La foca común (Phoca vitulina) es el pinnípedo más extendido y abundante del hemisferio norte: con una población mundial estimada en 350.000-500.000 ejemplares, habita prácticamente todas las costas templadas y subárticas del Atlántico y el Pacífico, desde Portugal hasta Japón pasando por California, Alaska, Groenlandia y todas las islas británicas y bálticas. También llamada foca moteada por su pelaje gris-pardo cubierto de manchas oscuras irregulares, es una de las especies más versátiles del orden Carnivora, capaz de vivir en estuarios, fiordos, playas arenosas y costas rocosas. En España es la única especie de foca con presencia regular en la Cornisa Cantábrica.

Características de la foca común
La foca común es un pinnípedo de tamaño medio-pequeño respecto a otras focas: los machos adultos miden entre 1,6 y 1,9 metros de longitud y pesan entre 70 y 150 kilogramos, mientras que las hembras son ligeramente más pequeñas (1,5-1,7 m, 60-110 kg). El cuerpo es fusiforme y robusto, con la cabeza pequeña y redondeada, hocico corto y prominente, ojos grandes muy oscuros y vibrisas (bigotes) extraordinariamente sensibles. Como todas las focas verdaderas, carece de pabellones auditivos externos y no puede rotar las patas posteriores hacia adelante: en tierra se desplaza arrastrándose con movimientos ondulantes del cuerpo.
El pelaje es corto y muy variable en color: gris claro, pardo amarillento o casi negro, siempre moteado con manchas oscuras irregulares que actúan como huella individual y permiten a los biólogos identificar y censar a cada ejemplar mediante fotografía. El vientre suele ser más claro y uniforme. La longevidad en libertad es de 25-35 años en condiciones óptimas, con registros excepcionales de hembras de 47 años en el Báltico. La especie incluye cinco subespecies geográficas reconocidas: P. v. vitulina (Atlántico oriental, incluida España), P. v. concolor (Atlántico occidental), P. v. richardii (Pacífico oriental), P. v. stejnegeri (Pacífico occidental) y la rarísima P. v. mellonae, exclusiva de un sistema lacustre de Quebec.
Hábitat y distribución de la foca común
La foca común tiene la distribución más amplia de cualquier pinnípedo: ocupa una franja casi continua a lo largo de las costas templadas y subárticas del hemisferio norte. En el Atlántico oriental aparece desde el norte de Portugal y la Cornisa Cantábrica española hasta el norte de Noruega, las Islas Británicas, los mares del Norte, Báltico y de Wadden. En el Atlántico occidental desde el sur de Nueva Inglaterra hasta el Ártico canadiense y Groenlandia. En el Pacífico oriental desde Baja California hasta Alaska. Y en el Pacífico occidental desde Japón hasta Kamchatka y las Aleutianas.
Frecuenta aguas costeras someras hasta unos 25 km de la costa, descansando en playas, bancos de arena, rocas intermareales, fiordos y estuarios. Se la conoce también como harbor seal en inglés por su preferencia por puertos y bahías protegidas. En España la especie está presente en la Cornisa Cantábrica con avistamientos regulares en Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco, aunque sin colonias reproductoras estables. La población más cercana a España se encuentra en Bretaña y las costas atlánticas francesas.
Alimentación y comportamiento de la foca común
La foca común es carnívora generalista oportunista: consume principalmente peces (arenques, sardinas, eperlanos, bacalaos, salmones, lenguados), cefalópodos (calamares, sepias, pulpos), crustáceos y ocasionalmente moluscos. Un adulto consume entre 3 y 7 kilos diarios, ajustando la dieta a la disponibilidad local. Es excelente buceadora: puede sumergirse a más de 500 metros de profundidad y mantener la apnea durante 30 minutos en busca de presas, aunque las inmersiones habituales son mucho más cortas (3-5 minutos a 20-50 m).
Es relativamente solitaria en el agua pero forma agrupaciones laxas en los puntos de descanso —los haul-outs— donde se concentran decenas o cientos de ejemplares para mudar, descansar o tomar el sol. A diferencia de los leones marinos, no forma colonias jerarquizadas con harenes territoriales. Cuando se sienten amenazadas, las focas comunes ejecutan un característico «salto pánico» al agua, fenómeno que puede provocar la separación de crías de sus madres y constituye una de las principales amenazas asociadas al turismo costero.
Reproducción de la foca común
La temporada de cría varía según la latitud: en las poblaciones europeas ocurre entre junio y agosto, en las atlánticas occidentales entre mayo y junio. Las hembras paren una única cría en bancos de arena, rocas o playas protegidas durante la marea baja. A diferencia de los whitecoats de la foca arpa, las crías de foca común nacen con el pelaje adulto moteado y son capaces de nadar y bucear desde el primer día —una adaptación a hábitats sin banquisa permanente donde la marea cubre rápidamente las playas de cría—.
La lactancia es breve: dura entre 3 y 5 semanas, durante las cuales la madre alimenta a la cría con una leche extraordinariamente densa que le permite duplicar su peso (de 10 a 25 kg). Tras el destete, las crías se vuelven independientes muy rápidamente y comienzan a cazar por sí mismas. La madurez sexual se alcanza entre los 3-5 años en hembras y 4-6 en machos. Las hembras pueden reproducirse anualmente durante 20-25 años, lo que explica la estabilidad demográfica de la especie.
Amenazas y conservación de la foca común
La UICN clasifica a la foca común como Preocupación Menor (LC) gracias a sus amplias poblaciones globalmente estables. Sin embargo, algunas subpoblaciones regionales están amenazadas: la del Mar Báltico está catalogada como Vulnerable, la del lago Iliamna en Alaska como En Peligro, y la rarísima P. v. mellonae de Quebec se considera En Peligro Crítico con apenas 100 ejemplares.
Las amenazas principales son: epidemias virales (el Phocine distemper virus mató 18.000 focas en el Mar del Norte en 1988 y 30.000 en 2002); la captura accidental en artes de pesca; la contaminación marina, incluida la bioacumulación de pesticidas, metales pesados y plásticos; los vertidos de hidrocarburos que dañan el pelaje y bloquean la termorregulación; los conflictos con pescadores (acusadas de competir por las capturas comerciales) y las molestias humanas en zonas de cría y descanso. Recibe protección por la Directiva Hábitats de la UE y el Convenio de Berna.
- La foca común "Hoover" aprendió en 1971 a decir frases en inglés como "Hi there!" o "Get outta here!". Es el único caso documentado de un pinnípedo imitando voz humana con palabras reconocibles y se convirtió en celebridad del acuario de Boston.
- Las crías de foca común nacen capaces de nadar y bucear desde el primer día, una adaptación única entre las focas verdaderas para hábitats sin banquisa permanente donde la marea cubre rápidamente las playas de cría.
- Es el pinnípedo con la distribución más amplia del planeta: ocupa una franja casi continua a lo largo de las costas templadas y subárticas del hemisferio norte, desde Portugal hasta Japón pasando por California y Groenlandia.
- El "salto pánico" al agua que ejecutan las focas comunes cuando se sienten amenazadas es una de las principales causas de separación de crías y madres en zonas con presión turística no regulada.
- En el lago Iliamna de Alaska vive una población aislada que ha desarrollado adaptaciones para sobrevivir en agua dulce. La subespecie Phoca vitulina mellonae de Quebec es completamente lacustre, con apenas 100 ejemplares.