Tortugas
Las tortugas (orden Testudines) son los reptiles con un plan corporal más singular: el cuerpo encerrado en un caparazón óseo formado por más de 50 huesos fusionados (incluida la columna y las costillas, soldadas a la concha). Existen unas 360 especies vivas, repartidas entre tortugas terrestres, tortugas de agua dulce y tortugas marinas. Su linaje apareció hace 220 millones de años.
Tipos de Tortugas
A pesar de su éxito evolutivo milenario, las tortugas actuales se enfrentan a amenazas sin precedentes. Las tortugas marinas deben superar la recolección histórica de huevos, la iluminación artificial de playas que desorientan a las crías, la captura incidental en artes de pesca, la ingestión de plásticos confundidos con medusas y la degradación de playas de anidación. Las tortugas terrestres de todo el mundo son víctimas del comercio ilegal para mascotas y gastronomía, mientras que las tortugas de agua dulce del sudeste asiático han sido prácticamente exterminadas en muchas áreas por la demanda de medicina tradicional china. La UICN estima que más del 60% de todas las especies de tortugas está amenazada, haciendo de este orden el grupo de vertebrados más en riesgo del planeta.
Qué son las tortugas: características principales
El rasgo definitorio de las tortugas es su caparazón óseo, formado por el escudo dorsal (integrado por 60 huesos) y el plastrón ventral. La dureza y resistencia del caparazón varía: las tortugas terrestres suelen tener caparazones muy duro y abovedado, las semiacuáticas tienen caparazones más planos, y las tortugas laúd poseen un caparazón cubierto de piel correosa en lugar de escudos córneos, una adaptación a la natación en aguas profundas.
Las tortugas son ectotérmicas (de sangre fría) y regulan su temperatura corporal mediante el comportamiento: asoleándose para calentarse y buscan la sombra o el agua para enfriarse. Esta dependencia de la temperatura ambiental influye en todos los aspectos de su fisiología, desde la velocidad del metabolismo hasta la determinación del sexo en muchas especies, donde la temperatura de incubación del huevo determina si la cría será hembra (temperaturas más altas) o macho (temperaturas más bajas). El cambio climático representa una amenaza directa para el equilibrio de sexos en muchas poblaciones de tortugas marinas, con inclinación creciente hacia hembras.
Las tortugas poseen mandíbulas córneas (tomia) sin dientes, cuyo borde puede estar serrado para cortar vegetación o filoso para capturar presas. Tienen sentidos bien desarrollados: visión con percepción de color, olfato agudo y, en las tortugas marinas, capacidad de detectar el campo magnético terrestre gracias a cristales de magnetita en el cerebro. La mayoría son relativamente silenciosas, aunque algunas especies emiten vocalizaciones durante el cortejo y la cópula. Sus longevidades excepcionales están asociadas a tasas metabólicas bajas, telómeros largos y eficientes mecanismos de reparación del ADN.
Tipos de tortugas: marinas, terrestres y de agua dulce
1. Tortuga laúd (Dermochelys coriacea)
La mayor de todas las tortugas vivientes, con longitudes de hasta 2 metros y pesos de hasta 700 kg. A diferencia de todas las demás tortugas marinas, carece de escudos córneos en el caparazón, reemplazados por una piel correosa con millones de pequeños huesos dérmicos. Puede regular parcialmente su temperatura corporal gracias a la contracorriente vascular (mecanismo de intercambio de calor), lo que le permite nadar en aguas frías. Realiza migraciones transoceánicas de hasta 20.000 km y puede descender a 1.000 metros de profundidad en busca de medusas.
2. Tortuga verde (Chelonia mydas)
Famosa por sus migraciones épicas: las hembras regresan a la misma playa donde nacieron para anidar, aunque hayan pasado décadas y miles de kilómetros de distancia. La población del Atlántico anida principalmente en la isla de Ascensión y se alimenta a miles de kilómetros en las costas de Brasil. Es la única tortuga marina herbívora de adulta, pastando en praderas submarinas de algas y fanerógamas que mantiene en estado óptimo con su pastoreo. Su grasa, de color verdoso (origen de su nombre), fue muy apreciada históricamente para sopas, lo que diezmó sus poblaciones.
3. Tortuga gigante de Galápagos (Chelonoidis niger)
Con pesos de hasta 400 kg y longevidades documentadas superiores a los 170 años, las tortugas de Galápagos son los reptiles más longevos del mundo. Cada isla del archipiélago alberga poblaciones (o albergó, en el caso de las ya extintas) con caparazones distintivos: abovedados en islas con vegetación alta, y con el borde anterior levantado (silla de montar) en islas áridas donde deben alzar la cabeza para alcanzar los cactus. La tortuga Solitario Jorge, último individuo de la subespecie de Pinta, murió en 2012 sin descendencia.
4. Tortuga mediterránea (Testudo hermanni)
La más conocida de las tortugas ibéricas, con poblaciones en la Península Ibérica, Baleares, sur de Francia e Italia. Habita en matorrales mediterráneos, bosques de alcornoques y garrigas. Hiberna durante los meses fríos enterrada en el suelo o bajo hojas y ramas. Su marcada coloración amarillo y negro en el caparazón la hace fácilmente reconocible. Está amenazada por la pérdida de hábitat, los incendios forestales, el atropello en carreteras y la recolección ilegal para mascota.
5. Tortuga mordedora de caimán (Macrochelys temminckii)
La tortuga de agua dulce más grande de Norteamérica y una de las más grandes del mundo, con pesos documentados de hasta 113 kg. Su estrategia de caza es única: se queda completamente inmóvil en el fondo con la boca abierta, moviendo su lengua rosa bifurcada como si fuera un gusano. Cuando un pez se acerca a investigar el «cebo», la mandíbula se cierra con una fuerza brutal capaz de seccionnar dedos o palos de madera gruesos. Está amenazada por la caza para consumo de su carne y la degradación de los ríos del sur de EE.UU.
6. Tortuga de orejas rojas (Trachemys scripta elegans)
Originaria del sureste de EE.UU., esta tortuga semiacuática es la más comercializada como mascota en el mundo, con decenas de millones de ejemplares vendidos desde los años 50. Liberaciones masivas de individuos no deseados la han convertido en una de las 100 especies invasoras más perniciosas del mundo según la UICN, desplazando a tortugas autóctonas en Europa, Asia y Sudamérica. En España está prohibida su venta desde 2013, aunque las poblaciones asilvestradas persisten en numerosos humedales.
7. Tortuga boba (Caretta caretta)
La tortuga marina más común del Mediterráneo y el Atlántico norte. Su nombre (loggerhead en inglés) hace referencia a su desproporcionadamente gran cabeza, que alberga poderosas mandíbulas para triturar erizos, caracoles y cangrejos. Anida en el Mediterráneo (Grecia, Turquía, Libia, Cabo Verde) y migra al Atlántico para alimentarse. Las corrientes cálidas del Atlántico Norte transportan a las crías en un circuito de migración oceánica pasiva de varios años antes de que regresen al Mediterráneo como juveniles.
8. Tortuga de lomo de estrella (Geochelone elegans)
Con su exquisito caparazón elevado decorado con líneas amarillas radiadas desde el centro de cada escudo, la tortuga de lomo de estrella de India y Sri Lanka es considerada la más bella del mundo. Habita en bosques secos y matorrales espinosos. Su comercio masivo para el mercado de mascotas la ha llevado al borde de la extinción en muchas áreas, siendo una de las tortugas más traficadas del mundo. Su reproducción en cautividad ha logrado ciertos éxitos en programas de cría.
9. Tortuga laúd malaya (Batagur borneoensis)
Una de las tortugas de agua dulce más amenazadas del mundo, en peligro crítico de extinción, habita en los ríos y estuarios de Borneo. Los machos adultos adquieren durante la época reproductiva una coloración espectacular de blanco, rojo y negro. La recolección masiva de huevos para consumo, la destrucción de riberas por el cultivo de palma y la pesca incidental han reducido sus poblaciones a niveles críticos. Esfuerzos de cría en cautividad en Malasia e Indonesia intentan salvar esta especie del colapso.
10. Tortuga de caja oriental (Terrapene carolina)
Esta pequeña tortuga norteamericana tiene la capacidad única de cerrar completamente su caparazón gracias a una bisagra en el plastrón, protegiendo completamente sus extremidades, cabeza y cola dentro. Esta fortaleza móvil la protege de la mayoría de depredadores. Es principalmente terrestre a pesar de pertenecer a la familia de las tortugas de caja de agua. Su longevidad documentada supera los 130 años en individuos marcados en campo, con historias de individuos reconocidos por generaciones de familias rurales norteamericanas.
¿Dónde viven las tortugas? Hábitat y distribución
Las tortugas están distribuidas por todos los continentes excepto la Antártida, y en todos los océanos del mundo entre los 70° norte y 40° sur de latitud. Las tortugas marinas (familias Cheloniidae y Dermochelyidae) son cosmopolitas en mares templados y tropicales, realizando migraciones transoceánicas de miles de kilómetros entre zonas de alimentación y playas de anidación.
Las tortugas terrestres (familia Testudinidae) alcanzan su mayor diversidad en África subsahariana y Madagascar, con el sur de Asia como segundo centro de diversidad. Las Galápagos e islas oceánicas del Índico (Aldabra, Seychelles) albergan las especies más grandes. Las tortugas de agua dulce son especialmente diversas en el sudeste asiático, Norteamérica (Emydidae) y Sudamérica (Podocnemididae). En Europa, la distribución se limita principalmente al Mediterráneo y el este del continente.
En España, las especies nativas incluyen la tortuga mediterránea (Testudo hermanni) en Cataluña y Baleares, la tortuga mora (Testudo graeca) en el sudeste peninsular, las tortugas de río (Mauremys leprosa y M. rivulata) en ríos y humedales, y cuatro especies de tortugas marinas que frecuentan el Mediterráneo y las costas atlánticas (boba, verde, laúd y carey). La tortuga de orejas rojas es invasora establecida en numerosos puntos.
¿La tortuga es reptil o anfibio?
La tortuga es un reptil, no un anfibio. Pertenece a la clase Reptilia (orden Testudines), junto con cocodrilos, lagartos y serpientes. Comparte con todos los reptiles tres características clave que las distinguen de los anfibios:
- Piel seca y escamosa: el caparazón de la tortuga está formado por placas óseas (osteodermos) recubiertas de escamas de queratina. Los anfibios, en cambio, tienen piel desnuda y permeable.
- Respiración por pulmones desde el nacimiento: las tortugas no pasan por una fase larvaria con branquias. Al salir del huevo ya respiran por pulmones, igual que los reptiles. Los anfibios sí tienen branquias en su fase larvaria (renacuajos).
- Reproducción con huevos amniotas: las tortugas ponen huevos en tierra, con cáscara dura o coriácea y membrana amniótica que protege al embrión. Los anfibios ponen huevos sin cáscara que requieren agua para no desecarse.
La confusión es común porque muchas tortugas son acuáticas (viven en agua dulce o el mar), lo que las hace parecer anfibios. Pero ningún reptil moderno tiene piel desnuda ni pasa por metamorfosis, mientras que todos los anfibios sí. Las tortugas, además, son vertebradas (poseen columna vertebral) y ectotermas (de sangre fría, regulan su temperatura con el ambiente).
Reproducción de las tortugas: huevos, nidos y crías
Todas las tortugas son ovíparas: ponen huevos con cáscara coriácea o calcificada que se incuban fuera del cuerpo. Las hembras de las tortugas marinas regresan a la misma playa donde nacieron para excavar el nido en la arena, depositando entre 50 y 200 huevos por puesta. Pueden tardar décadas en madurar sexualmente y migran miles de kilómetros entre las zonas de alimentación y las playas de nidificación: las tortugas verdes utilizan el campo magnético terrestre para volver a sus playas natales con precisión asombrosa.
El sexo de las crías depende de la temperatura de incubación: por encima de un umbral (típicamente 29-32 °C) nacen mayoritariamente hembras, por debajo machos. Esta vulnerabilidad ante el calentamiento global ya está sesgando severamente las poblaciones de varias playas: en algunas zonas del Gran Arrecife australiano nacen más del 99 % de hembras. Tras la eclosión, las crías deben llegar al mar atravesando la playa: una carrera contra los depredadores (cangrejos, aves, mamíferos) en la que solo 1 de cada 1.000 alcanzará la edad adulta. Las tortugas terrestres, por su parte, ponen menos huevos pero los entierran en suelos secos y arenosos.
Cuánto vive una tortuga: los récords de longevidad del reino animal
Las tortugas ostentan algunos de los récords de longevidad documentada del reino animal. La tortuga radiada Tu’i Malila, regalada al rey de Tonga por el capitán James Cook en 1777, murió en 1965 con 188 años documentados. La tortuga gigante Adwaita del zoo de Calcuta murió en 2006 con una edad estimada de 255 años, aunque la documentación es menos rigurosa. Y en 2022 el zoo de St. Helena confirmó que la tortuga gigante Jonathan tenía 190 años, lo que la convirtió en el animal terrestre vivo más longevo conocido.
La longevidad de las tortugas está ligada a un metabolismo muy lento, un crecimiento prolongado durante décadas (no maduran sexualmente hasta los 15-40 años según la especie) y un sistema cardiovascular que apenas envejece. Los biólogos del envejecimiento estudian intensamente a las tortugas porque muestran senescencia despreciable: su mortalidad anual no aumenta con la edad como en mamíferos. Sus telómeros, los marcadores celulares del envejecimiento, se acortan a un ritmo muy inferior al humano. Algunas tortugas marinas, como las laúd, viven entre 50 y 100 años en libertad pese a las amenazas del medio.
Tortugas carnívoras: especies que comen carne
Aunque muchas tortugas terrestres son herbívoras, varias especies son carnívoras u omnívoras, especialmente las acuáticas. Las más conocidas:
- Tortuga caimán (Macrochelys temminckii): la tortuga de agua dulce más grande de Norteamérica y la más famosa carnívora. Caza con una «lengua-señuelo» rosada que se mueve como un gusano para atraer peces.
- Tortuga mordedora (Chelydra serpentina): agresiva y oportunista, come peces, ranas, aves acuáticas, mamíferos pequeños y carroña.
- Tortugas marinas: casi todas son carnívoras u omnívoras. La tortuga laúd come exclusivamente medusas; la tortuga carey caza esponjas y crustáceos; la tortuga boba devora cangrejos y moluscos. Solo la tortuga verde adulta es mayormente herbívora (algas y pastos marinos).
- Galápago europeo (Emys orbicularis): carnívoro estricto: come insectos acuáticos, larvas, peces y renacuajos.
- Galápago leproso (Mauremys leprosa): omnívoro con preferencia carnívora.
Las tortugas terrestres del género Testudo (tortuga mediterránea, tortuga mora) son herbívoras estrictas y se enferman si se les da carne en cautividad. Es importante conocer la dieta natural de cada especie antes de tenerla como mascota.
- Las tortugas marinas navegan con brújula magnética: Usando cristales de magnetita en el cerebro, las tortugas marinas detectan la intensidad y la inclinación del campo magnético terrestre, creando un "mapa magnético" que les permite navegar con precisión a lo largo de miles de kilómetros de océano abierto y regresar exactamente a la playa donde nacieron décadas después.
- El caparazón de la tortuga tiene nervios y puede sentir el tacto: El caparazón está inervado y vascularizado; las tortugas pueden sentir cuando algo toca su caparazón y reaccionan al dolor si este resulta dañado. Los veterinarios confirman que las reparaciones del caparazón con resina epoxy son procedimientos que requieren anestesia, ya que el animal siente la manipulación.
- Las tortugas pueden "respirar" por la cloaca en invierno: Durante la hibernación invernal bajo el agua, algunas tortugas de agua dulce absorben oxígeno directamente a través de membranas altamente vascularizadas en la cloaca (bursas cloacales), permitiéndoles sobrevivir meses bajo el hielo sin salir a respirar.
- La temperatura de incubación determina el sexo: En la mayoría de tortugas, el sexo de las crías no está determinado genéticamente sino por la temperatura durante la incubación. En tortugas marinas, temperaturas superiores a 29°C producen hembras y temperaturas inferiores producen machos. El calentamiento global está sesgando peligrosamente la proporción de sexos hacia las hembras en muchas poblaciones.
- La tortuga de Aldabra puede vivir más de 255 años: Adwaita, una tortuga gigante de Aldabra (Aldabrachelys gigantea) que vivió en el zoo de Calcuta, murió en 2006 con una edad estimada de 255 años, habiendo nacido hacia 1750. Fue capturada en la isla de Aldabra y regalada al general Clive de la India.
- Las tortugas terrestres de islas pequeñas tienden a hacerse gigantes: El fenómeno del gigantismo insular afecta a las tortugas terrestres: en islas sin grandes depredadores mamíferos, las tortugas tienden a evolucionar hacia mayor tamaño. Las tortugas de Galápagos y Aldabra son ejemplos clásicos de este fenómeno, que también se observó en tortugas extintas de islas mediterráneas como Cerdeña y las Canarias.
Las 7 tortugas más singulares del mundo
Siete tortugas que dan idea de la diversidad del grupo: marinas migratorias, gigantes longevas, terrestres mediterráneas y depredadoras de agua dulce.

La tortuga marina más grande: hasta 2 metros y 900 kg. Cruza el Pacífico en migraciones de 20.000 km y bucea a más de 1.200 m.

El reptil más longevo del planeta: vive más de 170 años. Inspiró a Darwin al observar variaciones entre poblaciones de islas distintas.

Una de las dos especies vivas de tortugas gigantes. Vive en el atolón Aldabra (Seychelles), con población de 100.000 ejemplares. Pesa hasta 250 kg.

La tortuga marina más común del Mediterráneo. Regresa a la misma playa donde nació para enterrar sus huevos, usando el campo magnético terrestre como GPS biológico.

La tortuga marina más vistosa, con caparazón usado durante siglos para artículos de lujo. Ahora en peligro crítico. Especialista en esponjas marinas tóxicas.

Tortuga terrestre del sur de Europa. Hibernación obligatoria entre noviembre y marzo. Una de las mascotas más antiguas del mundo.

La tortuga de agua dulce más grande de Norteamérica. Atrae presas con un cebo en la lengua que imita un gusano, y caza con la mandíbula más potente entre tortugas vivas.
Preguntas frecuentes sobre tortugas
Las tortugas son los vertebrados más longevos del mundo. Las tortugas terrestres gigantes (Galápagos, Aldabra) pueden superar los 150-200 años. La tortuga de caja americana ha sido documentada viviendo más de 130 años en libertad. Las tortugas marinas pueden alcanzar los 80-100 años. Incluso las especies más pequeñas como la tortuga mediterránea viven fácilmente 60-80 años en condiciones adecuadas. Su longevidad se asocia a metabolismo lento, bajas tasas de daño oxidativo y eficiente reparación del ADN.
No, absolutamente no. El caparazón es parte integrante del esqueleto de la tortuga: las vértebras y las costillas están fusionadas con las placas óseas del caparazón. Separar a una tortuga de su caparazón equivaldría a quitarle la columna vertebral, lo que resultaría inmediatamente mortal. Las representaciones en dibujos animados donde la tortuga sale de su concha son biológicamente imposibles.
En España están protegidas todas las tortugas autóctonas: la tortuga mediterránea (Testudo hermanni), la tortuga mora (Testudo graeca), la tortuga de río española (Mauremys leprosa), la tortuga de Schweigger (Mauremys rivulata) y las cuatro especies de tortugas marinas. Están incluidas en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. Capturarlas, molestarlas o comerciar con ellas está penado por la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural.
Algunas especies de tortugas terrestres (como la tortuga de Hermann o la tortuga mora) y semiacuáticas pueden mantenerse legalmente como mascotas en España, siempre que sean de origen legal (con documentación CITES o de cría en cautividad) y se cumplan los requisitos de bienestar animal. La tortuga de orejas rojas (Trachemys scripta) está prohibida desde 2013 por ser especie invasora. Antes de adquirir una tortuga, es fundamental informarse sobre su origen legal, esperanza de vida (pueden vivir más que sus dueños) y necesidades específicas.
La dieta varía según el grupo. Las tortugas terrestres (Testudinidae) son principalmente herbívoras y se alimentan de hierbas, hojas, flores y frutos. Las tortugas marinas adultas varían: la verde es herbívora (algas y fanerógamas), la boba y la carey son carnívoras (mariscos, medusas, corales), y la laúd se especializa en medusas. Las tortugas de agua dulce son generalmente omnívoras, combinando vegetación acuática con insectos, gusanos, moluscos y pequeños peces.
Las tortugas marinas enfrentan múltiples amenazas: captura incidental en redes de arrastre y palangres (la principal causa de mortalidad adulta), iluminación artificial de playas que desorientan a crías y hembras anidadoras, ingestión de plásticos confundidos con medusas (especialmente bolsas de plástico), colisiones con embarcaciones, recolección histórica de huevos, destrucción de playas de anidación por urbanización, y cambio climático que altera la proporción de sexos en las nidadas por la mayor temperatura de incubación.
Las tortugas llevan más de 220 millones de años sobre la Tierra, habiendo sobrevivido a la extinción de los dinosaurios y a cuatro grandes extinciones masivas. Son testigos de la historia del planeta y guardianas de secretos biológicos únicos: longevidades extremas, navegación magnética transoceánica, determinación sexual por temperatura y caparazones que desafían la lógica anatómica. En el Atlas de Animales encontrarás fichas completas de las principales especies de tortugas del mundo, desde las tortugas marinas migratorias hasta las gigantes de las islas oceánicas, las diminutas tortugas de caja y las espectaculares especies de agua dulce asiáticas. Explora nuestra guía de tortugas y descubre la extraordinaria diversidad de estos reptiles milenarios que, pese a su aparente lentitud, han conquistado todos los hábitats del planeta con una eficiencia evolutiva insuperable.