La oreja de mar o abalón europeo (Haliotis tuberculata) es un gasterópodo marino de concha aplanada con la forma característica del oído humano —de ahí su nombre vulgar— y una hilera de orificios respiratorios a lo largo del borde izquierdo. Habita en las costas rocosas del Atlántico nororiental, desde el Canal de la Mancha hasta las Canarias y Madeira, y es desde hace siglos uno de los mariscos más codiciados de Europa por su carne firme y su nácar irisado, considerado uno de los más bellos del Atlántico. La sobrepesca y enfermedades emergentes la han llevado al borde del colapso en algunas zonas tradicionales.

Características de la oreja de mar
La oreja de mar tiene una concha univalva aplanada y enrollada en espiral abierta de pocas vueltas, lo que le da el aspecto de una oreja humana. Mide entre 8 y 12 cm de largo, raramente alcanzando los 14 cm en aguas más frías. La superficie exterior es áspera, generalmente verde-marrón o rojiza, frecuentemente recubierta de algas calcáreas, briozoos y otros epibiontes. El borde izquierdo presenta una hilera de 5 a 8 orificios circulares respiratorios —de los cuales solo los más recientes están abiertos, mientras que los antiguos se van rellenando con nácar a medida que la concha crece—. El interior es nácar puro con intensos reflejos azulados, verdes y rosados.
El cuerpo del animal consta de un pie muscular ovalado de gran tamaño que le permite adherirse fuertemente a las rocas —con fuerza inferior a la de las lapas pero aún muy potente—, una cabeza con dos tentáculos largos y dos ojos pedunculados, y un manto franjeado con tentáculos sensoriales que sobresalen por los orificios respiratorios y a lo largo del borde de la concha. La longevidad en libertad puede superar los 15-20 años, con ejemplares excepcionales documentados de más de 30 años.
Hábitat y distribución de la oreja de mar
La oreja de mar habita las costas rocosas del Atlántico nororiental, desde el sur de las Islas Británicas y el Canal de la Mancha (donde alcanza su límite norte de distribución) hasta el archipiélago canario, Madeira y el norte de Marruecos. Es especialmente abundante en la Bretaña francesa, las Islas del Canal (Jersey, Guernsey), la cornisa cantábrica española (Galicia, Asturias, País Vasco) y el Mediterráneo occidental donde la representa la subespecie H. tuberculata lamellosa.
Vive en el infralitoral rocoso, desde los primeros metros bajo el nivel de la marea hasta los 20-30 metros de profundidad, escondida entre rocas, en grietas y bajo bloques. Es nocturna y críptica: durante el día permanece oculta para evitar depredadores y la pesca, saliendo a alimentarse al anochecer. Su distribución geográfica está limitada por la temperatura del agua: necesita aguas frías a templadas (entre 8 y 22 °C) y bien oxigenadas, con sustrato rocoso firme y abundancia de macroalgas.
Alimentación de la oreja de mar
La oreja de mar es herbívora estricta: se alimenta exclusivamente de macroalgas marinas, principalmente algas rojas (Palmaria palmata, Chondrus crispus), kelp y laminarias, así como pequeñas algas verdes y pardas. Las raspa con su rádula —similar a la de la lapa común pero menos mineralizada— y las desgarra con pequeños movimientos del pie y la mandíbula. Es importante controladora natural de algas en los arrecifes rocosos: la desaparición de poblaciones de abulones por sobrepesca suele causar la proliferación incontrolada de algas filamentosas y la pérdida de biodiversidad del sustrato.
Reproducción y enfermedades de la oreja de mar
La oreja de mar es dioica (sexos separados) y la reproducción es externa: machos y hembras liberan los gametos al mar de forma sincronizada en eventos de spawning que se producen entre verano y principios de otoño. Cada hembra puede liberar hasta 2 millones de huevos por puesta. La fecundación ocurre en la columna de agua y de los huevos eclosionan larvas trocófora planctónicas que durante 7-10 días viajan a la deriva antes de asentarse sobre rocas adecuadas y comenzar a desarrollar la concha.
Las poblaciones europeas de oreja de mar han sido diezmadas desde 1997 por una enfermedad bacteriana causada por Vibrio harveyi, que provoca mortandades masivas especialmente en aguas con temperaturas elevadas anormales. La combinación de calentamiento del Atlántico, sobrepesca y enfermedad ha causado colapsos poblacionales del 80-95% en zonas tradicionales como la Bretaña francesa, las Islas del Canal y la costa portuguesa. La especie figura como Vulnerable (VU) en algunas listas regionales.
La oreja de mar y los humanos: gastronomía y nácar
La oreja de mar es uno de los mariscos más codiciados de Europa, comparable al abalón californiano o japonés en valor gastronómico. Su carne firme y dulce se consume cruda en sashimi, salteada con mantequilla o en guisos tradicionales en la Bretaña francesa, las Islas del Canal (donde se denomina ormer), la cornisa cantábrica española y el Mediterráneo. En Jersey y Guernsey hay temporadas estrictas de pesca y se han desarrollado granjas de acuicultura para aliviar la presión sobre las poblaciones silvestres.
El nácar irisado de la concha tiene un valor industrial y artesanal histórico. Se usaba en joyería, marquetería, incrustaciones de muebles y botones tradicionales, especialmente en talleres bretones y vascos. Hoy la concha sigue siendo apreciada como elemento decorativo y la microestructura nacarada ha inspirado el desarrollo de nuevos materiales cerámicos blindados utilizados en aplicaciones aeroespaciales. La pesca está regulada con tallas mínimas (90 mm en Francia), cuotas y períodos de veda variables según la región.
- El nácar de la oreja de mar es 3.000 veces más resistente a la fractura que el carbonato cálcico puro. Su estructura de capas finísimas ha sido copiada por ingenieros para diseñar cerámicas blindadas y vidrios antibalas.
- En las Islas del Canal (Jersey y Guernsey), la pesca de orejas de mar —llamadas allí ormers— está estrictamente regulada con vedas largas y se considera una tradición patrimonial de tal importancia que tiene festivales locales anuales en torno a la apertura de temporada.
- La enfermedad bacteriana causada por Vibrio harveyi desde 1997 ha provocado mortandades del 80-95% en algunas poblaciones europeas, especialmente durante las olas de calor marinas. El cambio climático multiplicará estos episodios.
- Cada hembra de oreja de mar puede liberar hasta 2 millones de huevos en una sola puesta. Pese a esta producción masiva, la mortalidad larvaria supera el 99,99%: solo unos pocos individuos llegan a la edad reproductora.
- Los orificios respiratorios de la concha se rellenan con nácar a medida que el animal crece y se forman nuevos en el borde. Esto permite a los biólogos estimar la edad contando los orificios cerrados y los abiertos como si fueran anillos de crecimiento de un árbol.