La zarigüeya común (Didelphis virginiana) es el único marsupial que habita al norte de México y uno de los mamíferos más antiguos y adaptables del continente americano. Del tamaño de un gato doméstico, con hocico puntiagudo, cola prensil desnuda y una hilera de cincuenta dientes, esta superviviente nocturna es célebre por «hacerse la muerta»: un desmayo involuntario que la salva de muchos depredadores. Oportunista, resistente a venenos de serpiente y capaz de prosperar tanto en bosques como en ciudades, encarna el éxito de un linaje que apenas ha cambiado en decenas de millones de años.

Características físicas
🔬 Ficha técnica
| Nombre científico | Didelphis virginiana |
| Categoría | Marsupiales |
| Peso | 1,5 - 6 kg |
| Longitud | 33 - 55 cm de cuerpo (más 25 - 54 cm de cola) |
| Velocidad máx. | hasta 7 km/h |
| Esperanza de vida | 2 - 3 años en libertad (hasta 4 en cautividad) |
| Hábitat | Bosques, riberas, matorrales y zonas urbanas de Norteamérica y Centroamérica |
| Dieta | Omnívora (insectos, carroña, frutas, pequeños vertebrados, huevos) |
| Estado UICN | LCPreocupación menor |
La zarigüeya de Virginia mide entre 33 y 55 cm de cuerpo, a los que se suma una cola prensil desnuda de 25 a 54 cm, y pesa habitualmente de 1,5 a 6 kg, siendo los machos notablemente mayores que las hembras. Su pelaje es de color gris parduzco con la cara blanquecina, y su cabeza termina en un hocico largo y estrecho rematado por una nariz rosada.
Posee 50 dientes, más que cualquier otro mamífero terrestre de Norteamérica, y una boca capaz de abrirse enseñando toda la dentadura como amenaza. Sus patas traseras tienen un pulgar oponible sin uña que le permite agarrarse a las ramas, y su cola prensil funciona como un quinto miembro para trepar y transportar hojarasca, aunque el mito de que duermen colgadas de ella boca abajo es falso: solo la usan como apoyo momentáneo.

Hábitat y distribución
Originaria de América Central y del sureste de Estados Unidos, la zarigüeya común ha expandido su área de forma espectacular durante el último siglo hacia el norte y el oeste, alcanzando el sur de Canadá y la costa del Pacífico. Es un animal extraordinariamente generalista: ocupa bosques caducifolios, matorrales, riberas, tierras de cultivo y, cada vez más, entornos urbanos y suburbanos.
Prefiere zonas próximas al agua y con abundante cobertura vegetal donde encontrar refugio. No excava sus propias madrigueras, sino que aprovecha huecos de árboles, madrigueras abandonadas de otros animales, montones de leña, desagües o el hueco bajo cobertizos y porches. Su tolerancia al frío es limitada: en inviernos rigurosos son frecuentes las orejas y la punta de la cola dañadas por congelación, lo que marca el límite septentrional de su distribución.
Alimentación
La zarigüeya es una de las especies más omnívoras y oportunistas que existen. Su dieta incluye insectos, lombrices, caracoles, ranas, pequeños roedores, huevos, carroña, frutas, semillas, hongos e incluso basura doméstica. Esta flexibilidad alimentaria es una de las claves de su éxito en ambientes alterados por el ser humano.
Consume grandes cantidades de garrapatas mientras se acicala, por lo que se le atribuye un papel en la reducción local de estos parásitos, aunque estudios recientes han matizado la magnitud de ese efecto. Destaca también por su resistencia al veneno de serpientes como las mocasines y crótalos: en su sangre existe una proteína (el llamado factor LTNF y péptidos derivados) capaz de neutralizar toxinas, lo que le permite depredar ofidios venenosos con relativa impunidad.
La tanatosis: hacerse la muerta
El comportamiento más famoso de la zarigüeya es fingir la muerte, un fenómeno que en inglés dio origen a la expresión «playing possum». Ante una amenaza extrema y cuando no puede huir, el animal entra en un estado catatónico involuntario: cae de lado, se queda rígido con la boca abierta y la lengua fuera, cierra parcialmente los ojos, ralentiza la respiración y segrega por las glándulas anales un líquido de olor pútrido que imita el de un cadáver en descomposición.
No se trata de una decisión consciente, sino de una respuesta refleja al estrés, una especie de desmayo del sistema nervioso que puede durar desde unos minutos hasta varias horas. Muchos depredadores pierden interés ante una presa aparentemente muerta y maloliente, lo que da a la zarigüeya la oportunidad de recuperarse y escapar. Cuando la amenaza es menor, en cambio, recurre primero a bufidos, gruñidos y a enseñar sus cincuenta dientes.
Reproducción y desarrollo
Como marsupial, la zarigüeya tiene una de las gestaciones más cortas entre los mamíferos: apenas 12 a 13 días. Las crías nacen en un estado embrionario, del tamaño de una abeja, y deben trepar por sí solas hasta el marsupio o bolsa ventral de la madre, donde se fijan a un pezón para continuar su desarrollo durante unas dos meses.
Una hembra puede parir hasta 20 crías por camada, pero solo dispone de unos 13 pezones, de modo que sobreviven las que logran engancharse primero. Las hembras crían una o dos camadas al año. Una vez que las crías salen del marsupio, viajan agarradas al lomo de la madre. La zarigüeya alcanza la madurez sexual entre los 6 y 8 meses, lo que le permite reproducirse con rapidez pese a su corta vida.
Depredadores y amenazas
Pese a sus defensas, la zarigüeya tiene numerosos enemigos naturales: búhos y aves rapaces, coyotes, zorros, linces, mapaches y serpientes de gran tamaño depredan sobre todo a los ejemplares jóvenes. Su principal amenaza, sin embargo, es el ser humano: los atropellos en carretera causan una mortalidad enorme, ya que su lentitud y su hábito de alimentarse de carroña en los arcenes la hacen especialmente vulnerable al tráfico.
A esto se suman los perros domésticos, la caza, los venenos para roedores y la pérdida de hábitat. Como contrapartida, su carácter generalista y su alta tasa reproductiva compensan estas pérdidas, y la especie no está en absoluto amenazada. Su esperanza de vida en libertad es breve —rara vez supera los 2 o 3 años— debido a esta elevada mortalidad y a un envejecimiento fisiológico muy rápido.
Estado de conservación
La zarigüeya común está catalogada como Preocupación Menor (LC) por la UICN, la categoría de menor riesgo. Sus poblaciones son abundantes, estables y en expansión: durante el último siglo ha ampliado su distribución hacia el norte y el oeste de Norteamérica, en parte favorecida por la actividad humana y el cambio climático, que suaviza los inviernos en el límite de su rango. No requiere medidas de conservación específicas y tolera bien los ambientes urbanos. La principal causa de mortalidad son los atropellos, pero su elevada tasa reproductiva mantiene las poblaciones sin problemas de viabilidad.Ver también: canguro, koala y wallaby. Forma parte de Marsupiales.
- Es el único marsupial que vive de forma natural al norte de México; sus parientes más próximos son los canguros y koalas de Australia.
- Su sangre contiene una proteína (el factor LTNF) que neutraliza el veneno de serpientes como los crótalos y las mocasines de agua.
- La tanatosis o «hacerse la muerta» no es voluntaria: es un desmayo reflejo que puede durar horas y va acompañado de un olor pútrido de las glándulas anales.
- Tiene la gestación más corta de casi cualquier mamífero: entre 12 y 13 días, tras los cuales las crías, del tamaño de una abeja, trepan solas hasta el marsupio.
- Es prácticamente inmune a la rabia: su baja temperatura corporal dificulta que el virus prospere, por lo que rara vez transmite la enfermedad.
Preguntas frecuentes sobre zarigüeya
¿Por qué las zarigüeyas se hacen las muertas?
Es una respuesta refleja e involuntaria al estrés extremo, no una decisión consciente. Ante un peligro del que no pueden huir, entran en un estado catatónico con la boca abierta y segregan un líquido maloliente que imita a un cadáver. Muchos depredadores pierden interés ante una presa aparentemente muerta y podrida.
¿La zarigüeya es peligrosa para las personas o las mascotas?
No suele serlo. Es un animal tímido que prefiere huir, bufar o desmayarse antes que atacar. Rara vez muerde y es muy resistente a la rabia gracias a su baja temperatura corporal. Puede tener enfrentamientos con perros, pero no busca la confrontación.
¿Qué come una zarigüeya?
Es omnívora y muy oportunista: come insectos, lombrices, caracoles, ranas, roedores, huevos, carroña, frutas y también basura humana. Consume muchas garrapatas al acicalarse. Esta dieta tan flexible es una de las claves de su éxito en ciudades y campos.
¿Las zarigüeyas duermen colgadas de la cola?
No, es un mito. Aunque su cola es prensil y la usan para agarrarse a las ramas y transportar hojarasca, no tienen fuerza suficiente para colgarse de ella durante el sueño, y menos los adultos. Solo la emplean como apoyo momentáneo al trepar.
¿Cuánto vive una zarigüeya?
Muy poco para su tamaño: rara vez supera los 2 o 3 años en libertad, debido a la alta mortalidad por atropellos y depredadores y a un envejecimiento fisiológico muy rápido. En cautividad, protegida de esos riesgos, puede llegar a unos 4 años.
Fuentes
- Cuarón, A. D., Emmons, L., Helgen, K. et al.. (2016). Didelphis virginiana, The IUCN Red List of Threatened Species. Evaluación oficial de la UICN que clasifica a la especie como Preocupación Menor y describe su distribución, hábitat y tendencia poblacional..
- McManus, J. J.. (1974). Didelphis virginiana. Mammalian Species, American Society of Mammalogists. Monografía de referencia sobre la biología, morfología, reproducción y comportamiento de la zarigüeya de Virginia..
- Voss, R. S. y Jansa, S. A.. (2021). Opossums: An Adaptive Radiation of New World Marsupials, Johns Hopkins University Press. Obra de síntesis sobre los didélfidos americanos, incluida la resistencia al veneno de serpiente y la ecología del género Didelphis..