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Animales de Galápagos

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Las islas Galápagos son uno de los archipiélagos más famosos y científicamente significativos del mundo, un lugar donde la naturaleza habla con la voz de la evolución y donde cada especie cuenta una historia de adaptación que ha fascinado a biólogos, naturalistas y viajeros desde hace casi dos siglos. El archipiélago está compuesto por 19 islas principales y aproximadamente 215 islotes y rocas emergidas, con una superficie terrestre total de 7.882 km², distribuida en el océano Pacífico a unos 906 km de distancia de la costa continental de Ecuador, país al que pertenecen políticamente. Su origen volcánico, su posición en la confluencia de poderosas corrientes oceánicas y su aislamiento geográfico han creado un laboratorio natural de biodiversidad que no tiene equivalente en ningún otro lugar del planeta. Las Galápagos son, en palabras de muchos ecólogos, el lugar donde la teoría de la evolución se puede observar directamente, en tiempo real, en los animales que caminan, nadan y vuelan ante los ojos del visitante.

La historia científica de Galápagos está indisolublemente ligada al nombre de Charles Darwin, quien visitó el archipiélago en septiembre y octubre de 1835 a bordo del HMS Beagle, durante su célebre viaje alrededor del mundo. Darwin tenía solo 26 años cuando recorrió cuatro de las principales islas y observó las variaciones entre las tortugas gigantes de distintas islas, los pinzones con picos de formas radicalmente distintas y las iguanas marinas que se lanzaban al océano para pastar en los fondos rocosos. Aunque Darwin no tuvo una iluminación inmediata en las Galápagos, las observaciones que realizó durante esas semanas se convirtieron, junto con otras recopiladas durante todo el viaje, en el fundamento empírico sobre el que construyó su revolucionaria Teoría de la Evolución por Selección Natural, publicada en 1859 en «El origen de las especies». Las Galápagos son, en este sentido, la cuna intelectual de la biología moderna.

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Tipos de Animales de Galápagos

Caimán enano
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Iguana marina
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Iguana
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Lobo marino de Galápagos
Lobo marino de Galápagos
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Pingüino de Galápagos
Pingüino de Galápagos
El pingüino de Galápagos (Spheniscus mendiculus) es el único pingüino que vive en el hemisferio norte de forma permanente y el más pequeño de los pingüinos que habitan en América. Su existencia en las Islas Galápagos, prácticamente en el ecuador geográfico, es uno de los fenómenos más asombrosos de la naturaleza: un ave propia de […]
Piquero de patas azules
Piquero de patas azules
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Tortuga carey
Tortuga carey
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Tortuga gigante de Galápagos
Tortuga gigante de Galápagos
La tortuga gigante de Galápagos (Chelonoidis niger) es el reptil terrestre más grande del mundo y uno de los animales más longevos conocidos. Algunos individuos documentados han vivido más de 170 años. Charles Darwin las observó en 1835 durante su viaje en el Beagle, y sus reflexiones sobre las diferencias entre islas contribuyeron directamente a […]
Tortuga Marina
Tortuga Marina
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El reconocimiento internacional del valor excepcional de las Galápagos se materializó en 1978, cuando la UNESCO declaró al archipiélago Patrimonio de la Humanidad, siendo uno de los primeros lugares del mundo en recibir esta distinción. En 1986 se estableció la Reserva Marina de Galápagos, que con sus 133.000 km² de océano protegido es una de las mayores reservas marinas del planeta y alberga una biodiversidad submarina de proporciones extraordinarias. La combinación de ecosistemas terrestres y marinos únicos convirtió a Galápagos en uno de los destinos de ecoturismo más valiosos y visitados del mundo, con aproximadamente 275.000 visitantes anuales en tiempos normales. La gestión de este turismo de forma compatible con la conservación es uno de los mayores retos que enfrenta el Parque Nacional Galápagos, que cubre el 97% de la superficie terrestre del archipiélago y trabaja para equilibrar la conservación con el desarrollo sostenible de la población local.

Características geográficas y climáticas de Galápagos

Las islas Galápagos se encuentran en el ecuador geográfico, distribuidas entre las coordenadas 1°40′ N y 1°36′ S de latitud y 89°16′ O y 92°01′ O de longitud. A pesar de su posición ecuatorial, el clima del archipiélago es sorprendentemente fresco y moderado gracias a la influencia de tres grandes corrientes oceánicas que convergen en esta zona del Pacífico: la corriente de Humboldt, que trae aguas frías desde el sur; la corriente de Cromwell (o corriente ecuatorial subsuperficial), que aflora en la zona occidental del archipiélago; y la corriente de Panamá, que aporta aguas cálidas desde el norte durante parte del año. Esta confluencia de masas de agua de distintas temperaturas crea una variabilidad climática y oceanográfica sin igual que impulsa la extraordinaria productividad biológica del ecosistema marino de Galápagos.

El año en Galápagos se divide en dos estaciones claramente diferenciadas. La estación cálida y lluviosa (de diciembre a mayo) se caracteriza por temperaturas del agua y del aire más elevadas, cielos parcialmente nublados y episodios de lluvia ocasionales. La temperatura del agua puede alcanzar los 28°C durante esta época, y la temperatura del aire en las costas oscila entre los 23°C y los 30°C. La estación fría y seca (de junio a noviembre), conocida localmente como «garúa», trae consigo la influencia máxima de la corriente de Humboldt: el agua puede enfriarse hasta los 16°C en algunos puntos, la niebla es frecuente y el cielo aparece cubierto durante la mayor parte del día. A pesar de estas denominaciones, en las zonas altas de las islas mayores la niebla de la estación seca proporciona suficiente humedad para mantener bosques exuberantes, lo que crea diferencias climáticas notables entre la costa y el interior a lo largo del año.

La geología de Galápagos refleja su naturaleza volcánica activa: el archipiélago se formó sobre un punto caliente del manto terrestre, y las islas más jóvenes, como Fernandina e Isabela en el extremo occidental, siguen siendo volcánicamente activas con erupciones frecuentes. Las islas más orientales, como Española y San Cristóbal, son geológicamente más antiguas y han sido erosionadas durante más tiempo. La edad variable de las islas es un factor clave para comprender los patrones de colonización y diversificación de su fauna: las islas más antiguas han tenido más tiempo para acumular biodiversidad, pero también han perdido más hábitats a la erosión. La topografía varía desde planicies costeras volcánicas hasta calderas imponentes de hasta 1.707 metros de altitud en el volcán Wolf de Isabela, la cumbre más alta del archipiélago.

Flora característica de Galápagos

La flora de Galápagos, aunque menos diversa que la de archipiélagos tropicales continentales, presenta un alto grado de endemismo y algunas formas botánicas verdaderamente únicas. Las islas albergan unas 560 especies de plantas nativas, de las cuales aproximadamente 180 son endémicas. El ecosistema vegetal más llamativo y característico de las partes altas de las islas mayores es el bosque de Scalesia, dominado por arbustos y árboles del género Scalesia, perteneciente a la familia de las margaritas (Asteraceae). En un proceso paralelo al de los pinzones de Darwin pero en el reino vegetal, las Scalesias han diversificado desde un ancestro común en 15 especies distintas que ocupan nichos ecológicos muy variados en las diferentes islas y zonas de altitud del archipiélago, convirtiéndose en un modelo botánico de radiación adaptativa insular.

Los cactus del género Opuntia (tunos o nopal gigante) son quizás el elemento vegetal más visible del paisaje costero de Galápagos. Estas plantas, que en el continente americano crecen como arbustos bajos y rastreros, han evolucionado en las islas hasta alcanzar el porte de árboles de hasta 12 metros de altura, con troncos leñosos de hasta 1 metro de diámetro, como respuesta a la presión de herbivoría de las iguanas terrestres y las tortugas gigantes. Este proceso de evolución del cactus hacia formas arborescentes solo en presencia de determinados herbívoros es un ejemplo textbook de coevolución que Darwin y sus contemporáneos no pudieron observar directamente pero que la biología evolutiva moderna ha documentado exhaustivamente. Los cactus Opuntia son una fuente de agua y alimento crítica para muchas especies animales durante la estación seca.

Las zonas costeras de Galápagos están bordeadas por manglares que albergan una fauna muy rica, incluyendo colonias de pelícanos, fragatas y garzas. En las playas de arena y las zonas de transición entre la costa y el interior se extienden comunidades de plantas pioneras como la gloria de mañana de playa (Ipomoea pes-caprae) y la lechugilla (Sesuvium portulacastrum), que con sus hojas rojizas forma tapetes de colores espectaculares en algunas islas. Las zonas áridas de altitudes medias están dominadas por arbustos espinosos del género Bursera, que producen resinas aromáticas y tienen flores pequeñas pero muy abundantes que atraen a una gran variedad de insectos polinizadores. En las zonas nubosas de altura se desarrollan helechos arborescentes, musgos y líquenes que crean un ambiente de bosque montano húmedo completamente diferente al paisaje árido de la costa.

Los animales más representativos de Galápagos

La fauna de Galápagos incluye algunas de las especies más icónicas y científicamente relevantes del mundo. A continuación presentamos los doce animales más representativos del archipiélago, elegidos por su singularidad evolutiva, su importancia para la historia de la biología y su valor como símbolo del patrimonio natural de la humanidad.

Tortuga gigante de Galápagos (Chelonoidis nigra, complejo de especies)

Las tortugas gigantes de Galápagos son los animales terrestres más grandes del archipiélago y uno de los vertebrados de mayor longevidad conocidos: se han documentado individuos cautivos que han superado los 170 años de edad, y algunos investigadores estiman que en estado silvestre podrían vivir incluso más tiempo. Los adultos pueden pesar hasta 400 kg y medir más de 1,5 metros de longitud. El complejo de especies Chelonoidis nigra incluye al menos 15 subespecies reconocidas, cada una asociada a una isla o volcán específico del archipiélago, y las diferencias en la forma del caparazón entre islas (en cúpula en las islas húmedas con vegetación baja y en silla de montar en las islas áridas con vegetación alta) fueron una de las observaciones más importantes de Darwin durante su visita. Hoy las tortugas gigantes son un símbolo global de la conservación: la especie de la isla Pinta se extinguió en 2012 con la muerte del último individuo conocido, apodado «Solitario Jorge».

Iguana marina (Amblyrhynchus cristatus)

La iguana marina de Galápagos es el único lagarto del mundo que se ha adaptado para buscar alimento en el mar, convirtiéndose en un hervívoro marino especializado en el consumo de algas. Esta especie puede bucear hasta profundidades de 30 metros y permanecer sumergida hasta una hora, aunque la mayor parte de sus inmersiones son de menor duración. Para compensar la pérdida de calor corporal durante las inmersiones en aguas frías de la corriente de Humboldt, las iguanas marinas pasan gran parte del día tomando el sol en las rocas volcánicas negras de la costa, apilándose unas sobre otras en grupos que pueden superar los cientos de individuos. La iguana marina también posee glándulas nasales especializadas que le permiten expulsar el exceso de sal marina que ingiere junto con las algas, produciendo el característico «estornudo salino» que Darwin describió con escasa simpatía en su diario de viaje.

Iguana terrestre de Galápagos (Conolophus subcristatus)

La iguana terrestre de Galápagos es una especie distinta de su pariente marina, aunque ambas descienden de un ancestro común que colonizó el archipiélago hace varios millones de años. De coloración amarilla brillante en los machos adultos, la iguana terrestre es un herbívoro generalista que se alimenta principalmente de los cactus Opuntia, incluyendo sus frutos espinosos, sus paletas y sus flores. La relación entre las iguanas terrestres y los pinzones de Darwin es un ejemplo bien documentado de mutualismo interespecífico: los pinzones se acercan a las iguanas y les retiran garrapatas y ectoparásitos de la piel, un servicio del que ambas especies se benefician. En la isla Santiago, las iguanas terrestres fueron exterminadas por las ratas y los cerdos introducidos y solo han podido ser reintroducidas tras décadas de control de especies invasoras.

Cormorán no volador (Nannopterum harrisi)

El cormorán no volador de Galápagos es el único cormorán del mundo que ha perdido completamente la capacidad de volar, un ejemplo perfecto de lo que los biólogos denominan «pérdida de función por relajación de la selección natural». Al no existir depredadores terrestres en las islas Galápagos que representaran una amenaza para esta especie, la selección natural dejó de favorecer las alas grandes y funcionales, y a lo largo de decenas de miles de generaciones las alas de estos cormoranes se fueron reduciendo hasta quedar convertidas en pequeños muñones de plumas húmedas que el pájaro extiende al sol para secarse en un gesto que recuerda al de sus parientes voladores. A cambio, el cormorán no volador ha desarrollado patas excepcionalmente potentes y un plumaje denso adaptado al buceo, lo que lo convierte en un depredador submarino muy eficaz de peces, pulpos y congrios en las aguas frías y ricas en nutrientes del oeste del archipiélago.

Pingüino de Galápagos (Spheniscus mendiculus)

El pingüino de Galápagos es el único pingüino que vive permanentemente en el hemisferio norte y el pingüino más pequeño de las Américas, con una altura de unos 50 cm y un peso de entre 1,5 y 2,5 kg. Su presencia en el ecuador geográfico solo es posible gracias a la influencia de la fría corriente de Humboldt y la corriente de Cromwell, que mantienen las aguas del oeste del archipiélago a temperaturas tan bajas como 15°C, comparables a las de las costas de Perú y Chile donde habitan otros pingüinos del género Spheniscus. La población total de pingüinos de Galápagos se estima en apenas unos 1.800 individuos, lo que convierte a esta especie en una de las más amenazadas de la familia Spheniscidae. Los eventos de El Niño, que calientan las aguas y reducen drásticamente la disponibilidad de peces, pueden matar hasta el 70% de la población en un solo año de anomalía climática extrema.

Piquero de patas azules (Sula nebouxii)

El piquero de patas azules es quizás el ave más fotografiada y querida de Galápagos, y con razón: sus patas de un azul turquesa brillante, que contrastan con su plumaje marrón y blanco, son uno de los colores más improbables y espectaculares del reino animal. Este color no es decorativo sino funcional: la intensidad del azul de las patas refleja directamente el estado de salud y la condición nutricional del individuo, y las hembras eligen a sus parejas en parte en función de la saturación del color de sus patas. El cortejo del piquero de patas azules es uno de los espectáculos comportamentales más entretenidos de Galápagos: el macho levanta sus patas alternamente en un paso de baile exagerado mientras emite un silbido agudo, mostrando orgulloso el color de sus pies a las hembras que lo observan. Los piqueros de patas azules son buceadores espectaculares que se lanzan al agua desde grandes alturas con las alas plegadas como flechas.

Lobo marino de Galápagos (Zalophus wollebaeki)

El lobo marino de Galápagos es una especie endémica del archipiélago y el mamífero marino más abundante de las islas, con una población estimada de entre 20.000 y 50.000 individuos distribuidos en colonias de cría a lo largo de las costas rocosas. Esta especie es famosa por su naturaleza extremadamente confiada y juguetona con los humanos: es frecuente ver cachorros que se acercan a los visitantes por curiosidad en las playas, o adultos que comparten las escaleras de los embarcaderos o se toman descansos en los bancos del parque de Puerto Baquerizo Moreno. Los machos adultos son considerablemente más grandes que las hembras, pueden pesar hasta 200 kg y defienden harenes de hasta 30 hembras en los que no toleran la presencia de otros machos adultos. Los cachorros dependen de la leche materna durante uno o dos años y aprenden a pescar gradualmente bajo la supervisión de su madre.

León marino de Galápagos

Aunque con frecuencia se confunden con los lobos marinos, los leones marinos de Galápagos son en realidad la misma especie (Zalophus wollebaeki), siendo los «leones marinos» el nombre popular que suele aplicarse a los machos adultos por su melena y su comportamiento territorial extremadamente agresivo. Los machos alfa de las colonias reproducen con múltiples hembras durante la temporada de cría y pasan semanas sin comer, consumiendo sus reservas de grasa para mantener el control de su territorio frente a los «machos flotantes» que esperan la oportunidad de sustituirles. Los combates entre machos rivales pueden ser espectacularmente violentos, con mordeduras y empujones que a veces resultan en heridas graves. A pesar de su agresividad con otros machos, los machos de lobo marino de Galápagos son inofensivos para los humanos si se mantiene una distancia prudencial y no se intenta interactuar con ellos durante la época reproductiva.

Pinzones de Darwin (Geospiza spp. y otros géneros)

Los pinzones de Darwin son quizás el grupo de aves más importante de la historia de la biología. Este conjunto de 18 especies (según las clasificaciones más recientes), distribuidas entre Galápagos y la isla de Cocos, descienden todas de un único ancestro que colonizó el archipiélago hace unos 2 a 3 millones de años y diversificó en formas con picos de morfologías radicalmente distintas, adaptadas a explotar recursos alimentarios muy variados: semillas duras, cactus, insectos, néctar, sangre de aves marinas (en el caso del pinzón vampiro) e incluso el uso de herramientas (el pinzón carpintero usa espinas de cactus para extraer larvas de los troncos). Esta radiación adaptativa espectacular en un tiempo evolutivo relativamente corto convirtió a los pinzones de Darwin en el ejemplo más célebre y didáctico de evolución por selección natural, y su estudio por los investigadores Peter y Rosemary Grant durante cuatro décadas en la isla Daphne Mayor proporcionó evidencia directa de la evolución en tiempo real.

Flamenco del Caribe en Galápagos (Phoenicopterus ruber)

La presencia del flamenco del Caribe en Galápagos es una rareza biogeográfica que sorprende a muchos visitantes: estos elegantes y rosaados zancudos han establecido pequeñas colonias en algunas lagunas costeras de las islas, particularmente en Floreana, Rabida e Isabela. La colonia de Galápagos es una de las más pequeñas y más aisladas del mundo para esta especie, con apenas entre 400 y 500 individuos, y su origen no está completamente aclarado aunque se cree que son descendientes de aves que llegaron volando desde las colonias del Caribe o de la costa norte de Sudamérica. Los flamencos se alimentan de crustáceos microscópicos, algas y diatomeas que filtran del agua salobre con su peculiar pico curvado hacia abajo, y los pigmentos carotenoides de estos organismos son los responsables de su característica coloración rosada intensa.

Tortuga verde del Pacífico (Chelonia mydas)

Las playas de arena negra y blanca de Galápagos albergan una de las poblaciones más importantes del Pacífico oriental de tortuga verde (Chelonia mydas), que utiliza las islas tanto como zona de alimentación como lugar de anidamiento. Cientos de hembras regresan cada año a las mismas playas donde nacieron para poner sus huevos, un comportamiento denominado filopatría natal que produce un espectáculo natural impresionante durante la temporada de anidamiento entre diciembre y marzo. Las tortugas verdes del Pacífico pueden pesar hasta 180 kg y recorren miles de kilómetros entre sus zonas de alimentación y sus playas de anidamiento en migraciones que los investigadores han rastreado con satélite. En las aguas del archipiélago, las tortugas verdes son frecuentemente observadas pastando en los fondos de algas o descansando bajo las rocas, y a menudo permiten a los buceadores acercarse a distancias muy cortas.

Tiburón ballena (Rhincodon typus)

El tiburón ballena es el pez más grande del mundo, con ejemplares que pueden superar los 18 metros de longitud y pesar más de 20 toneladas, y las aguas de Galápagos, especialmente alrededor de Darwin y Wolf en el extremo norte del archipiélago, son uno de los mejores lugares del mundo para encontrarlo con regularidad. Estos gigantes del océano son completamente inofensivos para los humanos, ya que se alimentan de plancton, huevos de peces y pequeños crustáceos que filtran a través de sus enormes bocas abiertas mientras nadan lentamente cerca de la superficie. Se cree que las aguas de Darwin y Wolf son utilizadas por hembras adultas preñadas como zona de engorde previo al parto, lo que explicaría la alta concentración de individuos grandes en esta zona. Los encuentros con tiburones ballena en Galápagos son experiencias de buceo y snorkel consideradas entre las más impresionantes del mundo.

Especies endémicas de Galápagos

El endemismo de Galápagos es notablemente alto en comparación con otros archipiélagos oceánicos de tamaño similar, especialmente en los grupos de animales con menor capacidad de dispersión. Las aves presentan un endemismo del aproximadamente 80%: de las unas 58 especies de aves terrestres que habitan el archipiélago, cerca de 45 son endémicas. Entre las aves endémicas más destacadas se encuentran el ya mencionado cormorán no volador, el pingüino de Galápagos, el halcón de Galápagos (Buteo galapagoensis), la paloma de Galápagos, el rascón de Galápagos, el mochuelo de Galápagos y, naturalmente, las 18 especies de pinzones de Darwin. Las aves marinas, con mayor capacidad de vuelo de larga distancia, presentan un endemismo menor pero aun así significativo.

El endemismo en reptiles alcanza el impresionante 97%, siendo prácticamente todas las especies de reptiles que habitan las islas exclusivas del archipiélago. Además de las tortugas gigantes y las dos especies de iguanas, Galápagos alberga siete especies de lagartijas de lava del género Microlophus, todas endémicas, así como varias especies de serpientes del género Alsophis y Philodryas que son endémicas de islas específicas. Los reptiles de Galápagos son los descendientes de los pocos colonizadores ancestrales que llegaron al archipiélago flotando en troncos o en bancos de vegetación arrastrados por las corrientes marinas, y su diversificación posterior en formas adaptadas a cada isla es un ejemplo perfecto de especiación alopátrica producida por el aislamiento geográfico entre islas.

En el ámbito marino, Galápagos alberga una biodiversidad excepcional con más de 2.900 especies marinas registradas, incluyendo aproximadamente 500 especies de peces de los que unos 50 son endémicos (alrededor del 10%). Los mamíferos marinos muestran un endemismo del 32%, que incluye al lobo marino de Galápagos (Zalophus wollebaeki) y al delfín de Galápagos como las especies más exclusivas del archipiélago. La biodiversidad marina de Galápagos se beneficia de la confluencia de corrientes oceánicas que trae aguas frías y ricas en nutrientes del sur y del oeste, lo que sustenta cadenas tróficas extraordinariamente productivas que incluyen desde el fitoplancton hasta las ballenas jorobadas que ocasionalmente visitan las aguas del archipiélago durante sus migraciones estacionales.

Amenazas y conservación de la fauna de Galápagos

A pesar de su estatus de área protegida y su fama mundial como santuario de biodiversidad, Galápagos enfrenta amenazas serias que ponen en riesgo la integridad de sus ecosistemas. Las especies invasoras son la amenaza más inmediata y devastadora para la fauna nativa del archipiélago. Las ratas introducidas (Rattus rattus y Rattus norvegicus), llegadas con los barcos desde el siglo XVI, depredan los huevos y crías de tortugas, iguanas, aves marinas y pinzones con un impacto tan severo que ha llevado a la extinción de poblaciones enteras de estas especies en varias islas. Los gatos asilvestrados cazan aves e iguanas de manera sistemática, y los cerdos salvajes destruyen los nidos de tortugas y devoran la vegetación nativa. Las hormigas de fuego importadas (Wasmannia auropunctata) han diezmado las poblaciones de insectos nativos en numerosas islas donde se han establecido.

Los animales de Galápagos representan uno de los patrimonios naturales más extraordinarios y científicamente relevantes del planeta Tierra. La fauna de Galápagos ha evolucionado en aislamiento durante millones de años, produciendo especies únicas que no existen en ningún otro lugar del mundo y que cambiaron para siempre la comprensión humana del origen de la vida. Las tortugas gigantes Galápagos son el símbolo más poderoso de este archipiélago único: animales prehistóricos que llevan millones de años recorriendo las mismas islas volcánicas donde Darwin tuvo sus primeras intuiciones sobre la evolución. Las iguanas de Galápagos, tanto las marinas que bucean en busca de algas como las terrestres de color dorado que conviven con pinzones en perfecta armonía, son ejemplos vivos del poder transformador de la selección natural a lo largo del tiempo. La biodiversidad de Galápagos abarca desde el pez más grande del mundo hasta el pingüino que vive en el ecuador, desde el cormorán que olvidó cómo volar hasta el pinzón que aprendió a usar herramientas. Los animales endémicos de Galápagos son una herencia evolutiva irrepetible que la humanidad tiene la responsabilidad de conservar para las generaciones futuras, y en atlasdeanimales.com nos comprometemos a divulgar su historia y su situación de conservación con el rigor y la pasión que merecen.