Morsa: características, hábitat y curiosidades del gigante del Ártico

Odobenus rosmarus

La morsa (Odobenus rosmarus) es uno de los pinnípedos más grandes y reconocibles del planeta, famosa por sus enormes colmillos de marfil que pueden superar el metro de longitud. Este inconfundible mamífero marino habita las aguas heladas del Océano Ártico y las zonas subárticas, donde forma colonias bulliciosas de hasta varios miles de individuos sobre bancos de hielo y playas de guijarros. Su nombre científico, Odobenus rosmarus, significa «el que camina con los dientes», una referencia a su costumbre de usar los colmillos como palancas para trepar al hielo.

Morsa
Morsa

Con pesos que pueden superar los 1.700 kg en los machos adultos, la morsa es superada en tamaño entre los pinnípedos solo por el elefante marino. Su cuerpo masivo, cubierto por una gruesa capa de grasa subcutánea que puede alcanzar los 15 cm de espesor, está perfectamente adaptado para sobrevivir en temperaturas que caen por debajo de los -35 °C. Su piel, arrugada y áspera, cambia de color según la temperatura: marrón-canela cuando está en tierra o hielo y casi blanca cuando está en el agua fría.

La morsa es una especie Vulnerable (VU) según la UICN. El deshielo acelerado del Ártico provocado por el cambio climático está alterando profundamente su hábitat, forzando a las morsas a hacinarse en playas terrestres donde las pisotelladas y los avalanchas son una causa importante de mortalidad.

Características físicas

Los machos adultos pueden pesar entre 800 y 1.700 kg y medir hasta 3,6 metros, mientras que las hembras son considerablemente más pequeñas (400–900 kg, hasta 2,7 m). Ambos sexos poseen colmillos —en realidad caninos superiores alargados— que crecen durante toda la vida: los de los machos pueden alcanzar los 100 cm y pesar hasta 5 kg cada uno. Su piel es gruesa y rugosa, y las aletas traseras son anchas y palmeadas. La cara es característica: bigotes densos (vibrissas) muy sensibles que les permiten detectar moluscos en el fondo marino, fosas nasales que pueden cerrarse herméticamente bajo el agua y ojos pequeños. Tienen capacidad de inflar bolsas faríngeas que actúan como flotadores y les permiten dormir verticalmente en el agua.

Hábitat y distribución

La morsa habita las costas y bancos de hielo del Océano Ártico y los mares adyacentes: el mar de Bering, el mar de Chukchi, el mar de Laptev, el mar de Barents, el estrecho de Hudson y las costas de Groenlandia, Svalbard, Rusia y Canadá. Se distinguen dos subespecies: la morsa del Atlántico (O. r. rosmarus) y la morsa del Pacífico (O. r. divergens), siendo esta última la más grande. Prefieren las aguas poco profundas (menos de 80 m de profundidad) sobre plataformas continentales donde abunda el bentos. Migran estacionalmente siguiendo el borde del hielo marino.

Alimentación

La morsa es principalmente bentívora: se alimenta de organismos que viven en el fondo marino. Su dieta consiste fundamentalmente en almejas, mejillones, berberechos, gusanos poliquetos, cangrejos, camarones y otros invertebrados bentónicos. Para encontrar su alimento en aguas turbias y oscuras, utiliza sus bigotes supersensibles (con hasta 450–700 vibrissas) para detectar las conchas en el sedimento. La morsa no usa los colmillos para excavar: succiona la carne de los moluscos con una poderosa acción de bomba de su lengua, dejando las conchas intactas. Una morsa adulta puede consumir entre 50 y 60 kg de alimento al día.

Comportamiento y vida social

Las morsas son animales altamente sociales que forman colonias segregadas por sexo durante gran parte del año. Los machos compiten ferozmente por el acceso a las hembras durante la temporada de reproducción, usando los colmillos tanto en exhibiciones de dominancia como en combates directos. Las vocalizaciones de los machos son elaboradas: producen campanadas, silbidos y golpes bajo el agua para atraer a las hembras. Fuera de la época reproductiva, las morsas pueden ser sorprendentemente tolerantes entre sí y se acumulan en densas manadas que generan calor colectivo. Son capaces de sumergirse hasta 90 metros y aguantar la respiración durante 30 minutos.

Reproducción

La temporada de celo ocurre entre enero y marzo. Los machos realizan exhibiciones acuáticas cantando y golpeando el agua para atraer a las hembras. La gestación dura entre 15 y 16 meses (incluyendo una diapausa embrionaria de varios meses), y la hembra da a luz a una sola cría en primavera. El cachorro nace ya con el pelo y capaz de nadar. La madre lo amamanta durante 2 años con una leche muy rica en grasa. Las hembras alcanzan la madurez sexual entre los 4 y 7 años, los machos entre los 8 y 10. Las morsas presentan una de las tasas de reproducción más lentas entre los mamíferos marinos.

💡 Curiosidades
  • 🐾 La morsa puede dormir flotando verticalmente en el mar gracias a unas bolsas faríngeas que infla con aire y actúan como salvavidas naturales.
  • 🐾 Los colmillos de una morsa macho pueden alcanzar 1 metro de longitud y son usados como palancas para trepar al hielo, en combates y como indicadores de estatus social.
  • 🐾 Una colonia de morsas en el cabo Sérdtse-Kámen (Rusia) puede reunir más de 100.000 individuos hacinados en una sola playa cuando el hielo marino desaparece.
  • 🐾 La piel de la morsa puede cambiar de color desde marrón oscuro hasta casi blanco: cuando hace frío, la sangre se retira de la piel; cuando hace calor, los vasos sanguíneos se dilatan y la piel enrojece.
  • 🐾 Las morsas son uno de los pocos animales que consumen comida de otros depredadores: ocasionalmente roban presas a osos polares o matan pingüinos y focas jóvenes.

Estado de conservación

La morsa está clasificada como Vulnerable (VU) por la UICN. La población global se estima en unos 250.000 individuos, repartidos entre las subespecies del Atlántico (unas 25.000) y el Pacífico (unas 225.000). El mayor peligro actual es el cambio climático y la pérdida de hielo marino del Ártico, que obliga a las morsas a concentrarse en playas terrestres donde el hacinamiento provoca aplastamientos masivos. La caza subsistencial por pueblos indígenas está regulada, pero la caza furtiva sigue siendo un problema. Los derrames de petróleo en aguas árticas también representan una amenaza creciente.

¿Para qué sirven los colmillos de la morsa?

Los colmillos tienen múltiples funciones: se usan para trepar al hielo (de ahí el nombre «el que camina con los dientes»), en combates y exhibiciones de dominancia entre machos, y posiblemente para hacer agujeros de respiración en el hielo. También son indicadores de edad y estatus social: los machos con colmillos más largos suelen tener acceso a más hembras.

¿Cuánto puede aguantar la morsa bajo el agua?

Una morsa puede sumergirse hasta 90 metros y aguantar la respiración hasta 30 minutos. Normalmente sus buceos son más cortos, de entre 5 y 10 minutos, a profundidades de 10-50 metros para buscar moluscos en el fondo marino.

¿Son peligrosas las morsas para los humanos?

Las morsas pueden ser peligrosas si se sienten acorraladas o amenazadas. Han volcado kayaks y botes pequeños que se acercaron demasiado. Los machos durante la época de celo son especialmente agresivos. Sin embargo, los ataques no provocados a humanos son extremadamente raros.

¿Cómo afecta el cambio climático a las morsas?

La reducción del hielo marino ártico obliga a las morsas del Pacífico a concentrarse en playas terrestres (llamadas «walrus haul-outs»). En 2014, más de 35.000 morsas se reunieron en una sola playa de Alaska. El hacinamiento provoca estampidas letales, especialmente para los cachorros, y aumenta la exposición a enfermedades.

¿Cuántos años vive una morsa?

Las morsas viven entre 30 y 40 años en estado salvaje. Las hembras suelen vivir más que los machos, que se desgastan en los duros combates de la temporada reproductiva. La longevidad real puede ser difícil de determinar debido a las condiciones extremas del Ártico.