Los peces son los vertebrados más antiguos y diversos del planeta: aparecieron en los océanos hace más de 530 millones de años y hoy se conocen unas 35.000 especies, más que todas las especies de mamíferos, aves, reptiles y anfibios juntas. Habitan desde las fosas abisales a 11.000 metros de profundidad hasta los lagos de alta montaña, desde el agua dulce hasta los océanos salados, en una variedad de tamaños, formas y comportamientos sin igual entre vertebrados.
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Otros peces
Características generales de los peces
Los peces no son simplemente animales pasivos que nadan sin más: muchas especies demuestran comportamientos sociales complejos, inteligencia notable y adaptaciones fisiológicas que desafían nuestra comprensión. Los peces limpiadores establecen «estaciones de limpieza» donde otras especies hacen cola para ser parasitadas; el pez payaso tiene inmunidad al veneno de las anémonas gracias a una capa de moco especial; el pez arquero dispara chorros de agua para derribar insectos de las ramas; algunos peces eléctricos generan campos de hasta 600 voltios. Estudiar a los peces es explorar las posibilidades más extremas de la adaptación biológica.
Clasificación y tipos de peces
Los «peces» se dividen en tres grandes grupos. Los agnatos (sin mandíbula) incluyen las lampreas y mixinos, los vertebrados vivos más primitivos, sin mandíbulas ni aletas pares. Los condrictios o peces cartilaginosos (clase Chondrichthyes) tienen esqueleto de cartílago en lugar de hueso; incluyen tiburones (~535 sp.), rayas (~650 sp.) y quimeras. Los osteictios o peces óseos son el grupo más diverso, con más de 30.000 especies divididas en dos clases: Actinopterygii (peces de aletas radiadas, el 99% de los peces óseos) y Sarcopterygii (peces de aletas lobuladas, que incluyen los peces pulmonados y el celacanto).
Entre los órdenes más importantes de peces óseos destacan: Perciformes (percas, atunes, peces espada), el orden más diverso; Cypriniformes (carpas, barbos, danilos), el más diverso de agua dulce; Siluriformes (bagres y silúridos); Tetraodontiformes (peces globo, peces luna, peces cofre); Scorpaeniformes (peces escorpión, leonados); Anguilliformes (anguilas) y Clupeiformes (sardinas, arenques, anchoas), fundamentales en las cadenas tróficas oceánicas.
Cómo respiran los peces: branquias y excepciones
La inmensa mayoría de los peces respira a través de branquias, órganos en forma de finas láminas vascularizadas que extraen el oxígeno disuelto en el agua. El agua entra por la boca, pasa por las hendiduras branquiales y sale, mientras los capilares de las branquias capturan el oxígeno y liberan CO₂ por un proceso de difusión a contracorriente que llega a una eficiencia del 80 %, muy superior a la respiración pulmonar de los vertebrados terrestres. Por eso los peces necesitan un flujo constante de agua: si dejan de moverse o el agua deja de circular sobre las branquias, se asfixian.
Existen excepciones notables. Los peces pulmonados (Dipnoi) —seis especies que viven en África, Sudamérica y Australia— tienen pulmones primitivos además de branquias y pueden respirar aire atmosférico, lo que les permite sobrevivir en charcas que se secan durante meses; algunos se entierran en barro y entran en estado de letargo (estivación) hasta la siguiente estación de lluvias. El pez gato caminante y los saltarines del fango (mudskippers) salen del agua para alimentarse y desplazarse, respirando por la piel y por una mucosa bucal vascularizada. Los tiburones y otros peces cartilaginosos no tienen opérculos: deben nadar continuamente para forzar el paso del agua por las branquias o practicar la ventilación bucal.
Alimentación de los peces: herbívoros, carnívoros y filtradores
La alimentación de los peces es tan diversa como el grupo. Hay filtradores gigantes como el tiburón ballena, el tiburón peregrino o el pez luna, que cuelan plancton y krill nadando con la boca abierta. Hay herbívoros como las carpas, las tilapias o los peces loro, que raspan algas de los corales y la vegetación acuática (un pez loro adulto puede triturar y excretar varias toneladas de coral al año, contribuyendo a la formación de las arenas blancas de las playas tropicales). Y hay carnívoros de todo tipo: depredadores tope como los tiburones blancos y los atunes; cazadores de emboscada como los peces piedra y las morenas; chupadores como las lampreas que se adhieren a otros peces y les extraen sangre y tejidos.
Algunas especializaciones rozan lo extraordinario. El pez arquero (Toxotes) dispara chorros de agua a presión desde la boca para derribar insectos posados en ramas a más de un metro de la superficie. El pez linterna de las profundidades atrae a sus presas con un señuelo bioluminiscente colocado al final de una caña dorsal, en plena oscuridad abisal. Y los peces gato eléctricos del Nilo y las anguilas eléctricas del Amazonas generan descargas de hasta 600 voltios para aturdir a sus presas o defenderse de depredadores.
Reproducción de los peces: ovíparos, vivíparos y hermafroditas
La inmensa mayoría de los peces son ovíparos: las hembras liberan huevos al agua y los machos los fertilizan externamente. Una sola hembra de bacalao puede poner nueve millones de huevos en una sola puesta —una de las cifras más altas de fertilidad documentadas en vertebrados—, aunque solo unos pocos llegarán a adultos. Otros peces, como muchos cíclidos, tilapias y caballitos de mar, practican cuidado parental intenso: los caballitos de mar son los únicos animales del mundo en que es el macho el que se queda embarazado e incuba los huevos en una bolsa ventral.
Existen peces vivíparos (los gupis, las mollys, varias especies de tiburones) cuyas crías nacen ya desarrolladas, y peces ovovivíparos en los que los huevos eclosionan dentro del cuerpo de la madre. Pero las estrategias reproductivas más sorprendentes son las del hermafroditismo: muchos peces de arrecife —loros, lábridos, meros— cambian de sexo a lo largo de su vida según las necesidades del grupo. Los peces payaso nacen todos machos y, si la hembra dominante de la anémona muere, el macho mayor se convierte en hembra para reemplazarla. Y unas pocas especies, como el Amazon molly, se reproducen exclusivamente por partenogénesis: poblaciones formadas solo por hembras que clonan a sus crías.
Inteligencia de los peces: aprendizaje, memoria y reconocimiento
Durante décadas se asumió que los peces eran prácticamente autómatas con memoria de tres segundos. La investigación reciente ha desmontado completamente esa idea. Los peces aprenden por observación, recuerdan ubicaciones y rostros durante años, resuelven puzzles, usan herramientas y muestran personalidades individuales. El pez limpiador (Labroides dimidiatus) recuerda a los clientes que ha atendido y modula su comportamiento según la importancia social de cada uno. Las carpas doradas pueden aprender a tirar de palancas para conseguir comida y a reconocer formas geométricas.
Más sorprendente aún: en 2019 un estudio publicado en PLOS Biology demostró que el pez limpiador supera el test del espejo —se reconoce en su reflejo—, una capacidad considerada un marcador clásico de autoconciencia que solo dominan los grandes simios, los delfines, las orcas, los elefantes, las urracas y unos pocos animales más. Aunque hay debate sobre si los peces «sienten» el dolor como los mamíferos, hoy se acepta que tienen receptores y procesos neurológicos suficientes para experimentar formas básicas de sufrimiento, lo que ha cambiado las normativas de pesca y acuicultura en varios países europeos.
Hábitat y distribución de los peces
Los peces han colonizado la totalidad del océano mundial, desde las costas intermareales hasta las fosas abisales a 11.000 metros de profundidad. Los arrecifes de coral, que cubren menos del 1% del fondo marino, albergan el 25% de todas las especies marinas, incluidas miles de especies de peces. Los mares polares cuentan con peces con proteínas anticongelantes que evitan la cristalización de su sangre a temperaturas bajo cero.
En aguas continentales, los ríos tropicales albergan la mayor diversidad de peces del mundo. La cuenca del Amazonas, el Congo y el Mekong son puntos calientes de biodiversidad íctica. En España, los ríos ibéricos albergan decenas de especies endémicas de ciprínidos y percas amenazadas por la contaminación, la regulación de caudales y las especies invasoras como el siluro o la trucha arco iris.
- El pez de las cavernas mexicano (Astyanax mexicanus) existe en dos formas: una con ojos completos en ríos superficiales y otra completamente ciega en cuevas subterráneas. Los ejemplares ciegos tienen depósitos de grasa y saboreadores adicionales en la cara que compensan la pérdida de visión.
- La respiración de los peces óseos es bidireccional: el agua entra por la boca, pasa por las branquias y sale por el opérculo. Esta corriente unidireccional es más eficiente que la respiración pulmonar, extrayendo hasta el 80% del oxígeno disuelto.
- El pez cofre de orejas (Lactoria cornuta) produce una toxina llamada pahutoxina que libera al agua cuando se estresa, capaz de matar a todos los peces de un acuario cerrado, incluyéndose él mismo.
- Los tiburones de Groenlandia (Somniosus microcephalus) son los vertebrados más longevos conocidos, con individuos estimados en más de 500 años de edad mediante datación radiocarbónica del cristalino del ojo.
- El pez payaso puede cambiar de sexo: todos nacen machos y el individuo dominante de un grupo puede transformarse en hembra. Este proceso es irreversible y está regulado por el estrés social.
- Los peces de las fosas oceánicas a más de 8.000 metros de profundidad acumulan trimetilamina N-óxido (TMAO) en sus células a concentraciones que estabilizarían las proteínas contra la presión aplastante del abismo.
Preguntas frecuentes sobre los peces
Se conocen aproximadamente 34.000 especies de peces, más que todos los demás grupos de vertebrados juntos. Sin embargo, esta cifra aumenta constantemente: se describen entre 200 y 400 nuevas especies cada año, principalmente de aguas profundas oceánicas, ríos tropicales remotos y revisiones taxonómicas de grupos poco estudiados.
Esta cuestión ha sido debatida científicamente durante décadas. La evidencia actual indica que los peces tienen nociceptores (receptores del dolor) y responden conductualmente al daño tisular de formas que sugieren experiencia aversiva. Estudios recientes muestran que los peces de arrecife aprenden a evitar situaciones dolorosas y buscan analgésicos si se los ofrecen. La mayoría de los neurocientíficos consideran hoy que los peces probablemente experimentan alguna forma de dolor.
Depende de la métrica utilizada. El pez piedra (Synanceia verrucosa) produce el veneno de pez más potente conocido, causando un dolor insoportable e incluso la muerte sin tratamiento. El tiburón toro es el responsable del mayor número de ataques mortales a humanos en aguas poco profundas. El pez globo (familia Tetraodontidae) produce tetrodotoxina, 1.200 veces más letal que el cianuro, y mata a varias personas en Japón cada año.
La longevidad varía enormemente. Los peces de acuario como el neón tetra viven 3-5 años; la trucha arco iris 10-15 años. El pez loro puede vivir 7 años; el pez payaso hasta 10-15 años. Pero los récords son asombrosos: el esturión blanco puede vivir más de 100 años, y el tiburón de Groenlandia supera los 500 años, siendo el vertebrado más longevo conocido.
Los peces no duermen como los mamíferos (sin párpados no pueden ‘cerrar los ojos’), pero sí tienen períodos de reposo con actividad reducida. Muchos peces buscan un lugar protegido, reducen su actividad natatoria y su metabolismo desciende. Los peces loro producen un capullo de mucosidad para dormir. Algunos tiburones deben seguir nadando incluso dormidos para mantener el flujo de agua por las branquias.