El cangrejo de río americano (Procambarus clarkii) es, con toda probabilidad, el crustáceo de agua dulce más conocido de España, tanto en la mesa como en los ríos. Originario del sur de Estados Unidos y el noreste de México, este cangrejo de caparazón rojizo y pinzas robustas llegó a las marismas del Guadalquivir hace medio siglo y hoy coloniza prácticamente todos los cursos de agua dulce del país. Su enorme capacidad reproductiva, su tolerancia a aguas contaminadas y su apetito voraz lo han convertido en una de las especies invasoras más dañinas de Europa, hasta el punto de amenazar la supervivencia del cangrejo de río autóctono.

Características del cangrejo de río americano
🔬 Ficha técnica
| Nombre científico | Procambarus clarkii |
| Categoría | Crustáceos |
| Peso | 20-50 g |
| Longitud | 5-12 cm |
| Esperanza de vida | 1-2 años en libertad (hasta 6 en cautividad) |
| Hábitat | Ríos, marismas, arrozales y canales de agua dulce |
| Dieta | Omnívoro (detritos, plantas, invertebrados, huevos de anfibio) |
| Estado UICN | No amenazado (especie invasora) |
El cangrejo de río americano tiene un cuerpo segmentado y un exoesqueleto duro que muda varias veces a lo largo de su vida. Los adultos alcanzan entre 5 y 12 centímetros de longitud y suelen presentar una coloración rojo oscuro o granate, con pequeños tubérculos rojos en las pinzas; los juveniles son de tonos grisáceos y se vuelven más rojizos al madurar.
Posee dos robustas pinzas que utiliza tanto para defenderse como para capturar alimento, y cinco pares de patas caminadoras. Es capaz de respirar aire durante periodos prolongados gracias a sus branquias modificadas, lo que le permite desplazarse por tierra y sobrevivir fuera del agua durante horas o días si el ambiente es húmedo. Excava galerías en las orillas —a veces de más de un metro de profundidad— que utiliza como refugio, para reproducirse o para resistir la sequía.

Hábitat y distribución: cómo llegó a España
Es originario de los humedales y ríos del sureste de Estados Unidos (cuenca del Misisipi, Luisiana, Texas) y el noreste de México. Su llegada a España se remonta a 1973-1974, cuando se introdujeron varios miles de ejemplares en las marismas del Guadalquivir, en Los Palacios y Villafranca (Sevilla), muy próxima al Parque Nacional de Doñana, con el objetivo de desarrollar una pesquería comercial que sustituyera al cangrejo autóctono, ya diezmado por enfermedades.
El experimento tuvo un éxito desbordante: la especie se adaptó de inmediato a los arrozales y canales de riego del Bajo Guadalquivir, y desde allí se expandió a prácticamente todas las cuencas fluviales de la Península Ibérica, y hoy está presente en gran parte de Europa, África y Asia.
Por qué es una especie invasora tan dañina
Compite por alimento y refugio con el cangrejo de río autóctono (Austropotamobius pallipes), depreda directamente sus huevos y crías, y se alimenta de huevos y larvas de anfibios, invertebrados acuáticos y plantas sumergidas. Sus galerías erosionan las orillas de ríos y canales y dañan los muros de los arrozales.
Su amenaza más grave para la fauna nativa es sanitaria: es portador asintomático del oomiceto Aphanomyces astaci, causante de la afanomicosis o «peste del cangrejo». Él es resistente a este patógeno, pero su presencia en un río suele significar la sentencia de muerte para las poblaciones de cangrejo autóctono.
Estado de conservación
Como especie, el cangrejo de río americano no está amenazado; todo lo contrario: sus poblaciones son estables o crecientes y está catalogado como especie exótica invasora en España, incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (Real Decreto 630/2013). La situación es radicalmente distinta para el cangrejo de río autóctono (Austropotamobius pallipes), cuyas poblaciones se han desplomado en gran parte por la competencia y la afanomicosis transmitida por el propio cangrejo americano.
Si te interesa este animal, también puedes leer sobre percebe o bicho bola.
- Una hembra puede poner entre 100 y 600 huevos en cada puesta y reproducirse varias veces al año, lo que explica la rapidez con la que coloniza nuevos ríos.
- Es capaz de sobrevivir fuera del agua durante horas o días gracias a sus branquias modificadas, que le permiten respirar aire mientras se mantengan húmedas.
- Excava galerías de hasta un metro de profundidad en las orillas, donde se refugia de depredadores, sequías e inviernos fríos.
- No llegó a España para comerlo de forma inmediata, sino como apuesta de la Administración para relanzar una pesquería tras la crisis del cangrejo autóctono en los años 70.
- Desde 2016 figura en la lista de especies exóticas invasoras preocupantes para la Unión Europea, lo que obliga a controlar sus poblaciones.
Sí, es un crustáceo comestible y muy apreciado en la gastronomía española, sobre todo en Andalucía, donde se prepara tradicionalmente cocido o picante. Conviene evitar capturarlo en aguas con advertencias de contaminación.
Para las personas no es peligroso: no es venenoso, aunque puede pellizcar con sus pinzas. El verdadero peligro lo representa para los ecosistemas, ya que es portador de la afanomicosis, letal para el cangrejo de río autóctono.
El americano tiene coloración rojiza intensa, con tubérculos rojos en las pinzas, mientras que el autóctono (Austropotamobius pallipes) es pardo-oliváceo y tiene la parte inferior de las pinzas blanquecina, por lo que se le llama cangrejo de patas blancas.
Porque fue introducido deliberadamente en 1973-1974 en las marismas del Guadalquivir con fines de acuicultura, y se extendió con rapidez gracias a su elevada capacidad reproductiva y su tolerancia a aguas de mala calidad.
El método más habitual es mediante nasas o reteles cebados, aunque también se captura a mano, de noche con linterna. Su pesca está regulada y en algunas zonas se fomenta como medida de control poblacional.