Los arácnidos son artrópodos con cuatro pares de patas —ocho patas en total—, sin antenas y con el cuerpo dividido en dos partes: cefalotórax y abdomen. Forman uno de los grupos más antiguos y diversos del planeta, con más de 110.000 especies descritas, e incluyen mucho más que las arañas: también escorpiones, ácaros, garrapatas, opiliones y solífugos. Habitan prácticamente cualquier rincón del planeta, desde la cima del Everest hasta las profundidades oceánicas.
Grupos de aracnidos
Las arañas son arácnidos depredadores que producen seda, uno de los materiales más resistentes…
Los escorpiones son arácnidos con más de 430 millones de años de historia evolutiva,…
Otros aracnidos
Qué son los arácnidos: características generales
Aunque los arácnidos son sistemáticamente malinterpretados y temidos de forma desproporcionada, su papel en los ecosistemas es absolutamente esencial. Las arañas, por ejemplo, son uno de los grupos de depredadores más importantes del mundo: se estima que la biomasa de insectos y otros pequeños artrópodos que consumen anualmente es mayor que el peso total de toda la humanidad. Sin arañas, las poblaciones de mosquitos, moscas y plagas agrícolas se dispararían a niveles catastróficos. Los ácaros del suelo son fundamentales para la descomposición de la materia orgánica y la formación del humus.
Clasificación y tipos de arácnidos
La clase Arachnida incluye 11 órdenes vivientes. Araneae (arañas) es el más diverso con más de 50.000 especies descritas, seguido por Acari (ácaros y garrapatas), con más de 55.000 especies descritas pero posiblemente cientos de miles por describir: los hay parásitos, fitófagos, carnívoros, detritívoros y acuáticos. Scorpiones (escorpiones) cuenta con unas 2.500 especies, todas venenosas pero raramente letales para humanos. Opiliones (segadores o cosechadoras) tiene más de 6.000 especies de arácnidos de patas muy largas; no son arañas y carecen de veneno.
Otros órdenes incluyen: Pseudoscorpiones (falsos escorpiones, <3 mm, sin aguijón); Solifugae (solífugos o arañas camello, sin veneno pero con quelíceros poderosos); Amblypygi (vinagrillos sin cola, con pedipalpos espinosos para atrapar presas); Uropygi (vinagrillos con cola flagelada que segregan ácido acético como defensa); Ricinulei (ricínulos, raros y poco estudiados) y Schizomida. Los Xiphosura (cangrejos herradura) son quelicerados marinos relacionados pero no considerados arácnidos verdaderos.
Cómo producen seda los arácnidos: telarañas y otros usos
La seda es probablemente la innovación evolutiva más espectacular de los arácnidos. Las arañas la producen en glándulas especializadas del abdomen y la expulsan por unas hileras situadas en la parte trasera del cuerpo. La proteína líquida que sale solidifica al contacto con el aire formando un hilo que, en proporción a su grosor, es cinco veces más resistente que el acero y casi tan elástico como la goma. No todos los arácnidos producen telarañas: las arañas saltadoras y las lobo cazan sin red; los escorpiones, las garrapatas o los opiliones no producen seda en absoluto.
Las arañas que sí producen seda la utilizan para muchas más cosas que cazar. Construyen refugios en grietas y madrigueras forrados de seda, fabrican capullos donde depositar los huevos, sueltan hilos de seguridad al desplazarse para no caer, viajan kilómetros enteros en globo al lanzar hilos al viento (técnica llamada ballooning) y, en algunas especies, envuelven a sus presas en seda para conservarlas. Las telarañas orbiculares clásicas que dibujan las arañas de jardín son solo una de las decenas de geometrías distintas que existen: hay redes en embudo, en sábana, en abanico, en hilos pegajosos sueltos —como las del género Bolas, que cazan polillas lanzando un hilo con una gota viscosa al final, como un lazo—.
Alimentación de los arácnidos: depredadores y parásitos
La inmensa mayoría de los arácnidos son depredadores carnívoros, principalmente de insectos y otros artrópodos. Las arañas atrapan a sus presas con telarañas o las cazan al acecho; les inyectan veneno con los quelíceros y, como no pueden tragar alimentos sólidos, segregan enzimas digestivas dentro de la presa y luego succionan el contenido licuado —una digestión externa que es la norma en los arácnidos—. Los escorpiones combinan unas pinzas (pedipalpos) para sujetar a la presa con un aguijón terminal que inyecta neurotoxinas. Los solífugos no usan veneno pero tienen los quelíceros más grandes del grupo y trituran a sus presas literalmente con la fuerza de las mandíbulas.
Una parte importante del grupo se ha especializado en el parasitismo. Las garrapatas y muchos ácaros son hematófagos: se adhieren a la piel de aves, mamíferos o reptiles y permanecen días o semanas chupando sangre, transmitiendo en el proceso enfermedades como la enfermedad de Lyme, la fiebre de las Montañas Rocosas o varias rickettsiosis. Otros ácaros parasitan plantas (la araña roja agrícola), abejas (el Varroa destructor responsable del colapso de colonias) o se alimentan de células muertas de la piel humana (los ácaros del polvo doméstico, que no nos parasitan pero pueden causar alergias).
Reproducción de los arácnidos: rituales y cuidado parental
La reproducción de los arácnidos incluye algunos de los rituales nupciales más elaborados del reino animal. Los machos suelen ser más pequeños que las hembras —el dimorfismo sexual más extremo del reino animal lo presenta la araña Tidarren sisyphoides, donde el macho es 100 veces más pequeño que la hembra— y deben aproximarse con cuidado para no ser confundidos con una presa. Las arañas saltadoras ejecutan danzas con las patas delanteras y movimientos vibratorios que las hembras evalúan visualmente, gracias a sus excepcionales ojos compuestos. Los escorpiones realizan una «danza nupcial» llamada promenade à deux en la que el macho guía a la hembra cogiéndola por las pinzas durante horas.
Tras la cópula, en algunas especies la hembra devora al macho (canibalismo sexual), aunque este comportamiento es menos frecuente de lo que dice el folclore. La puesta de huevos suele protegerse cuidadosamente: las hembras de muchas arañas tejen ootecas de seda donde depositan cientos o miles de huevos, y algunas las cargan en el abdomen hasta que eclosionan. Los escorpiones son vivíparos y paren crías ya desarrolladas, que se suben al dorso de la madre durante días o semanas hasta que mudan por primera vez. Es uno de los casos más notables de cuidado parental entre artrópodos.
Veneno y peligrosidad de los arácnidos para los humanos
La gran mayoría de los arácnidos venenosos representan poco peligro real para los humanos. De las más de 50.000 especies de arañas conocidas, solo una treintena tiene un veneno capaz de causar daño médico significativo, y los casos mortales son rarísimos. Las arañas más temidas son la viuda negra (Latrodectus) con veneno neurotóxico que provoca dolor intenso y rara vez la muerte; las arañas reclusas (Loxosceles) que producen necrosis local; las arañas vagabundas de Brasil (Phoneutria) cuyo veneno es uno de los más potentes del mundo; y la araña embudo de Sídney (Atrax robustus), la única con casos de muerte rápida en adultos antes del desarrollo del antiveneno en 1981.
Entre los escorpiones, solo unas 25 especies sobre las 2.000 conocidas son letales para humanos sanos. Los más peligrosos son el escorpión amarillo de la muerte (Leiurus quinquestriatus) del Norte de África y Oriente Medio, el escorpión rojo indio (Hottentotta tamulus) y el escorpión de Durango (Centruroides) de México, responsable de las muertes infantiles más numerosas. En cuanto a las garrapatas, aunque su mordedura no es venenosa, son vectores de enfermedades graves —la enfermedad de Lyme es la enfermedad transmitida por garrapatas más extendida en Europa y Norteamérica—. La mayoría de mordeduras de araña en jardines y casas son inofensivas o causan solo enrojecimiento local.
Los 11 arácnidos más impresionantes del mundo
Once arácnidos que dan idea de la diversidad real del grupo: las arañas más grandes, más venenosas y más curiosas; los escorpiones más mortales y los más mansos; y los ácaros invisibles que viven con nosotros. Pincha en cada uno para ver su ficha completa.

La araña más grande del mundo por masa: hasta 28 cm y 170 g. Vive en Sudamérica, su veneno es similar al de una abeja. Las hembras viven 25 años.

Su veneno (latrotoxina) es 15 veces más potente que el de una cascabel, pero la cantidad inyectada raramente es letal en adultos. El mito de devorar al macho es exagerado.

Construye telas que cruzan ríos de 25 metros en Madagascar. Su seda es 10 veces más resistente que el kevlar en proporción al peso. Descrita en 2010.

Posiblemente la araña más peligrosa para humanos: la atracotoxina puede matar en 15 minutos. Desde el antiveneno (1981) no hay muertes registradas. Solo los machos en busca de pareja son verdaderamente letales.

Causa más accidentes con consecuencias graves que ninguna otra araña en Sudamérica. Su veneno provoca necrosis local (loxoscelismo) y, en casos raros, fallo renal.

La araña con mejor visión del reino animal: cuatro pares de ojos que rivalizan con los de muchos vertebrados. Caza al acecho saltando varias veces su longitud y muestra rituales de cortejo elaborados.

El escorpión más grande del mundo (20 cm). Paradójicamente, uno de los menos venenosos: su veneno rara vez requiere atención médica. El escorpión más popular como mascota.

El escorpión norteamericano más peligroso, responsable de las muertes anuales documentadas en EE.UU. Como todos los escorpiones, brilla en verde azulado bajo luz ultravioleta.

Una sola gota de su veneno cuesta más que el oro: 10.000 dólares por gramo. La clorotoxina se investiga para localizar tumores cerebrales mediante imagen guiada.

Considerado uno de los venenos más letales del planeta. Causa fallo cardiaco y respiratorio en niños sin antiveneno. Su hábitat son los desiertos del Norte de África y Oriente Medio.

Apenas 0,3 mm e invisible al ojo desnudo. Vive en colchones y alfombras de todo el mundo. Sus excrementos son uno de los alérgenos más comunes en interiores, afectando al 20 % de la población mundial.
Otros arácnidos destacables sin ficha propia (aún): la araña tejedora de orbe de seda dorada (Nephila pilipes) que construye telas de 1,5 metros con seda dorada; la garrapata del venado (Ixodes ricinus), vector de la enfermedad de Lyme en Europa; y el cangrejo herradura (Limulus polyphemus), un fósil viviente cuya sangre azul se usa en cada vacuna del planeta para detectar contaminación bacteriana.
Hábitat y distribución de los arácnidos
Los arácnidos han colonizado prácticamente todos los hábitats terrestres, desde los trópicos húmedos hasta los desiertos más áridos. Los escorpiones están perfectamente adaptados a condiciones desérticas: pueden sobrevivir sin agua durante meses obteniendo humedad de sus presas, soportar temperaturas de 50 °C y reducir su metabolismo hasta casi el 30% del normal en épocas de escasez. Los ácaros son el grupo de arácnidos más ubicuo: están presentes en el suelo de todos los ecosistemas terrestres (hasta 100.000 individuos por m² en suelos forestales), en el agua dulce y marina, y como parásitos de casi todos los vertebrados.
Las arañas están presentes en todos los continentes excepto la Antártida, con mayor diversidad en los trópicos. La araña que vive a mayor altitud es una especie del género Euophrys encontrada en el Everest a 6.700 metros. En España y la Península Ibérica habitan unas 1.700 especies de arañas, siendo un punto caliente de diversidad del mediterráneo occidental con numerosas especies endémicas.
- Todos los escorpiones fluorescen bajo luz ultravioleta (luz negra), emitiendo una luminiscencia azul-verde visible a cientos de metros en noches sin luna. Se desconoce la función exacta de esta fluorescencia, aunque puede relacionarse con la detección de luz lunar para modular el comportamiento nocturno.
- La seda de araña es el material natural más resistente conocido: 5 veces más resistente que el acero de igual grosor y 3 veces más elástica que el nylon. Un hilo del grosor de un lápiz podría detener un avión en vuelo. Los intentos de producirla artificialmente a gran escala han fracasado sistemáticamente.
- Las arañas saltadoras (familia Salticidae) tienen la visión más aguda de todos los artrópodos, con ojos principales que superan la resolución óptica de muchas cámaras fotográficas de su tamaño. Sus ojos secundarios detectan movimiento en casi 360 grados.
- Los ácaros del velvetbean son los animales que se mueven más rápido en relación a su tamaño: 322 longitudes corporales por segundo, equivalente a que un humano corriera a 2.092 km/h.
- Las arañas viuda marrón (Latrodectus geometricus) son el ejemplo de una especie invasora de arácnido con enorme éxito: originaria de Sudáfrica, ahora está presente en todos los continentes excepto la Antártida, desplazando a la viuda negra en las zonas que coloniza.
- El escorpión de cola gruesa (Androctonus australis) del norte de África produce suficiente veneno en una sola picadura para matar a 70 ratas de laboratorio, aunque el antiveneno está disponible en los países donde habita y las muertes humanas son poco frecuentes.
Preguntas frecuentes sobre los arácnidos
Se han descrito aproximadamente 115.000 especies de arácnidos, de las cuales las arañas (orden Araneae) representan más de 50.000 y los ácaros (orden Acari) más de 55.000. Sin embargo, se estima que la diversidad real de arácnidos, especialmente ácaros, podría superar el millón de especies, la mayoría aún sin describir en suelos tropicales y ambientes marinos.
Los estudios entomológicos estiman que en un jardín de tamaño medio en zonas templadas puede haber entre 1 y 5 millones de arañas por hectárea, contando tanto las que viven en la vegetación como en el suelo. En un metro cuadrado de césped pueden encontrarse más de 500 arañas. Esta densidad es fundamental para el control natural de insectos plaga.
La aracnofobia afecta a entre el 3,5% y el 6,1% de la población mundial, siendo una de las fobias específicas más comunes. Investigaciones recientes sugieren que el miedo a las arañas puede tener una base evolutiva parcial (algunos ancestros humanos compartían hábitat con arañas venenosas), pero también una componente de aprendizaje social importante: los niños aprenden a temer las arañas observando la reacción de adultos. El tratamiento más eficaz es la terapia de exposición gradual.
Los ácaros del polvo doméstico (Dermatophagoides sp.) se alimentan principalmente de células muertas de piel humana (descamación natural: el 70% del polvo doméstico es piel humana). No muerden, chupan sangre ni transmiten enfermedades directamente. El problema de salud que causan se debe a las proteínas de sus excrementos, que son potentes alérgenos que desencadenan rinitis alérgica, asma y eccema en personas sensibilizadas. Pueden reducirse con fundas antiácaros, lavados a 60°C y ventilación adecuada.