El león marino es el nombre común que agrupa a varias especies de la familia Otariidae, los llamados «pinnípedos con orejas». A diferencia de las focas verdaderas, los leones marinos tienen pequeñas orejas externas visibles, pueden rotar sus aletas traseras hacia delante para caminar en tierra y son excelentes acróbatas tanto en el agua como fuera de ella. El León marino sudamericano (Otaria flavescens), la especie más conocida de América del Sur, habita las costas del Pacífico y el Atlántico sur desde Perú hasta la Patagonia argentina.

Los machos adultos presentan un dimorfismo sexual extraordinario: pueden pesar hasta 300 kg y medir 2,8 metros, mientras que las hembras raramente superan los 140 kg y los 2 metros. Los machos desarrollan una gruesa melena alrededor del cuello que recuerda a la del león africano y que, junto al profundo rugido que emiten, les ha valido su nombre popular. Son animales extremadamente ruidosos y sus colonias pueden escucharse y olerse a varios kilómetros de distancia.
Altamente adaptados a la vida anfibia, los leones marinos pueden alcanzar los 40 km/h nadando y son capaces de bucear a más de 170 metros de profundidad durante más de 10 minutos. En tierra, sin embargo, son torpes y lentos, aunque pueden trepar por rocas escarpadas con sorprendente habilidad. Su inteligencia y entrenabilidad los ha convertido en protagonistas de circos, acuarios y programas de entrenamiento militar en varios países.
Características físicas
El cuerpo del león marino sudamericano es robusto y fusiforme. Los machos adultos tienen una coloración marrón-amarillenta o marrón oscura con la cabeza y el cuello más oscuros o casi negros, realzados por la melena. Las hembras son más delgadas y de color marrón más claro. Sus aletas anteriores son largas y poderosas, usadas como remos principales para nadar. Las aletas traseras pueden girarse hacia adelante y debajo del cuerpo, permitiendo la locomoción en tierra con un peculiar «galope». Tienen bigotes largos y sensibles. Sus ojos son grandes y oscuros, adaptados para ver bien tanto en agua como en tierra.
Hábitat y distribución
El león marino sudamericano habita las costas rocosas y playas del Pacífico sur (desde Perú hasta el cabo de Hornos) y del Atlántico sur (desde Tierra del Fuego hasta el sur de Brasil). Sus colonias más densas se encuentran en las Islas Galápagos, la costa peruana, el archipiélago de los Choros (Chile), el Parque Nacional Patagonia y las Malvinas. Prefieren costas rocosas con buena exposición solar para descansar y playas arenosas para criar. No suelen alejarse más de 160 km de la costa. Las Galápagos albergan una subespecie especialmente adaptada (Zalophus wollebaeki) que comparte isla con iguanas marinas y pingüinos de Galápagos.
Alimentación
El león marino es un carnívoro oportunista que se alimenta principalmente de peces (anchoveta, merluza, sardina, jurel), cefalópodos (pulpos, calamares) y crustáceos. En las Galápagos, también consume pingüinos y pequeñas iguanas marinas. Caza de forma activa durante el día y la noche, realizando buceos repetitivos de entre 2 y 5 minutos. Puede consumir entre el 5% y el 8% de su peso corporal al día. Durante El Niño, cuando los peces se desplazan a aguas más frías y profundas, las colonias de leones marinos pueden sufrir hambrunas severas con alta mortalidad de crías.
Comportamiento y vida social
Los leones marinos son animales altamente sociales. Forman colonias permanentes en tierra (loberías o rookeries) que pueden albergar desde decenas hasta miles de individuos. Los machos adultos son fuertemente territoriales durante la época de cría: defienden harenes de entre 3 y 18 hembras frente a otros machos con vocalizaciones, exhibiciones y combates físicos. Los jóvenes machos forman grupos de «bachelors» (solteros) donde practican comportamientos de combate. Las hembras son sociales entre sí y cooperan en el cuidado de las crías. Los sonidos de la colonia son ensordecedores: rugidos, ladridos y gruñidos se mezclan en un caos sonoro constante.
Reproducción
La temporada de cría en América del Sur ocurre entre diciembre y febrero. Los machos llegan primero a las colonias y establecen territorios peleando ferozmente. Las hembras dan a luz a una sola cría de aproximadamente 13 kg tras una gestación de 12 meses (incluyendo diapausa embrionaria de 3 meses). La cría nace en tierra y la madre la amamanta durante varios días antes de regresar al mar a alimentarse. Las hembras vuelven periódicamente a la colonia para amamantar a su cría, reconociéndola entre cientos de individuos por su voz y olfato. La lactancia dura entre 6 y 12 meses. Las hembras entran en celo una semana después del parto y vuelven a quedar preñadas.
- El león marino macho puede pesar el doble o triple que la hembra: uno de los mayores dimorfismos sexuales entre los mamíferos.
- Son capaces de reconocer su propio nombre en estudios experimentales y responden a órdenes después de solo 10-15 sesiones de entrenamiento.
- La US Navy tiene entrenados leones marinos para detectar minas submarinas y equipo perdido en el fondo del mar gracias a su aguda visión submarina.
- Durante El Niño de 1997-98, la colonia de leones marinos de las Galápagos perdió el 70% de sus crías por escasez de alimento.
- Un macho adulto puede retener el territorio con su harén por solo 3-4 temporadas antes de ser desplazado por rivales más jóvenes y perder acceso a las hembras.
Estado de conservación
El león marino sudamericano figura como Preocupación Menor (LC) en la UICN, con una población estimada de entre 265.000 y 300.000 individuos. El León marino de California (Zalophus californianus) también está en LC con tendencia estable. El León marino de las Galápagos (Zalophus wollebaeki) está clasificado como En Peligro (EN), con una población de unos 9.200 individuos afectados por El Niño y el cambio climático. Las principales amenazas globales incluyen la pesca incidental en redes, la contaminación marina, el cambio climático y el conflicto con pescadores que los ven como competencia.
Los leones marinos (familia Otariidae) tienen pequeñas orejas externas visibles, pueden rotar sus aletas traseras hacia adelante para caminar y son ágiles en tierra. Las focas verdaderas (familia Phocidae) no tienen orejas externas, no pueden rotar las aletas traseras y se arrastran por tierra moviéndose ondulando el cuerpo. Las morsas forman una tercera familia (Odobenidae).
En general son dóciles con los humanos, especialmente en las Galápagos donde están acostumbrados a la presencia humana. Los machos en época de cría pueden ser agresivos si se sienten amenazados. Los buceadores que los molestan pueden recibir mordiscos de advertencia. En términos generales, son curiosos y juguetones con los humanos en el agua.
La melena del macho es una característica de selección sexual: las hembras prefieren machos con melenas más desarrolladas, que son indicadoras de edad, salud y estatus social. Además, la melena puede proporcionar cierta protección durante los combates con otros machos, que suelen morder en el cuello y los hombros.
El León marino sudamericano puede bucear hasta 170 metros de profundidad y aguantar la respiración hasta 10 minutos. Las hembras de la especie californiana han sido registradas buceando a más de 280 metros. Sus pulmones se colapsan durante los buceos profundos, evitando el síndrome de descompresión.
Existen cinco especies de leones marinos: el León marino sudamericano (Otaria flavescens), el León marino australiano (Neophoca cinerea), el León marino de Nueva Zelanda (Phocarctos hookeri), el León marino de Steller (Eumetopias jubatus) y el León marino de California (Zalophus californianus), más el León marino de las Galápagos, considerado por algunos como subespecie de este último.