La jirafa reticulada (Giraffa reticulata) es una de las cuatro especies de jirafa reconocidas desde 2016, cuando estudios genéticos demostraron que la antigua «jirafa» (Giraffa camelopardalis) era en realidad un complejo de cuatro especies diferentes. La reticulada habita el Cuerno de África y se distingue por su patrón de mosaico muy nítido: manchas marrones rojizas bien delimitadas separadas por líneas blancas cremosas finas, como las celdas de un vitral.
Clasificada como En Peligro por la UICN, la jirafa reticulada ha perdido más del 56 % de sus efectivos en 30 años: quedan apenas 15.500 ejemplares en libertad. Kenia, Etiopía meridional y Somalia concentran toda la población mundial. La caza furtiva por carne y piel, el conflicto con ganaderos y los conflictos armados son sus principales amenazas.

Características físicas
Los machos adultos alcanzan 4,8-5,5 m de altura y 1.300-1.900 kg. Las hembras son más pequeñas, con 4,3-4,7 m y 800-1.300 kg. Su rasgo diferenciador son las manchas grandes y bien delimitadas de un marrón rojizo intenso, separadas por líneas finas de color blanco crema, sin las irregularidades manchadas de la jirafa común.
Las patas son blancas sin manchas por debajo de las rodillas, otra diferencia respecto a las otras especies. Como todas las jirafas, tiene siete vértebras cervicales, las mismas que cualquier mamífero —incluso un ratón—, pero cada una mide 30-40 cm. La lengua negra y prensil alcanza los 45 cm y le permite arrancar hojas entre espinas de acacia.
Hábitat y distribución
La jirafa reticulada se distribuye exclusivamente por el Cuerno de África: sur de Somalia, sur de Etiopía y norte/centro de Kenia. Habita sabanas secas arbustivas, bosques abiertos de acacia y matorrales espinosos, entre 0 y 1.800 m de altitud. La mayor población está en la reserva nacional Samburu (Kenia) y el área de Laikipia.
En los últimos años se han detectado poblaciones relicto en zonas donde antes se daba por desaparecida, especialmente en el sur de Etiopía. Sin embargo, la población total (15.500) no compensa el declive generalizado de la especie.
Alimentación
Es ramoneadora estricta: consume hojas, brotes y flores a 2-6 m de altura, inaccesibles para otros herbívoros. Come principalmente acacias (Acacia, Vachellia), seguidas de mimosas y higueras silvestres. Puede ingerir 30-40 kg de vegetación al día y elige las especies con mayor contenido de calcio y fósforo durante la gestación.
Su lengua prensil, labios callosos y saliva espesa le permiten manipular ramas con espinas de hasta 10 cm sin herirse. Bebe cada 3-4 días (o menos, dependiendo de la humedad de su dieta). Cuando bebe, adopta una postura vulnerable abriendo las patas delanteras, momento que leones aprovechan ocasionalmente para atacar.
Comportamiento
La jirafa reticulada vive en grupos laxos sin estructura jerárquica rígida: forman «fission-fusion societies» donde los individuos se asocian libremente. Las hembras emparentadas suelen mantenerse juntas; los machos jóvenes forman grupos de solteros, y los machos dominantes se hacen solitarios.
Los machos adultos compiten en «necking»: se golpean con el cuello y la cabeza para establecer jerarquía. Puede durar más de media hora y en casos raros resulta fatal. Es un animal prácticamente silencioso, pero emite infrasonidos para comunicación a distancia, similar a los de los elefantes.
Reproducción
La gestación dura 14-15 meses, una de las más largas entre los mamíferos. Nace una sola cría de 1,8-2 m de altura y 70 kg, que cae 2 metros al suelo al nacer (la madre pare de pie). El golpe rompe el saco amniótico y estimula la respiración, algo que parece violento pero es normal.
La madre oculta a su cría durante las primeras 2-3 semanas, visitándola para amamantarla. Después la incorpora a una «guardería» donde varias madres turnan la vigilancia. La mortalidad infantil es del 50-75 % por leones, hienas y leopardos. La madurez sexual llega a los 3-4 años.
Estado de conservación
Clasificada como En Peligro (EN) por la UICN desde 2018. La población ha caído un 56 % en 30 años. Amenazas principales: caza furtiva (carne y pelo para artículos), conflictos armados en Somalia, sequías recurrentes y conversión del hábitat a pastizales ganaderos. Programas de conservación activos en Kenia (Reserva Samburu, Giraffe Centre) son fundamentales para su recuperación.
Preguntas frecuentes sobre la jirafa reticulada
Desde 2016 se reconocen cuatro especies separadas: jirafa del norte (Giraffa camelopardalis), jirafa reticulada (G. reticulata), jirafa masai (G. tippelskirchi) y jirafa del sur (G. giraffa). Antes se consideraban todas subespecies de una sola especie.
Por su patrón de manchas muy nítido tipo mosaico: grandes manchas marrones rojizas bien delimitadas separadas por líneas finas blancas cremosas, como celdas de un vitral. Sus patas son blancas por debajo de las rodillas, sin manchas.
En el Cuerno de África: sur de Somalia, sur de Etiopía y norte/centro de Kenia. Habita sabanas secas, bosques abiertos de acacia y matorrales espinosos. Las mayores poblaciones están en la reserva nacional Samburu (Kenia) y el área de Laikipia.
Unos 15.500 ejemplares según el último censo. La población ha caído más del 56 % en los últimos 30 años por caza furtiva, conflictos armados en Somalia, sequías y conversión del hábitat a pastizales ganaderos.
Las cuatro especies de jirafa tienen alturas similares, entre 4,5 y 5,8 m. La jirafa del norte suele ser algo más alta en promedio, pero cualquier macho adulto puede superar los 5,5 m. Las hembras son unos 80-100 cm más bajas.
Fuentes
IUCN Red List (2018). Giraffa reticulata. e.T88420717A88420720. — Fennessy, J. et al. (2016). Multi-locus analyses reveal four giraffe species instead of one. Current Biology. — Muller, Z. et al. (2018). Giraffe reticulated conservation status. — Giraffe Conservation Foundation (GCF). Annual report 2024.