El erizo europeo (Erinaceus europaeus) es uno de los mamíferos más reconocibles y queridos de Europa. Con su cuerpo cubierto de hasta 6.000 púas córneas de color beige con punta marrón y su hábito de enrollarse en una bola perfecta cuando se siente amenazado, el erizo ha conseguido una estrategia defensiva tan eficaz que apenas ha cambiado en los últimos 15 millones de años. Nocturno e insectívoro por naturaleza, el erizo recorre hasta 2-3 km cada noche en busca de alimento: insectos, lombrices, babosas, ratones y cualquier invertebrado disponible. Es además uno de los pocos mamíferos europeos que hiberna de verdad, pasando entre 3 y 6 meses en un sueño profundo que le permite sobrevivir al invierno. A pesar de su imagen de mascota inofensiva, el erizo es un animal salvaje con necesidades específicas, cuyas poblaciones están descendiendo preocupantemente en Europa occidental por la intensificación agrícola, la fragmentación del hábitat y el tráfico rodado.

Características del erizo
El erizo europeo mide entre 20 y 30 cm de longitud y pesa entre 400 y 1.200 gramos, aunque antes de la hibernación puede acumular grasa y superar el kg. Su característica más distintiva son las púas: entre 5.000 y 6.000 espinas córneas de unos 2-3 cm, que son en realidad pelos modificados de queratina. Cada púa tiene una base en forma de «U» que actúa como amortiguador, evitando que dañen al propio erizo cuando cae o se enrolla. Cuando se siente amenazado, contrae los músculos dorsales y se hace una bola perfecta. La cabeza, el vientre y las patas están cubiertos de pelo normal marrón. Tiene un hocico alargado y móvil muy sensible, ojos pequeños y orejas cortas. Sus cuatro patas son cortas pero ágiles, y puede correr sorprendentemente rápido. Posee 36 dientes y una mordedura fuerte para atrapar insectos.
Hábitat y distribución
El erizo europeo habita en gran parte de Europa occidental y central, desde la Península Ibérica hasta Escandinavia y los Balcanes. En España está presente en casi todo el territorio peninsular excepto las zonas más áridas del sureste y las altas montañas. Prefiere hábitats heterogéneos con mezcla de zonas abiertas y cubiertas: bordes de bosque, setos, jardines, parques urbanos, huertos, praderas con matorrales y campos de cultivo con márgenes sin roturar. Necesita cobertura vegetal suficiente para esconderse y anidar, y suelos blandos con abundantes invertebrados. Su adaptación al entorno periurbano ha permitido que muchas poblaciones se mantengan en ciudades y pueblos, donde encuentran jardines con lombrices y ausencia de algunos depredadores naturales.
Alimentación
El erizo es principalmente insectívoro, pero su dieta es en realidad bastante variada y oportunista. Se alimenta de lombrices de tierra, babosas y caracoles, escarabajos y sus larvas, orugas, ciempiés, milpiés, arañas, pequeños ratones, lagartijas, ranas, huevos de aves nidificantes en el suelo y carroña. También puede consumir frutos caídos, bayas y hongos como suplemento. Una noche de forrajeo le puede aportar entre 70-90 g de alimento. El erizo tiene cierta resistencia a toxinas: puede comer sapos venenosos e incluso víboras sin sufrir daño grave, gracias en parte a una proteína en su sangre que neutraliza el veneno de los ofidios. Las babosas son una de sus presas favoritas, lo que lo convierte en un aliado muy valioso para horticultores.
Comportamiento
El erizo es un animal solitario y nocturno. Permanece escondido durante el día bajo montones de hojas, entre matorrales, en grietas o en madrigueras excavadas superficialmente. Al anochecer emerge y recorre un territorio de 30-80 hectáreas buscando alimento, guiándose principalmente por el olfato (su sentido más desarrollado). Tiene un comportamiento curioso y poco documentado llamado «auto-untamiento»: cuando encuentra una sustancia de olor fuerte (una planta, baba de sapo, veneno), la lame y genera espuma que esparce por sus púas con la lengua. El significado de este comportamiento no está totalmente claro, aunque se especula que podría ser para enmascarar su olor, repeler parásitos o en relación con el cortejo. En otoño, aumenta frenéticamente su ingesta para acumular reservas de grasa de cara a la hibernación.
Reproducción
El erizo se reproduce entre abril y septiembre, tras salir de la hibernación. El cortejo es ruidoso: el macho rodea a la hembra durante horas, resoplando y haciendo ruidos, mientras ella lo rechaza dándose la vuelta y mostrando las púas. Finalmente, la hembra aplana las púas dorsales para permitir la cópula. Tras una gestación de 35-37 días, nacen entre 4 y 6 crías, aunque la media suele ser 4. Las crías nacen con la piel húmeda que cubre las primeras púas blandas (para no dañar a la madre en el parto); en pocas horas las púas se endurecen. Los ojos se abren a los 14 días. La madre cría sola a los pequeños, amamantándolos 4-6 semanas. A las 6 semanas inician salidas nocturnas con la madre. La madurez sexual se alcanza en el primer año. Una hembra puede tener hasta 2 camadas por temporada.
Curiosidades
- El erizo puede recorrer hasta 3 km en una sola noche buscando alimento, distancia sorprendente para su pequeño tamaño.
- Durante la hibernación, su temperatura corporal desciende hasta los 10°C, su ritmo cardíaco pasa de 190 latidos por minuto a apenas 20, y su metabolismo se reduce al mínimo.
- Tiene cierta resistencia al veneno de víboras (Vipera berus): una proteína en su suero sanguíneo neutraliza parcialmente el veneno de los ofidios europeos.
- Puede albergar hasta 500 garrapatas en el cuerpo simultáneamente, siendo reservorio de Borrelia burgdorferi (la bacteria causante de la enfermedad de Lyme).
- Su comportamiento de «auto-untamiento» con sustancias olorosas es uno de los misterios de la etología animal que todavía no tiene una explicación definitiva.
- El erizo africano pigmeo (Atelerix albiventris) es la especie más popular como mascota, aunque requiere cuidados específicos y es ilegal en algunos países.
Estado de conservación
El erizo europeo (Erinaceus europaeus) está clasificado como Preocupación Menor (LC) por la UICN a nivel global, pero sus poblaciones están disminuyendo de forma alarmante en Europa occidental, especialmente en Reino Unido, donde se ha perdido más del 30% de la población en las últimas dos décadas. En España la situación es menos grave, pero también hay indicios de declive. Las principales amenazas son: los atropellos en carreteras (primera causa de mortalidad), el uso de pesticidas que reduce los invertebrados de los que se alimenta, la pérdida de setos y márgenes de cultivo, las redes y cercas que fragmentan su territorio, y la predación por zorros y tejones. En el Reino Unido se han lanzado programas de conservación específicos para esta especie.
En España, el erizo europeo (Erinaceus europaeus) es una especie silvestre protegida y no puede tenerse como mascota. El erizo africano pigmeo (Atelerix albiventris) sí puede tenerse legalmente en España si procede de criadero autorizado. Requiere jaula grande, calefacción, dieta específica y revisiones veterinarias.
Recogerlo con guantes (pueden tener garrapatas o sarna), colocarlo en una caja con ventilación y un paño, mantenerlo en lugar cálido y tranquilo, y contactar urgentemente con un centro de recuperación de fauna silvestre o el agente medioambiental local. No intentar alimentarlo sin asesoramiento.
Los erizos son insectívoros y se alimentan de lombrices, babosas, insectos y otros invertebrados. NUNCA dar leche: los erizos son intolerantes a la lactosa y puede causarles diarrea y muerte. Tampoco darles pan. Si necesitan alimentarse en cautividad temporal, usar comida húmeda para gatos.
La hibernación dura entre 3 y 6 meses, generalmente de noviembre a marzo-abril, aunque varía según la temperatura y la condición física del individuo. Para hibernar con éxito, el erizo necesita haber acumulado al menos 500-600 g de reservas de grasa.
Dejar montones de hojas y ramas para que nidifiquen, crear agujeros en cercas para que puedan pasar, evitar el uso de pesticidas, dejar zonas sin segar del jardín, colocar una casita para erizo, y en invierno poner agua fresca (no leche). Los jardines con compostero también los atraen.
Sí, los erizos tienen sus propias pulgas (Archaeopsylla erinacei) que raramente pasan a mascotas o humanos. También pueden tener garrapatas, ácaros y otros parásitos externos. Por eso hay que manipularlos con guantes si es necesario.
En libertad, los erizos viven entre 3 y 5 años de media, aunque algunos alcanzan los 7-10 años. La mortalidad es muy alta en el primer año de vida. En cautividad pueden vivir entre 4 y 7 años con cuidados adecuados.
Es su principal mecanismo de defensa. Al enrollarse contrae un músculo orbicular (pannículo carnosum) que rodea toda la espalda, y las púas quedan apuntando en todas direcciones. Aunque no protege al 100% contra depredadores como tejones o zorros, sí lo hace contra la mayoría.