La jirafa masai (Giraffa tippelskirchi), también llamada jirafa de Kilimanjaro, es una de las cuatro especies de jirafa reconocidas desde 2016 y la más grande y pesada de todas: los machos adultos alcanzan los 6 metros de altura y pueden superar las 2 toneladas. Su patrón de manchas es inconfundible: formas irregulares con bordes festoneados, como hojas de roble, más oscuras y sin líneas blancas bien definidas entre ellas.
Clasificada como En Peligro por la UICN, la población se ha reducido en torno al 50 % en tres generaciones. Quedan aproximadamente 35.000 ejemplares, la mayoría en los ecosistemas Serengeti-Mara (Tanzania-Kenia), Tsavo y Maasai Mara. Es la jirafa más representada en el imaginario del safari africano por coincidir con los parques nacionales más visitados del continente.

Características físicas
Los machos adultos de jirafa masai alcanzan 5,5-6 m de altura —con individuos excepcionales que superan esa cifra— y pesan entre 1.500 y 2.000 kg. Las hembras 4,6-4,9 m y 800-1.200 kg. Las manchas son de un marrón oscuro, casi negro, con bordes irregulares y festoneados (parecidos a hojas de parra o roble), separadas por un fondo crema amarillento más amplio que en la jirafa reticulada.
Como en otras jirafas, tiene siete vértebras cervicales que alcanzan hasta 45 cm cada una, osiconos (cuernos fijos cubiertos de piel) y una lengua prensil negra de hasta 50 cm. El corazón bombea con una presión arterial doble que la humana (280/180) para llegar al cerebro a 4 m de altura.
Hábitat y distribución
La jirafa masai se distribuye por Kenia, Tanzania y Ruanda, siendo Tanzania su bastión principal con aproximadamente el 80 % de la población. Prefiere sabanas arboladas de acacias entre 0 y 2.000 m de altitud. Su hábitat coincide con algunos de los ecosistemas más emblemáticos de África: Serengeti, Ngorongoro, Tarangire, Tsavo, Amboseli y Maasai Mara.
Se considera que la jirafa del Luangwa (Zambia), en otro tiempo subespecie thornicrofti, es genéticamente una población aislada de jirafa masai. Tiene un patrón ligeramente distinto pero comparte todas las características moleculares con la masai típica.
Alimentación
Es una ramoneadora selectiva: consume más de 100 especies diferentes de árboles y arbustos, pero tiene fuerte preferencia por las acacias. En Serengeti, el 60 % de su dieta es de Acacia tortilis y A. drepanolobium. Come 30-35 kg diarios de hojas, brotes, flores y frutos.
Los machos y las hembras comen a diferentes alturas: los machos alcanzan la zona más alta del dosel (5-6 m), las hembras prefieren la zona intermedia (3-4,5 m). Esta segregación vertical reduce la competencia entre sexos por los mismos recursos en el mismo árbol, un ejemplo clásico de nicho diferenciado.
Comportamiento
Las jirafas masai viven en sociedades fission-fusion sin jerarquías fijas. Forman grupos estables pequeños (especialmente hembras con crías y sus hijas adultas), que se agregan en grupos mayores temporalmente. Los machos adultos son generalmente solitarios o en grupos de solteros.
Es uno de los mamíferos que menos duerme: apenas 30-60 minutos al día en periodos de 3-5 minutos, generalmente de pie. Este patrón evolucionó por su vulnerabilidad a leones cuando se tumba, ya que levantarse les toma varios segundos fatales. Galopa a 60 km/h con un movimiento sincrónico único —mueve las dos patas del mismo lado a la vez—.
Reproducción
La gestación dura 14-15 meses. Nace una sola cría de 1,8-2 m y 65-75 kg. Al nacer, cae 2 metros al suelo porque la madre pare de pie, y el impacto ayuda a iniciar la respiración. La cría se pone de pie en 60 minutos y camina en 2 horas, una adaptación crítica para escapar de leones y hienas.
Las madres forman «guarderías» colectivas donde varias hembras turnan el cuidado de sus crías mientras otras ramonean. Las crías maman durante 12-14 meses pero comienzan a comer hojas a los 4 meses. La madurez sexual llega a los 3-4 años y la primera cría sobre los 5 años.
Estado de conservación
Clasificada como En Peligro (EN) por la UICN desde 2019. La población ha caído un 50 % en tres generaciones (30 años) hasta los 35.000 ejemplares actuales. Amenazas principales: caza furtiva por carne y cola (usada en ritos tradicionales), conversión agrícola, pérdida de conectividad entre poblaciones y sequías intensificadas por el cambio climático. Kenia y Tanzania lideran los esfuerzos de conservación mediante reservas comunitarias.
Preguntas frecuentes sobre la jirafa masai
Sí. Los machos adultos alcanzan los 6 metros de altura, los más altos de las cuatro especies de jirafa. Son, además, los mamíferos terrestres más altos del planeta. Un macho grande puede pesar más de 2 toneladas.
Por sus manchas irregulares con bordes festoneados, como hojas de roble o parra, más oscuras que otras especies. El fondo entre manchas es crema amarillento amplio, sin las líneas blancas nítidas de la jirafa reticulada. Las patas tienen manchas hasta las pezuñas.
En Kenia, Tanzania y pequeñas poblaciones en Ruanda. Tanzania concentra el 80 % de la población en los ecosistemas Serengeti, Ngorongoro, Tarangire y Ruaha. En Kenia destacan Tsavo, Amboseli y el Maasai Mara.
Unas 35.000 según el último censo. Es la especie de jirafa con más población en números absolutos, pero también la que ha perdido más individuos: un 50 % en tres generaciones. La UICN la cataloga En Peligro.
Apenas 30-60 minutos al día en microsueños de 3-5 minutos, generalmente de pie. Es uno de los mamíferos que menos duerme. Esta adaptación se debe a su vulnerabilidad frente a leones: cuando se tumba, levantarse le toma varios segundos críticos que no puede permitirse.
Fuentes
IUCN Red List (2019). Giraffa tippelskirchi. e.T88421036A88421121. — Fennessy, J. et al. (2016). Multi-locus analyses reveal four giraffe species instead of one. Current Biology. — Bercovitch, F. B. & Berry, P. S. M. (2013). Giraffe social dynamics. — Giraffe Conservation Foundation (GCF). Masai Giraffe Conservation Report 2024.