El okapi (Okapia johnstoni) es uno de los animales más fascinantes y desconocidos del planeta: el único pariente vivo de la jirafa, aunque a primera vista parece una mezcla de caballo y cebra. Durante siglos los exploradores europeos escucharon rumores sobre este «unicornio africano» en las selvas del Congo, pero la ciencia no lo describió formalmente hasta 1901. Su existencia mantuvo el misterio tanto tiempo porque vive en una de las zonas más inaccesibles de África: la selva impenetrable del ituri (Congo).

Sus rayas blanquiazules en las patas traseras y cuartos traseros son idénticas en patrón a las de la cebra, aunque son animales completamente distintos. Las rayas sirven como camuflaje en la luz moteada de la selva densa y, se cree, como señal de reconocimiento para que los crías sigan a su madre en la oscuridad.
Características físicas del okapi
El okapi mide 1,9–2,5 m de longitud y 1,5 m hasta el hombro. Pesa entre 200 y 350 kg. Su cuerpo es marrón rojizo oscuro y brillante con marcado contraste con las rayas blancas de las patas. Como la jirafa, tiene las patas delanteras más largas que las traseras y los ojos grandes y oscuros. Su lengua azul-violácea mide hasta 45 cm de longitud y es tan hábil que se usa para limpiar los párpados y las orejas. Los machos tienen cuernos cubiertos de piel («ossicones») igual que las jirafas.
Hábitat y distribución
Vive exclusivamente en la Selva del Congo, principalmente en la provincia del Ituri (República Democrática del Congo) entre 500 y 1.000 m de altitud. Prefiere zonas de selva primaria densa con ríos y arroyos. Es un animal extremadamente tímido y solitario, lo que dificulta enormemente su estudio. Se estima que quedan entre 10.000 y 50.000 individuos, aunque los datos son muy imprecisos.
Alimentación
Herbívoro selectivo que se alimenta de más de 100 especies de plantas. Come principalmente hojas, brotes tiernos, frutas, hongos, helechos y corteza. Usa su larga lengua prensil para arrancar hojas de ramas altas. Necesita ingerir minerales como carbón vegetal de barro quemado y arcilla sulfurosa que lambe directamente del suelo, para compensar las toxinas de algunas plantas que come.
Comportamiento y vida social
Es un animal solitario y terriblemente tímido. Los machos y hembras solo se juntan para reproducirse. Cada individuo defiende un territorio que marca con secreciones de sus glándulas podales (entre los dedos), orina y frotando las ossicones contra los árboles. Se comunican mediante sonidos infrasonoros inaudibles para los humanos, como las jirafas.
Reproducción
Tras 14–15 meses de gestación (una de las más largas de los ungulados) nace una sola cría de unos 30 kg. La cría permanece oculta en la vegetación durante las primeras semanas y solo sale brevemente para mamar. La lactancia dura 6 meses pero la dependencia de la madre continúa hasta los 3 años. Madurez sexual a los 2–3 años.
- No fue oficialmente descrito por la ciencia hasta 1901, siendo uno de los últimos grandes mamíferos en ser descubiertos por los científicos occidentales.
- Su lengua azul-violeta mide hasta 45 cm y es tan flexible que puede limpiar sus propios globos oculares y las orejas.
- A pesar de parecer una cebra o un caballo, su único pariente vivo es la jirafa. Comparten el mismo ancestro hace 11–12 millones de años.
- Los pigmeos del Congo los conocían desde tiempos inmemoriales y los llamaban "atti". Los europeos los confundían con los caballos de la selva descritos en las leyendas locales.
- Se comunica usando infrasonidos por debajo del umbral auditivo humano, igual que los elefantes y las jirafas.
🎬 Vídeo: Okapi: características, hábitat y curiosidades del pariente secreto de la jirafa
Estado de conservación
El okapi está clasificado como En Peligro (EN). La inestabilidad política del Congo, la minería ilegal en su hábitat y la caza furtiva son sus principales amenazas. En 2012, rebeldes armados atacaron la Estación de Investigación del Okapi en el Parque Nacional Okapi, matando a guardias y a todos los animales cautivos. La Reserve de faune à okapis es su principal refugio.
Las rayas son una adaptación independiente al hábitat selvático: sirven como camuflaje en la luz moteada y como señal visual para que las crías sigan a su madre en la oscuridad. No indican parentesco con la cebra; es un ejemplo de evolución convergente.
Las estimaciones varían mucho (10.000–50.000) por lo difícil que es estudiarlos en la selva densa. Los programas de cámaras trampa del IUCN sugieren que la población puede ser de 15.000–20.000 individuos.
Sí. Unos 100–150 okapis viven en zoos de todo el mundo bajo el programa de cría en cautiverio de la Okapi Conservation Alliance. El Zoo de Amberes alberga la colonia ex situ más importante.
No. Aunque son la única pareja de especies vivas de la familia Giraffidae, están demasiado divergidas evolutivamente (11–12 millones de años de separación) para producir descendencia viable.
Vive en la selva impenetrable del Ituri, una de las zonas más aisladas de África. Su comportamiento extremadamente tímido y solitario lo hace casi invisible. Los colonizadores europeos no penetraron esa zona hasta finales del siglo XIX.