El ajolote (Ambystoma mexicanum) es una salamandra acuática que presenta el fenómeno de neotenia: alcanza la madurez sexual y se reproduce manteniendo durante toda su vida las características larvales, como las branquias externas en forma de plumas que coronan su cabeza. Es endémico del lago de Xochimilco, en la Ciudad de México, y está catalogado como en peligro crítico de extinción (CR) por la UICN.

Además de su singular apariencia, el ajolote posee una extraordinaria capacidad de regeneración: puede regenerar completamente extremidades amputadas, parte de su corazón, porciones de su médula espinal y tejido retiniano. Esta propiedad lo ha convertido en uno de los organismos modelo más importantes de la biología y la medicina regenerativa.
Características del ajolote
El ajolote adulto mide entre 15 y 45 centímetros de longitud y pesa entre 60 y 200 gramos. Su cuerpo es robusto, con cuatro patas cortas, una cola aplanada lateralmente con una aleta dorsal que se extiende desde la nuca, y seis penachos de branquias externas a ambos lados de la cabeza. Carece de párpados, lo que le da una expresión de ojos fijos y abiertos permanentemente.
En estado silvestre el ajolote es generalmente de color pardo oscuro o negro con manchas, aunque en cautividad se han seleccionado morfos de color dorado (leucístico), albino, blanco con ojos negros y melanístico. Su piel es lisa y sin escamas. Aunque es una salamandra, no experimenta la metamorfosis típica de los anfibios salvo en condiciones muy excepcionales con exposición a yodo o tiroxina.
Hábitat
El ajolote es endémico del sistema lacustre de Xochimilco, al sur de la Ciudad de México, a unos 2.200 metros sobre el nivel del mar. Históricamente habitaba también los lagos de Chalco y otros cuerpos de agua del Valle de México, todos ellos desecados casi en su totalidad a lo largo de los siglos XIX y XX. Hoy sobrevive en los canales de Xochimilco, una red de canales y chinampas declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La población silvestre ha colapsado severamente: los censos más recientes estiman menos de 1.000 individuos en libertad.
Alimentación
El ajolote es un carnívoro de hábitos preferentemente nocturnos. Se alimenta de gusanos, larvas de insectos acuáticos, pequeños crustáceos, peces de pequeño tamaño y anfibios. Caza mediante suction feeding: abre bruscamente la boca generando una corriente de agua que arrastra a la presa hacia su interior. En cautividad se alimenta habitualmente de lombrices de tierra, pellets específicos para anfibios y pequeños trozos de carne.
Curiosidades
- Puede regenerar extremidades completas, partes de su corazón, porciones de médula espinal y tejido retiniano sin formación de cicatriz, lo que lo convierte en un modelo único de estudio en medicina regenerativa.
- Su nombre proviene del náhuatl axolotl, que puede traducirse como «monstruo de agua» o «perro de agua» (de atl, agua, y xolotl, perro o monstruo).
- Es uno de los vertebrados con el genoma más grande conocido: su ADN tiene unas 32.000 millones de pares de bases, aproximadamente diez veces el tamaño del genoma humano.
- Miles de ajolotes viven en laboratorios y hogares de todo el mundo como animales de compañía y sujetos de investigación, pero la población silvestre de Xochimilco está al borde de la extinción.
- Sus principales amenazas en estado salvaje son la contaminación del agua, la urbanización de los canales, la introducción de peces invasores (tilapia y carpa) que compiten con él y consumen sus crías, y la disminución de la calidad del agua.
¿Es lo mismo el ajolote que el ajolote mexicano?
Sí. El ajolote y el ajolote mexicano son exactamente el mismo animal: Ambystoma mexicanum. El término «ajolote mexicano» se usa para diferenciarlo de otras especies del género Ambystoma, como la salamandra tigre (Ambystoma tigrinum), que también recibe ese nombre popularmente. Cuando se habla del ajolote a secas — el de cara sonriente, branquias externas plumosas y capacidad de regenerar extremidades — siempre se hace referencia a Ambystoma mexicanum, endémico de los canales de Xochimilco en Ciudad de México.
Sí, el ajolote mexicano puede regenerar completamente extremidades amputadas, partes del corazón, porciones de la médula espinal y tejido retiniano. Lo hace sin formación de cicatriz, lo que lo convierte en un modelo clave para la investigación en medicina regenerativa.
El ajolote es endémico del sistema lacustre de Xochimilco, al sur de la Ciudad de México. Es el único lugar del mundo donde existe en estado silvestre, en los canales y chinampas de este sitio Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
El ajolote está en peligro crítico (CR) por la contaminación y degradación de los canales de Xochimilco, la introducción de peces invasores como la tilapia y la carpa que depredan sus huevos y crías, y la expansión urbana que reduce su hábitat.
Ajolote proviene del náhuatl axolotl, que puede traducirse como monstruo de agua o perro de agua, de atl (agua) y xolotl (perro o monstruo). En la mitología azteca, Xolotl era el dios de los rayos y la muerte, asociado a los perros sin pelo.
Los censos más recientes de los canales de Xochimilco estiman que quedan menos de 1.000 ajolotes en estado silvestre. La especie está clasificada en peligro crítico de extinción (CR) en la Lista Roja de la UICN.
- Es neoténico: se reproduce siendo larva y nunca experimenta metamorfosis en condiciones naturales.
- Puede regenerar extremidades, corazón, pulmones y partes del cerebro sin dejar cicatriz, en pocas semanas.
- Su nombre viene del náhuatl: "atl" (agua) + "xolotl" (monstruo o perro sin pelo), el dios azteca del trueno.
- La población silvestre se estima en menos de 1.000 individuos; en acuarios hay millones.
- Los científicos estudian su ADN para entender la regeneración celular y aplicarla en medicina humana.
- Existen más de 20 variantes de color en cautividad: albino, dorado, leucístico, melanístico y más.