Tijereta (Forficula auricularia): el insecto de las pinzas

Forficula auricularia

La tijereta común (Forficula auricularia) es uno de los insectos más reconocibles de jardines, huertos y hogares de toda Europa, fácil de identificar por el par de pinzas curvadas que remata su abdomen. Pese a su aspecto amenazante, esas pinzas —llamadas cercos— son inofensivas para las personas y le sirven sobre todo para defenderse, cazar y plegar las alas. Es un insecto nocturno, omnívoro y sorprendentemente atento como madre, ya que la hembra vigila y limpia sus huevos uno a uno, un comportamiento raro entre los insectos no sociales. Aquí encontrarás su ficha completa: cómo es, dónde vive, qué come y por qué el viejo mito de que se mete en los oídos carece de fundamento.

Tijereta (Forficula auricularia)
Tijereta (Forficula auricularia). Foto: Syrio / CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

Características físicas

🔬 Ficha técnica

Nombre científicoForficula auricularia
Categoríainsectos
Peso13-15 mg aprox.
Longitud10-15 mm (sin cercos)
Velocidad máx.Caminadora; rara vez vuela
Esperanza de vidaAlrededor de 1 año
HábitatLugares húmedos y oscuros: jardines, huertos, hojarasca, bajo cortezas y piedras
DietaOmnívora (materia vegetal, restos orgánicos y pequeños invertebrados)
Estado UICNNENo evaluado

La tijereta común es un insecto alargado y aplanado que mide entre 10 y 15 mm de longitud, sin contar los cercos. Su cuerpo es de color pardo rojizo brillante, con las patas y los bordes más claros. La cabeza porta unas antenas largas y filiformes de unos 12 a 14 segmentos.

El rasgo inconfundible son los cercos o pinzas del extremo del abdomen, una herramienta de doble uso defensivo y manipulador. Presentan un marcado dimorfismo sexual: en los machos son largos y fuertemente curvados, con forma de tenaza; en las hembras son más cortos, rectos y casi paralelos. Con ellos capturan presas, se defienden, cortejan y, sobre todo, ayudan a desplegar y replegar las alas.

Aunque muchos creen que no vuela, la tijereta sí tiene alas funcionales: bajo unos élitros cortos y coriáceos (las tegminas) esconde unas alas membranosas semicirculares que se pliegan de forma extraordinariamente compacta, como un abanico. Aun así, rara vez las usa y prefiere caminar.

Tijereta (Forficula auricularia)
Tijereta (Forficula auricularia). Foto: John Robert McPherson / CC0 vía Wikimedia Commons

Hábitat y distribución

Originaria de Europa, el oeste de Asia y el norte de África, la tijereta común se ha convertido en uno de los insectos más cosmopolitas del mundo. Fue introducida accidentalmente en América del Norte a principios del siglo XX y también en Sudamérica, Australia y Nueva Zelanda, donde hoy es abundante.

Busca ambientes húmedos, oscuros y estrechos. Durante el día se refugia bajo cortezas, piedras, macetas, hojarasca, grietas o entre pétalos de flores, y sale por la noche a alimentarse. Es común en jardines, huertos, parques y también dentro de las casas, sobre todo en los meses cálidos.

En la península ibérica es una especie muy frecuente y extendida, presente desde el nivel del mar hasta zonas de montaña. Convive con otras especies del género Forficula, por lo que no toda tijereta ibérica es necesariamente F. auricularia, aunque sí es la más habitual en entornos humanizados.

Alimentación

La tijereta es omnívora y oportunista, lo que explica su éxito. Su dieta incluye materia vegetal (hojas tiernas, brotes, pétalos, frutas maduras), restos orgánicos en descomposición, hongos, polen y otros pequeños invertebrados.

Este carácter mixto la convierte en un animal de doble cara para la agricultura. Por un lado, puede dañar cultivos y flores ornamentales cuando su población es alta, royendo pétalos, hojas y frutos blandos. Por otro, es una depredadora útil que consume gran cantidad de pulgones, ácaros, huevos de polilla y otras plagas; en fruticultura, por ejemplo, se la reconoce como enemigo natural de plagas del manzano, siempre que no coincida con la maduración de la fruta.

Comportamiento

Es un insecto de hábitos nocturnos y lucífugos: rehúye la luz y busca cobijo en el menor hueco disponible, lo que la lleva con frecuencia a colarse entre objetos húmedos del jardín o del hogar. Esta tendencia a esconderse en rendijas oscuras está detrás del mito de que se introduce en los oídos.

Fuera de la época reproductora muestra cierta tolerancia social y es habitual encontrar varios individuos apiñados en un mismo refugio, atraídos por feromonas de agregación. Cuando se siente amenazada, curva el abdomen hacia arriba y abre los cercos en actitud defensiva, como un escorpión en miniatura, aunque carece por completo de veneno o aguijón.

Reproducción y cuidado maternal

La reproducción de la tijereta destaca por algo excepcional en el mundo de los insectos: el cuidado maternal. El apareamiento suele producirse a finales del verano y el otoño. Después, la hembra excava una pequeña galería o nido en el suelo y pone una puesta de entre 30 y 60 huevos blanquecinos.

A partir de ahí, la madre no los abandona: los vigila, los reagrupa si se dispersan y los limpia uno a uno con la boca para eliminar los hongos y bacterias que podrían matarlos. Tras la eclosión, sigue protegiendo a las ninfas durante sus primeras fases e incluso les aporta alimento, hasta que estas se independizan. Muchas hembras producen una segunda puesta en primavera. Las ninfas pasan por varias mudas (normalmente cuatro) antes de alcanzar el estado adulto, sin metamorfosis completa.

Depredadores y amenazas

Pese a sus pinzas, la tijereta ocupa un lugar bajo en la cadena trófica y sirve de alimento a numerosos animales. Entre sus depredadores figuran aves insectívoras, sapos y ranas, musarañas, arañas, escarabajos carábidos y otros artrópodos.

También sufre el ataque de parásitos y patógenos: destaca la mosca taquínida Triarthria setipennis, cuyas larvas se desarrollan dentro del cuerpo del insecto y que ha sido usada como control biológico allí donde la tijereta es plaga introducida. A ello se suman hongos entomopatógenos y nematodos. No es una especie amenazada; al contrario, su abundancia y adaptabilidad hacen que en muchos lugares se la considere plaga menor más que un animal en riesgo.

Estado de conservación

La tijereta común no está considerada una especie amenazada. Se trata de un insecto extraordinariamente abundante, adaptable y de amplísima distribución, tanto en su área nativa europea como en los numerosos territorios donde ha sido introducida. La Lista Roja de la UICN no evalúa de forma específica a Forficula auricularia (estado NE), algo habitual en insectos comunes y no amenazados. Lejos de necesitar protección, en varias regiones del mundo se la controla por su carácter de plaga agrícola. No obstante, como todos los insectos, se ve afectada localmente por el uso intensivo de plaguicidas y la pérdida de refugios naturales, factores que reducen las poblaciones de invertebrados en general.

Ver también: cucaracha, escarabajo pelotero y ciempiés. Forma parte de Otros invertebrados.

💡 Curiosidades
  • 🐾Sus 'pinzas' no son mandíbulas, sino cercos: apéndices del abdomen que le sirven para defenderse, cazar pulgones y desplegar las alas.
  • 🐾Tiene alas membranosas funcionales que pliega de forma tan compacta bajo unos élitros cortos que apenas se aprecian; aun así, casi nunca vuela.
  • 🐾Los machos y las hembras se distinguen a simple vista: los cercos del macho son largos y curvados en tenaza, y los de la hembra, cortos y rectos.
  • 🐾El mito de que se mete en los oídos humanos para llegar al cerebro es falso; su nombre en inglés, 'earwig', y el científico 'auricularia' proceden de esa antigua superstición.
  • 🐾Fuera de la cría se agrupa gracias a feromonas, por lo que es común encontrar varias juntas apiñadas bajo una misma piedra o maceta.
¿La tijereta es peligrosa para las personas?

No. La tijereta común es completamente inofensiva: no tiene veneno ni aguijón y no transmite enfermedades. Sus pinzas apenas pueden pellizcar la piel humana y, en el peor de los casos, causan una molestia mínima.

¿De verdad se mete en los oídos?

Es un mito muy antiguo, del que procede tanto su nombre científico ('auricularia') como el inglés ('earwig'). La tijereta busca huecos húmedos y oscuros para esconderse, pero no tiene ningún interés ni capacidad para introducirse en el oído humano ni dañar el cerebro.

¿Para qué sirven las pinzas de la tijereta?

Esos apéndices, llamados cercos, cumplen varias funciones: defenderse de depredadores, capturar presas pequeñas como pulgones, ayudar en el cortejo y, curiosamente, plegar y desplegar sus alas membranosas.

¿La tijereta es buena o mala para el huerto?

Depende. Puede dañar flores, brotes tiernos y frutas maduras si es muy abundante, pero también devora grandes cantidades de pulgones y otras plagas, por lo que en muchos cultivos se la considera un aliado natural.

¿Por qué aparecen tantas tijeretas juntas?

Se agrupan gracias a feromonas de agregación y comparten refugios húmedos y oscuros durante el día. Por eso es habitual levantar una maceta o una piedra y encontrar varias apiñadas en el mismo escondite.

Fuentes

  • Lamb, R. J.. (1976). Parental behavior in the Dermaptera with special reference to Forficula auricularia (The Canadian Entomologist). Estudio clásico sobre el cuidado maternal de los huevos y las ninfas en la tijereta común..
  • Costa, J. T.. (2006). The Other Insect Societies (Harvard University Press). Obra de referencia sobre comportamiento social y subsocial en insectos, con un capítulo dedicado al cuidado parental de los dermápteros..
  • Chinery, M.. (2005). Guía de campo de los insectos de España y de Europa (Editorial Omega). Manual de identificación que describe la morfología, distribución y biología de Forficula auricularia en el ámbito europeo..