El boquerón (Engraulis encrasicolus), también llamado anchoa europea, es un pez azul diminuto que rara vez supera los 20 centímetros, pero cuya importancia ecológica y económica es enorme. Nadando en cardúmenes de millones de individuos por el Atlántico oriental, el Mediterráneo y el Mar Negro, actúa como una pieza clave de la cadena trófica: convierte el plancton en alimento para peces mayores, aves marinas y cetáceos. En la mesa española protagoniza dos productos casi opuestos: los boquerones en vinagre, frescos y blancos, y las anchoas en salazón, curadas hasta adquirir su intenso color pardo.

Características físicas
🔬 Ficha técnica
| Nombre científico | Engraulis encrasicolus |
| Categoría | Peces marinos |
| Peso | Hasta unos 45 g |
| Longitud | 12-15 cm (máx. 20 cm) |
| Velocidad máx. | Nadador gregario de velocidad moderada en cardumen |
| Esperanza de vida | 3-4 años |
| Hábitat | Aguas pelágicas costeras del Atlántico oriental, Mediterráneo y Mar Negro |
| Dieta | Planctófago (zooplancton: copépodos, larvas, huevos y fitoplancton) |
| Estado UICN | LCPreocupación menor |
El boquerón tiene un cuerpo alargado, fusiforme y muy comprimido lateralmente, con el dorso de un característico color verde azulado y los flancos plateados que le dan reflejos casi metálicos. Su rasgo más distintivo es la boca: enorme y muy hendida, con la mandíbula superior claramente prolongada hacia atrás más allá del ojo, lo que le da un aspecto de hocico
puntiagudo. Los individuos adultos miden por lo general entre 12 y 15 centímetros, aunque pueden alcanzar los 20 centímetros como máximo excepcional.
A diferencia de la sardina, con la que a menudo se confunde, el boquerón carece de quillas espinosas en el vientre y presenta una sola aleta dorsal situada hacia la mitad del cuerpo. Sus escamas son grandes y caedizas, por lo que se desprenden con enorme facilidad al manipularlo. Es un pez de vida corta y crecimiento rápido, rasgos típicos de las especies pelágicas de pequeño tamaño.

Hábitat y distribución
El boquerón es una especie pelágica costera que habita las aguas templadas y cálidas del Atlántico nororiental, desde el sur de Noruega hasta Sudáfrica, así como en todo el Mediterráneo, el Mar Negro y el Mar de Azov. Prefiere plataformas continentales poco profundas, generalmente entre los 50 y los 200 metros, y tolera amplias variaciones de salinidad, por lo que penetra con frecuencia en lagunas costeras y estuarios, especialmente durante la época de puesta.
En la península ibérica es abundante tanto en la vertiente atlántica como en la mediterránea. El golfo de Vizcaya (mar Cantábrico) sostiene una de las poblaciones más valiosas de Europa, base de la afamada industria conservera de Santoña, Laredo y el País Vasco, mientras que en el Mediterráneo español destacan los caladeros del golfo de León y del delta del Ebro. Realiza migraciones estacionales: se acerca a la costa y a la superficie en primavera y verano para reproducirse y se retira hacia aguas más profundas en invierno.
Alimentación
El boquerón es un consumidor planctófago que se alimenta filtrando y capturando organismos del plancton en suspensión. Su dieta se compone principalmente de zooplancton: pequeños crustáceos como copépodos, cladóceros, larvas de decápodos y misidáceos, además de huevos y larvas de otros peces y fitoplancton. Alterna dos estrategias de alimentación: la captura selectiva de presas individuales de mayor tamaño y la filtración pasiva nadando con la boca abierta a través de nubes densas de plancton, reteniendo las partículas con sus branquiespinas.
Esta capacidad de transformar plancton en biomasa lo convierte en un eslabón esencial: canaliza la energía de los productores primarios hacia los niveles superiores de la red trófica marina. Su actividad alimentaria sigue el ciclo diario del plancton, intensificándose en las horas de menor luz.
Comportamiento y reproducción
Es un pez gregario que forma grandes bancos o cardúmenes, un comportamiento que reduce el riesgo individual frente a los depredadores y facilita la reproducción. Estos cardúmenes se desplazan de forma coordinada y realizan migraciones verticales diarias, ascendiendo hacia la superficie durante la noche y descendiendo de día.
La reproducción tiene lugar en las aguas cálidas de primavera y verano, con un pico entre mayo y agosto. El boquerón es un desovador parcial: cada hembra libera sus huevos en varias tandas a lo largo de la temporada, lo que puede sumar decenas de miles de huevos por individuo. Una particularidad llamativa es que sus huevos son elipsoidales u ovalados, algo insólito entre los peces, cuyos huevos suelen ser esféricos; flotan libremente en la columna de agua. Las larvas eclosionan en pocos días y alcanzan la madurez sexual muy pronto, hacia el primer año de vida. Su longevidad es corta, rara vez más de tres o cuatro años.
Depredadores y amenazas
Por su abundancia y pequeño tamaño, el boquerón es una presa fundamental para innumerables especies. Peces depredadores como el atún, la merluza, el bonito, el jurel y la caballa dependen en gran medida de él, al igual que aves marinas —gaviotas, alcatraces, pardelas— y cetáceos como los delfines. Su papel de pez forraje
lo sitúa en el centro de la estabilidad del ecosistema.
La principal amenaza de origen humano es la sobrepesca. La población del golfo de Vizcaya sufrió un colapso tan grave que la Unión Europea cerró por completo su pesquería entre 2005 y 2010 para permitir su recuperación, que finalmente se logró. También le afectan la variabilidad ambiental y el cambio climático, que alteran la disponibilidad de plancton y las corrientes de las que dependen sus larvas.
El boquerón en la gastronomía española
Pocos peces ilustran mejor cómo la elaboración transforma un mismo animal en dos productos distintos. Del boquerón fresco salen los boquerones en vinagre: fileteados en crudo y marinados en vinagre y aceite, quedan blancos, suaves y son un clásico de la barra de tapas. Cuando ese mismo pez se cura durante meses en sal, se convierte en la anchoa en salazón, de carne parda, textura fundente y sabor intenso, umami y salino.
La cornisa cantábrica, con Santoña a la cabeza, es la cuna de la anchoa de máxima calidad, elaborada tradicionalmente por maestras anchoeras
que limpian y ordenan los filetes a mano. La costurera malagueña, en cambio, es célebre por los boquerones fritos en fritura
. Es importante recordar el consumo en crudo entraña riesgo de anisakis, por lo que la normativa obliga a congelar previamente el pescado que vaya a marinarse.
Estado de conservación
El boquerón está catalogado como Preocupación Menor (LC) en la Lista Roja de la UICN, gracias a su amplia distribución y a su enorme abundancia global. Sin embargo, esta clasificación no debe llevar a la complacencia: sus poblaciones son muy sensibles a la presión pesquera y a las fluctuaciones ambientales. El colapso del stock del golfo de Vizcaya, que forzó el cierre total de la pesquería entre 2005 y 2010, demostró que incluso una especie tan prolífica puede desplomarse. Su recuperación posterior es hoy uno de los ejemplos citados de gestión pesquera basada en cuotas científicas y vedas, con seguimiento anual del stock mediante campañas oceanográficas.
Ver también: sardina, caballa y atún rojo. Forma parte de Peces marinos.
- Boquerón y anchoa son el mismo pez: el nombre suele reservar "boquerón" para el pescado fresco o en vinagre y "anchoa" para el curado en salazón, pero ambos designan a Engraulis encrasicolus.
- Sus huevos tienen forma ovalada o elipsoidal, una rareza en el mundo de los peces, cuyos huevos son casi siempre esféricos.
- Su enorme boca hendida, con la mandíbula superior prolongada más allá del ojo, es la clave para distinguirlo a simple vista de la sardina.
- Es un desovador parcial: cada hembra no libera todos sus huevos de golpe, sino en múltiples tandas a lo largo de la primavera y el verano.
- La anchoa de Santoña, en Cantabria, se elabora artesanalmente y es uno de los productos gastronómicos españoles con mayor prestigio internacional.
Sí, son exactamente la misma especie, Engraulis encrasicolus. Por costumbre se llama boquerón al pescado fresco o marinado en vinagre y anchoa al que se ha curado en salazón durante meses, que adquiere su color pardo y sabor intenso.
El boquerón tiene una boca mucho más grande y hendida, con la mandíbula superior prolongada más allá del ojo, y el vientre liso. La sardina tiene la boca pequeña y quillas espinosas en el vientre. Además el boquerón es más esbelto y plateado.
Sí, el boquerón es un pescado azul de pequeño tamaño, rico en ácidos grasos omega-3, proteínas y calcio (especialmente cuando se consume con espina). Es uno de los pescados azules más recomendados por su valor nutricional y precio asequible.
Porque el consumo en crudo o marinado puede transmitir el parásito anisakis. La normativa obliga a congelar el pescado a -20 °C durante al menos 24-48 horas antes de marinarlo, lo que elimina el riesgo sin alterar el sabor.
No. La UICN lo clasifica como Preocupación Menor gracias a su gran abundancia. Aun así, sus poblaciones son sensibles a la sobrepesca: el stock del golfo de Vizcaya colapsó y obligó a cerrar la pesquería entre 2005 y 2010 hasta su recuperación.
Fuentes
- Froese, R. y Pauly, D. (eds.). (2024). Engraulis encrasicolus (European anchovy) en FishBase. Base de datos científica de referencia con la biología, distribución, tallas y ecología del boquerón europeo..
- UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). (2015). Engraulis encrasicolus, The IUCN Red List of Threatened Species. Evaluación oficial del estado de conservación de la especie, catalogada como Preocupación Menor (LC)..
- ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar). (2023). Anchovy (Engraulis encrasicolus) in the Bay of Biscay. Informe de evaluación del stock del golfo de Vizcaya, incluido el histórico cierre de la pesquería 2005-2010..