El solenodonte (Solenodon paradoxus) es uno de los pocos mamíferos venenosos que existen en el mundo. Endémico de la isla de La Española (compartida entre Haití y República Dominicana), este pequeño insectívoro nocturno de hocico alargado es un auténtico fósil viviente: su linaje se remonta a 76 millones de años, lo que significa que sus ancestros sobrevivieron al meteorito que extinguió a los dinosaurios. Aislados en el Caribe, los solenodontes evolucionaron en paralelo al resto de mamíferos, conservando rasgos primitivos perdidos por el resto de linajes.
Clasificado como En Peligro por la UICN, el solenodonte sobrevive en poblaciones muy reducidas y fragmentadas. Junto con el jutía, es uno de los últimos mamíferos autóctonos de La Española; el resto de fauna nativa desapareció tras la llegada europea por culpa de perros, gatos y mangostas introducidos. Existe una segunda especie, el solenodonte cubano (Atopogale cubana, antes Solenodon cubanus), también En Peligro.

Características físicas
Mide 28-33 cm de cabeza a cuerpo, con una cola larga y desnuda de 17-25 cm. Pesa entre 600 y 1.100 g, con los machos ligeramente mayores. El cuerpo es robusto y el pelaje de color pardo oscuro o negro. La característica más distintiva es el hocico alargado y móvil, que recuerda al del oso hormiguero u otros xenartros por evolución convergente.
Los solenodontes tienen en el maxilar inferior incisivos ahuecados como los colmillos de las serpientes: una ranura recorre el diente desde la base hasta la punta e inyecta saliva venenosa producida por glándulas submaxilares modificadas. El veneno contiene proteínas similares a las de las víboras (familia Crotalidae), un caso fascinante de convergencia evolutiva bioquímica. Inoculado en pequeños vertebrados, causa parálisis progresiva en minutos.
Hábitat y distribución
El solenodonte de La Española habita bosques montanos y zonas kársticas de la isla compartida por Haití (donde casi ha desaparecido por deforestación severa) y República Dominicana (donde sobrevive la mayor parte en Parques Nacionales como Los Haitises, Sierra de Bahoruco y Jaragua). Vive en altitudes de 0 a 2.000 m y prefiere bosques con abundante hojarasca, sotobosque denso y rocas calizas donde esconderse.
La especie cubana (Atopogale cubana) se limita a un área de montaña en el este de Cuba (Sierra Maestra y Baracoa). Estudios genéticos de 2016 confirmaron que ambos solenodontes divergieron hace 25 millones de años y que ningún otro mamífero actual está estrechamente emparentado con ellos.
Alimentación
Es un insectívoro oportunista. Su dieta consiste en lombrices, orugas, escarabajos, milpiés, termitas, caracoles, pequeñas ranas, lagartijas y crías de roedores. El veneno está más enfocado a inmovilizar presas vertebradas —especialmente lagartijas y pequeños anfibios— que a defenderse de depredadores.
Se alimenta revolviendo la hojarasca y removiendo piedras con su hocico móvil y sus garras fuertes. La mordedura inyecta saliva venenosa en presas vivas, que quedan paralizadas en segundos o minutos. Esta estrategia le permite manipular animales relativamente grandes respecto a su tamaño corporal sin riesgo de lesiones.
Comportamiento
El solenodonte es nocturno y solitario. Durante el día se refugia en troncos huecos, cuevas kársticas o madrigueras excavadas en el suelo. Emite sonidos agudos que recuerdan chirridos de pájaro y ecolocación rudimentaria, un rasgo excepcional entre mamíferos no voladores: los solenodontes son de los pocos terrestres que usan eco para navegar en oscuridad.
Tiene una particularidad anatómica única: las mamas se encuentran en las nalgas, cerca de la base de la cola, en lugar de en el abdomen. Es el único mamífero con esta disposición. También es inmune al veneno de sus parientes (las otras especies de solenodonte) pero puede morir de una mordedura de otro individuo de su misma especie.
Reproducción
Se conoce poco. La hembra pare 1-3 crías por camada tras una gestación estimada de 84 días. Los recién nacidos permanecen en el nido durante el primer mes y acompañan a la madre sujetándose a sus pezones nalgales durante los desplazamientos, comportamiento conocido como «hanging onto the mother», único entre los mamíferos por la anatomía de las mamas.
La madurez sexual llega a los 2-3 años, tarde para un mamífero de su tamaño. La baja tasa reproductiva, la fragmentación del hábitat y el riesgo predatorio hacen que la especie se recupere con extrema lentitud.
Estado de conservación
Catalogado como En Peligro (EN) por la UICN desde 2008. Las principales amenazas son la destrucción del hábitat (Haití ha perdido más del 98 % de su bosque original), la depredación por mangosta, gatos y perros domésticos asilvestrados introducidos por europeos, y los atropellos. El Programa de Conservación de Solenodontes y Jutías de República Dominicana, iniciado en 2007, monitoriza la especie y ha establecido corredores biológicos. En cautividad solo se ha mantenido con éxito en el parque zoológico de Santo Domingo.
Preguntas frecuentes sobre el solenodonte
Sí. Es uno de los pocos mamíferos venenosos del mundo (junto al ornitorrinco macho, los sorícidos y el loris perezoso). Posee incisivos inferiores ahuecados que inyectan saliva tóxica, producida por glándulas submaxilares. El veneno contiene proteínas similares a las de las víboras y causa parálisis progresiva en pequeños vertebrados.
Unos 76 millones de años. Los ancestros de los solenodontes divergieron del resto de mamíferos antes de la extinción de los dinosaurios, sobreviviendo al impacto del meteorito de Chicxulub. Su linaje evolucionó aislado en las Antillas, conservando rasgos primitivos desaparecidos en el resto de mamíferos modernos.
Hay dos especies vivas. El solenodonte de La Española (Solenodon paradoxus) vive en Haití y República Dominicana. El solenodonte cubano (Atopogale cubana) en el este de Cuba. Ambos habitan bosques montanos con abundante hojarasca y zonas kársticas con cuevas de refugio. Divergieron hace 25 millones de años.
Es una característica anatómica única entre los mamíferos. Las glándulas mamarias están situadas cerca de la base de la cola en lugar de en el abdomen o pecho. Las crías se aferran a estos pezones nalgales mientras la madre se desplaza, comportamiento que les proporciona movilidad y protección durante las primeras semanas de vida.
La UICN lo cataloga como En Peligro (EN) desde 2008. Las amenazas principales son la deforestación (Haití perdió más del 98 % de su bosque), los depredadores introducidos por europeos (mangosta, gatos y perros asilvestrados) y los atropellos. El Programa de Conservación en República Dominicana lidera los esfuerzos por salvar la especie.
Fuentes
IUCN Red List (2008). Solenodon paradoxus. e.T20321A9186243. — Brace, S. et al. (2016). Evolutionary history of the Solenodontidae. Molecular Biology and Evolution. — Casanovas-Vilar, I. et al. (2019). The first solenodont fossils. Proceedings Royal Society B. — Turvey, S. T. et al. (2008). Status and conservation of the Hispaniolan solenodon. Oryx.