Camélidos
Los camélidos (familia Camelidae) son un grupo de mamíferos herbívoros de cuello largo y andar característico que han conquistado dos de los ambientes más duros del planeta: los desiertos cálidos del Viejo Mundo y las alturas heladas de los Andes. A esta familia pertenecen seis especies vivas —el dromedario y el camello bactriano en Asia y África, y la llama, la alpaca, el guanaco y la vicuña en Sudamérica—, unidas por rasgos únicos como sus glóbulos rojos ovalados o sus almohadillas plantares en lugar de pezuñas.
Tipos de camélidos
Características de los camélidos
Los camélidos carecen de pezuñas verdaderas: apoyan el peso sobre dos dedos con almohadillas blandas, lo que les permite caminar sobre arena o terreno pedregoso sin hundirse ni resbalar. Son rumiantes, aunque con un estómago de tres cámaras en lugar de cuatro, y poseen unos glóbulos rojos de forma ovalada —únicos entre los mamíferos— que les ayudan a resistir la deshidratación y la altitud. Su labio superior hendido y muy móvil funciona casi como una pinza para seleccionar la vegetación.
Tipos de camélidos: los del desierto y los andinos
La familia se divide en dos grandes ramas. Los camélidos del Viejo Mundo son grandes y adaptados al calor extremo: el dromedario (una joroba) y el camello bactriano (dos jorobas). Los camélidos sudamericanos son más pequeños y montañeros: la llama y la alpaca, domésticas, y sus parientes silvestres el guanaco y la vicuña. Todas las especies domésticas descienden de esos ancestros salvajes.
¿Dónde viven los camélidos?
Los camélidos del Viejo Mundo habitan desiertos y estepas de África del Norte, Oriente Medio y Asia Central, donde soportan tanto el calor abrasador como el frío nocturno. Los camélidos andinos viven en el altiplano de Perú, Bolivia, Chile y Argentina, a más de 3.500 metros de altitud, donde el oxígeno escasea y las temperaturas caen bajo cero.
Alimentación
Son herbívoros capaces de aprovechar vegetación pobre y fibrosa que otros animales rechazan: pastos secos, arbustos espinosos y plantas duras del desierto o el páramo. Su eficiente digestión y su extraordinaria capacidad para conservar agua les permiten pasar largos periodos sin beber, un rasgo llevado al extremo por camellos y dromedarios.
Domesticación y usos
El ser humano domesticó a los camélidos hace miles de años y depende de ellos en las regiones más inhóspitas: el camello y el dromedario como animales de carga, leche y transporte en el desierto; la llama como bestia de carga andina; y la alpaca por su fibra, una de las lanas más finas y valoradas del mundo. La vicuña silvestre produce la fibra animal más cara del planeta.
Conservación
Las especies domésticas gozan de poblaciones muy numerosas, pero algunas silvestres han estado al borde de la desaparición: la vicuña se recuperó tras una intensa protección y el camello bactriano salvaje está en peligro crítico, con apenas unos cientos de ejemplares en los desiertos de Mongolia y China.
La llama es más grande (hasta 130 kg), tiene las orejas curvadas en forma de plátano y se usa sobre todo como animal de carga. La alpaca es más pequeña, de orejas rectas y cara más lanuda, y se cría por su lana, más fina y abundante.
El dromedario tiene una sola joroba y vive en los desiertos cálidos de Arabia y el norte de África. El camello bactriano tiene dos jorobas y habita las estepas frías de Asia central. Un truco: la "D" de dromedario tumbada parece una joroba y la "B" de bactriano, dos.
No guardan agua, sino grasa. La joroba es una reserva de energía que el animal metaboliza cuando escasea el alimento. Su resistencia a la sed se debe a otras adaptaciones, como unos glóbulos rojos ovalados y la capacidad de recuperar mucha agua de golpe.
Sí. Escupen saliva y contenido del estómago como señal de molestia o para marcar jerarquía, sobre todo entre ellas. A las personas rara vez las escupen, solo si se sienten muy acosadas.
Son cuatro: la llama y la alpaca (domésticas) y el guanaco y la vicuña (silvestres). La vicuña produce una de las fibras naturales más finas y caras del mundo.