La jirafa de Rothschild o jirafa nubia (Giraffa camelopardalis rothschildi) es una de las subespecies más amenazadas de jirafa. Endémica de Uganda y Kenia, llegó a contar con apenas 500 ejemplares a finales del siglo XX, pero gracias a programas de conservación y traslocaciones a nuevas zonas protegidas, hoy hay más de 1.500 individuos. Se distingue de inmediato por su patrón de manchas rectangulares y bien definidas, sus extremidades inferiores blancas como si llevara «calcetines» —una característica única— y su talla imponente: es la jirafa más alta del mundo en cautividad.

¿Qué es la jirafa de Rothschild?
La jirafa de Rothschild es una subespecie de la jirafa del norte (Giraffa camelopardalis), también llamada nubia o jirafa de Baringo (por el lago keniata donde se preservó la última población conocida en el siglo XX). Su nombre honra al zoólogo británico Walter Rothschild, segundo barón de Rothschild, que la describió formalmente en 1903 a partir de ejemplares procedentes de Kenia. Forma parte de la familia Giraffidae, junto al okapi y todas las demás jirafas. Estudios genéticos recientes (2016-2024) sugieren que las jirafas se dividen en cuatro especies, y la de Rothschild se incluiría dentro de la jirafa del norte (G. camelopardalis) junto a la jirafa nubia, la kordofan y la nigeriana, formando posiblemente una sola subespecie indistinguible: la «jirafa nubia ampliada«.
Características físicas de la jirafa de Rothschild
- Altura: hasta 5,8 m los machos, una de las jirafas más altas del mundo.
- Peso: 800-1.300 kg los machos; 600-900 kg las hembras.
- Rasgos: manchas rectangulares y bien definidas con bordes rectos, color marrón oscuro o caoba, sobre fondo crema; extremidades inferiores blancas sin manchas, como si llevara calcetines —rasgo distintivo de la subespecie—; los machos pueden tener cinco osiconos (dos parietales, dos occipitales y uno central frontal); cabeza alargada con frente prominente; cola larga con un mechón final muy oscuro.
- Longevidad: 25-28 años en libertad; hasta 38 en cautividad.
Hábitat y distribución de la jirafa de Rothschild
Endémica del este de África: vive en Uganda y el oeste de Kenia. Su área histórica era mucho mayor —incluyendo Sudán del Sur, Etiopía y partes de la República Centroafricana—, pero se ha reducido drásticamente por caza, deforestación y conflictos armados. Las mayores poblaciones actuales están en el Parque Nacional Murchison Falls (Uganda), donde vive la mitad de los ejemplares mundiales, y en varias reservas keniatas como Lake Nakuru, Soysambu y Ruko Conservancy. Vive en sabanas arboladas con acacias, bosques de galería y zonas pantanosas, aunque también puede usar zonas más secas y matorrales abiertos. Cada manada de hembras ocupa territorios de 50-100 km².
Alimentación de la jirafa de Rothschild
Es ramoneadora: come hojas, brotes, ramitas y flores de árboles y arbustos —principalmente acacias—. Su largo cuello le permite llegar a alturas inalcanzables para otros herbívoros: 5,5 m hacia arriba, lo que le da acceso exclusivo a la copa alta de los árboles. Una jirafa adulta consume hasta 60 kg de vegetación al día y dedica 16-20 horas diarias a la alimentación. Sus alimentos preferidos son las hojas y semillas de acacias (Vachellia), pero también consume mírabiles, mopane y, ocasionalmente, frutos. Su lengua, larga y prensil (50 cm), está cubierta de papilas duras y recubierta de saliva espesa que la protege de las espinas de las acacias y neutraliza los taninos defensivos del árbol.
Comportamiento de la jirafa de Rothschild
Vive en grupos sociales fluidos de 10-30 individuos. Las hembras forman grupos estables con sus crías, mientras los machos viven más solitarios o en pequeñas asociaciones temporales. Son sorprendentemente silenciosas: durante años se creyó que las jirafas no emitían sonidos, pero estudios recientes han documentado que producen sonidos de baja frecuencia (infrasonidos), tarareos durante la noche e incluso gemidos audibles. Los machos compiten por las hembras mediante «necking«: balancean los cuellos como mazas y se golpean con las cabezas, en combates que pueden durar hasta 30 minutos. La jirafa de Rothschild tiene una característica única en su comportamiento social: las hembras forman «clubs de tías» que cuidan colectivamente a las crías mientras las madres se alimentan más lejos.
Reproducción de la jirafa de Rothschild
Madurez sexual a los 3-4 años en hembras, 5-6 en machos. La gestación dura 14-15 meses, y la hembra da a luz de pie: la cría cae al suelo desde casi 2 m de altura, lo que ayuda a «despertarla». Pesa 50-70 kg al nacer y mide 1,8 m. Empieza a caminar a los 30 minutos y se incorpora al grupo en pocas horas. Lacta durante 12-15 meses, aunque comienza a comer hojas a los pocos días. Las hembras suelen volver al mismo lugar para parir que el lugar donde nacieron. La mortalidad infantil es muy alta —50% en el primer año— por depredación de leones, hienas y leopardos. Las que sobreviven al primer año tienen una expectativa de vida muy larga.
Estado de conservación de la jirafa de Rothschild
La UICN clasificaba a la jirafa de Rothschild como «En Peligro» en 2010, cuando la población se estimaba en 670 individuos. Tras la reciente reclasificación taxonómica (la subespecie podría no ser distinta de la jirafa nubia), la categoría está siendo revisada. La población ha crecido a más de 1.500-2.000 ejemplares gracias a programas de translocación: en Uganda se han trasladado individuos de Murchison Falls a Pian Upe, Kidepo y Lake Mburo, creando núcleos nuevos; en Kenia, el proyecto del Lago Nakuru y el Ruko Conservancy ha sido un éxito. Las amenazas siguen siendo la caza furtiva, la pérdida de hábitat por agricultura y poblamiento, y la fragmentación. La jirafa de Rothschild es uno de los iconos de la conservación africana junto al rinoceronte negro y el okapi.
Las extremidades inferiores blancas sin manchas son la característica distintiva de la jirafa de Rothschild: ninguna otra subespecie de jirafa tiene este patrón. La función biológica no está clara, pero podría servir como señal de identificación social entre individuos en el grupo, similar a las marcas faciales únicas de las cebras.
Más de 1.500-2.000 ejemplares, en Uganda (Parque Nacional Murchison Falls, Pian Upe, Kidepo, Lake Mburo) y oeste de Kenia (Lake Nakuru, Soysambu, Ruko). En 2010 quedaban solo 670: la población ha más que doblado en una década gracias a programas de translocación y protección efectiva.
En honor al zoólogo británico Walter Rothschild, segundo barón de Rothschild, que la describió formalmente en 1903 a partir de ejemplares de Kenia. Era un mecenas de la zoología y financió numerosas expediciones africanas. También se le llama «jirafa nubia» porque su distribución original incluía Sudán y partes del antiguo reino de Nubia.
Los machos pueden tener cinco osiconos (cuernos cubiertos de pelo): dos parietales y dos occipitales como las demás jirafas, más un osicono central frontal característico. Es uno de los rasgos diagnósticos de la subespecie. Las hembras tienen los osiconos más pequeños y a veces solo dos.
Está entre las más altas. Los machos pueden alcanzar 5,8 m de altura, y el récord mundial de altura en cautividad lo ostenta una jirafa de Rothschild llamada «George» del zoo de Chester (Reino Unido), de 5,88 m. Pero las jirafas masai y nubias también pueden alcanzar tallas similares.
Fuentes
- IUCN. (2024). Giraffa camelopardalis — IUCN Red List.
- Wikipedia. Rothschild's giraffe — Wikipedia.
- GCF. Giraffe Conservation Foundation.