La tortuga laúd (Dermochelys coriacea) es el reptil más grande del mundo y la tortuga marina de mayor tamaño que existe. Con una longitud media de 1,8 a 2,2 metros, un peso que puede superar los 900 kg (el récord documentado son 916 kg en 1988) y aletas delanteras de hasta 2,7 m de envergadura, esta criatura ancestral surca los océanos de todo el planeta desde hace más de 100 millones de años, sobreviviendo incluso a la extinción masiva que acabó con los dinosaurios. Puede bucear a 1.280 m de profundidad y es el único reptil con termogénesis metabólica activa.

Su nombre hace referencia a la textura de su caparazón, único entre las tortugas: en lugar de las placas óseas duras que caracterizan a las demás especies, la laúd posee una cubierta formada por piel gruesa y cartilaginosa reforzada por miles de pequeños huesos (osteodermos). Este diseño flexible le permite soportar las enormes presiones de las inmersiones en aguas profundas y es una de las muchas adaptaciones extraordinarias de este reptil pelágico.
Características físicas
El caparazón de la tortuga laúd, denominado «caparazón de cuero» o «dermocaparazón», es negro azulado con manchas blancas o rosadas irregulares. Está surcado por siete crestas longitudinales que le confieren una forma hidrodinámica. A diferencia de todas las demás tortugas marinas, no puede retraer la cabeza ni las aletas dentro del caparazón. Sus aletas delanteras son desproporcionadamente largas (hasta 2,7 m de envergadura), lo que le proporciona la propulsión necesaria para nadar largas distancias.
Tiene mandíbulas en forma de tijera adaptadas para atrapar medusas, y la boca está dotada de papilas córneas en forma de espinas (retrorsas) que apuntan hacia la garganta, impidiendo que las medusas escapen una vez capturadas. Una glándula lagrimal regula el equilibrio salino. Posee una mancha rosada en la cabeza —el «punto rosa»— cuya función aún no está dilucidada. Su capa de grasa subcutánea de 8 cm, junto con un sistema contracorriente de circulación sanguínea, le permite mantener la temperatura corporal hasta 18 °C por encima del agua fría circundante —único entre reptiles—.
Hábitat y distribución
La tortuga laúd es la especie de tortuga marina con la distribución más amplia del planeta. Es pelágica y altamente migratoria: habita todos los océanos excepto el Ártico y el Antártico, desde el ecuador hasta las latitudes 71 °N y 47 °S. Puede mantener su temperatura corporal elevada mediante termogénesis metabólica, lo que le permite explotar aguas frías donde abundan las medusas. Pasa la mayor parte de su vida en alta mar, emergiendo principalmente para respirar y para anidar. Las principales playas de desove están en Trinidad y Tobago, Surinam, Guyana Francesa, Costa Rica (playa Gandoca), México (Jalisco), Malasia, Indonesia, Papúa Nueva Guinea y las costas de Gabón. Sus migraciones pueden superar los 10.000–20.000 km.
Alimentación
La tortuga laúd es una especialista en medusas. Su dieta consiste casi exclusivamente en medusas (cnidarios gelatinosos) y otros organismos de cuerpo blando: salpas, pirosomas, quetognatos, ctenóforos, tunicados y sifonóforos. Para cubrir sus enormes necesidades energéticas, una laúd adulta debe consumir entre un 75 y un 100% de su peso corporal en medusas cada día, dado el bajísimo contenido calórico de estas presas. Sigue las densas concentraciones de medusas aprovechando las corrientes oceánicas.
Esta especialización la hace especialmente vulnerable a la contaminación plástica: las bolsas y envases transparentes flotantes son frecuentemente confundidos con medusas. La ingestión bloquea el sistema digestivo y puede causar la muerte. Se estima que más del 34% de las tortugas marinas han ingerido plástico.
Comportamiento
Es una de las criaturas más viajeras del planeta y una buceadora excepcional: puede descender hasta 1.280 m de profundidad y permanecer sumergida más de 85 minutos. Su corazón reduce drásticamente el ritmo cardíaco durante la inmersión, sus pulmones son colapsables para evitar la narcosis por nitrógeno y sus músculos tienen altas concentraciones de mioglobina. Para orientarse en sus migraciones transoceánicas usa el campo magnético terrestre como «GPS magnético», regresando con precisión milimétrica a la misma playa donde nació décadas después. Es una especie fundamentalmente solitaria, sin asociarse con congéneres fuera de las concentraciones de presas.
Reproducción
Las tortugas laúd alcanzan la madurez sexual entre los 6 y 30 años según los estudios. Las hembras son filopátricas: regresan exactamente a la playa donde nacieron para desovar, cada 2–5 años. Durante una temporada, una hembra deposita entre 4 y 9 nidadas con intervalos de 9–10 días. Cada nidada contiene entre 60 y 100 huevos fértiles del tamaño de una pelota de tenis, junto con huevos más pequeños no viables. La hembra excava el nido de noche en la arena, deposita los huevos y regresa al océano. La incubación dura 60–70 días. La temperatura del nido determina el sexo de las crías: temperaturas más altas producen hembras. Las crías nacen de noche, excavan hasta la superficie en grupo y corren hacia el mar guiadas por el brillo del horizonte marino. Los machos nunca regresan a tierra tras abandonar la playa de nacimiento.
Ciclo de vida
Las crías deben cruzar la playa hasta el océano: pocas de cada nidada sobreviven este primer viaje y los primeros años pelágicos. La madurez sexual se alcanza, según la subpoblación, entre los 6 y 30 años. Pueden vivir entre 30 y 50 años, aunque algunos estudios sugieren vidas más largas.
Depredadores naturales
Los adultos son prácticamente invulnerables a depredadores naturales, aunque los tiburones blancos y tiburones tigre pueden atacar a individuos debilitados. Los jaguares atacan hembras durante el desove en algunas playas de América Central. Los principales depredadores de las crías son las aves costeras (fragatas, garzas, gaviotas), los cangrejos fantasma en la playa y los peces depredadores en el mar.
Relación con los humanos
La tortuga laúd ha sido cazada en todas las culturas costeras tropicales por su carne, grasa y huevos. Hoy está protegida en todo el mundo y por CITES (Apéndice I), pero el consumo ilegal de huevos persiste. La mayor amenaza actual es la pesca incidental en redes de arrastre y palangres, seguida por la ingestión de plástico y la iluminación artificial de las playas de desove que desorienta a las crías.
- Es la tortuga más grande del mundo: récord de 916 kg y 2,13 m.
- Puede bucear a 1.280 m de profundidad y aguantar más de 85 minutos en apnea.
- Único reptil con termogénesis metabólica: mantiene su temperatura 18 °C por encima del agua.
- Sus migraciones pueden superar los 20.000 km.
- Regresa con precisión de metros a la playa donde nació mediante navegación magnética.
- Puede consumir hasta el 100% de su peso en medusas al día.
- Las espinas córneas de su esófago impiden que las medusas escapen.
- Su linaje evolutivo se separó del resto de tortugas marinas hace más de 100 millones de años.
Datos de interés
- Es la tortuga más grande del mundo: récord de 916 kg y 2,13 m.
- Puede bucear a 1.280 m de profundidad y aguantar más de 85 minutos en apnea.
- Único reptil con termogénesis metabólica: mantiene su temperatura 18 °C por encima del agua.
- Sus migraciones pueden superar los 20.000 km.
- Regresa con precisión de metros a la playa donde nació mediante navegación magnética.
- Puede consumir hasta el 100% de su peso en medusas al día.
- Las espinas córneas de su esófago impiden que las medusas escapen.
- Su linaje evolutivo se separó del resto de tortugas marinas hace más de 100 millones de años.
Pertenece a la familia Dermochelyidae, un linaje evolutivo separado del resto de tortugas marinas hace más de 100 millones de años. Sustituyó el caparazón óseo por una cubierta de piel gruesa y cartílago reforzado con miles de osteodermos, una adaptación que le permite soportar inmersiones profundas y le da mayor flexibilidad.
Hasta 1.280 m de profundidad y más de 85 minutos de apnea. Es la tortuga buceadora más profunda del mundo, gracias al colapso pulmonar controlado, la reducción del ritmo cardíaco y altas concentraciones de mioglobina.
El récord es de 916 kg, registrado en 1988 en Gales, con 2,13 m de longitud.
Entre 30 y 50 años en estado silvestre, aunque los datos precisos son difíciles de obtener. Las hembras regresan a anidar cada 2–5 años a lo largo de toda su vida adulta.
Sí, es uno de los problemas de conservación más graves para esta especie. Las bolsas transparentes flotando se asemejan a medusas; el plástico ingerido bloquea el tracto digestivo y puede causar inanición. Más de un tercio de las tortugas marinas han ingerido plástico.
Usa el campo magnético terrestre para la navegación a gran escala y posiblemente marcadores químicos y visuales para localizar la playa exacta.
Casi exclusivamente medusas y otros invertebrados gelatinosos. Sus espinas esofágicas evitan que la presa escurridiza se escape.
Estado de conservación
Clasificada como Vulnerable (VU) a nivel global por la UICN, aunque varias subpoblaciones —especialmente las del Pacífico oriental y occidental— están catalogadas como En Peligro Crítico (CR). La población del Pacífico oriental colapsó de unas 91.000 hembras anidantes en 1980 a menos de 2.000 en la actualidad, una reducción superior al 97%. Las subpoblaciones del Atlántico (Trinidad, costa africana) se han recuperado parcialmente gracias a la protección de playas. El cambio climático podría feminizar las poblaciones por el aumento de las temperaturas de incubación.