La liebre ibérica (Lepus granatensis) es un lagomorfo de la familia Leporidae endémico de la península ibérica. Es la liebre más extendida de España y, pese a su parecido con el conejo, pertenece al mismo orden pero a otro grupo: las liebres son mayores, de orejas y patas más largas y no cavan madrigueras. Más pequeña que la liebre europea, destaca por su vientre y costados muy blancos y por sus orejas rematadas en una punta negra. Junto al conejo, es una de las presas básicas de los grandes depredadores ibéricos amenazados, como el lince ibérico y el águila imperial ibérica.

Qué es la liebre ibérica
La liebre ibérica es un mamífero lagomorfo del orden Lagomorpha, el mismo al que pertenecen los conejos y las pikas. Aunque mucha gente cree que liebres y conejos son roedores, no lo son: los lagomorfos se distinguen de los roedores por tener un segundo par pequeño de incisivos superiores situado justo detrás de los grandes (los llamados «dientes clavija» o peg teeth), mientras que los roedores solo tienen un par de incisivos en cada mandíbula. Descrita científicamente en 1856 por Moritz Rosenhauer a partir de ejemplares de Granada —de ahí el nombre granatensis—, es una de las tres especies de liebre presentes en España.
Es la liebre más común y extendida de la península y, durante mucho tiempo, una de las piezas de caza menor más apreciadas. A diferencia del conejo silvestre, que vive en colonias y excava galerías subterráneas, la liebre ibérica es un animal solitario y de costumbres terrestres que confía en su velocidad y en su camuflaje para escapar de los depredadores.

Características físicas de la liebre ibérica
🔬 Ficha técnica
| Nombre científico | Lepus granatensis |
| Categoría | Lagomorfos |
| Peso | 2-2,6 kg |
| Longitud | 44-50 cm (cuerpo) |
| Esperanza de vida | Pocos años en libertad |
| Hábitat | Campos de cultivo, dehesas, pastizales y matorrales de la península ibérica |
| Dieta | Herbívora (hierbas, brotes y cultivos) |
| Estado UICN | LCPreocupación menor |
La liebre ibérica mide entre 44 y 50 cm de longitud de cuerpo y pesa de 2 a 2,6 kg, lo que la convierte en una liebre de tamaño moderado, claramente más pequeña que la liebre europea (Lepus europaeus). Tiene el dorso de color pardo agrisado o leonado, jaspeado, que la camufla a la perfección entre los rastrojos y el suelo seco mediterráneo. Su rasgo más distintivo es el vientre y los costados de un blanco muy puro, mucho más marcado que en otras liebres, lo que ayuda a identificarla en el campo.
Como todas las liebres, presenta orejas largas rematadas con una punta negra, patas traseras potentes adaptadas a la carrera y unos ojos grandes situados a los lados de la cabeza que le proporcionan un amplio campo visual para detectar depredadores. Sus extremidades posteriores le permiten alcanzar velocidades elevadas y dar bruscos quiebros, su principal defensa en campo abierto. La cola es corta, oscura por arriba y blanca por debajo.
Distribución: una endémica peninsular
La liebre ibérica es endémica de la península ibérica, repartiéndose por la mayor parte de España y Portugal. Ocupa una enorme variedad de ambientes: campos de cultivo, dehesas, pastizales, matorrales y zonas de montaña baja, mostrando especial querencia por los mosaicos agrícolas y los terrenos abiertos donde alterna alimento y refugio. Fue además introducida en Mallorca, donde mantiene poblaciones.
Su área de distribución cubre casi toda la península salvo buena parte del norte, donde es sustituida o convive con otras dos especies de liebre: la liebre europea (Lepus europaeus), en la franja cantábrica y los Pirineos, y la liebre de piornal o del Cantábrico (Lepus castroviejoi), endémica de la cordillera Cantábrica. Esta convivencia de tres especies de liebre en un mismo país es excepcional en Europa y convierte a la fauna ibérica en un caso de gran interés biogeográfico.
Reproducción y comportamiento
A diferencia del conejo, la liebre ibérica no cava madrigueras. Descansa de día en pequeñas depresiones del terreno que excava superficialmente, llamadas «encames», donde permanece inmóvil y agazapada confiando en su camuflaje. Es de hábitos principalmente crepusculares y nocturnos, momento en que sale a alimentarse. Es un animal herbívoro que consume hierbas, brotes, cultivos y plantas silvestres del campo mediterráneo.
Sus crías, llamadas lebratos, son precociales: nacen ya cubiertas de pelo, con los ojos abiertos y capaces de moverse a las pocas horas, una estrategia opuesta a la de los gazapos del conejo, que nacen desnudos y ciegos dentro de la madriguera. La madre los deja escondidos entre la vegetación y acude a amamantarlos brevemente. La liebre ibérica puede reproducirse a lo largo de gran parte del año y tiene varias camadas, lo que compensa la fuerte presión de la depredación y la caza. En libertad su esperanza de vida es de tan solo unos pocos años.
La liebre ibérica en la cadena trófica y la mixomatosis
Junto con el conejo, la liebre ibérica es una presa fundamental de los grandes depredadores ibéricos. El lince ibérico y el águila imperial ibérica, dos especies emblemáticas y amenazadas, dependen en buena medida de la abundancia de lagomorfos. También cae en las garras del águila real, el zorro, el jabalí (que depreda lebratos) y numerosas rapaces y carnívoros. Por eso, las fluctuaciones en sus poblaciones tienen un efecto en cascada sobre todo el ecosistema mediterráneo.
Históricamente, la mixomatosis afectaba solo a los conejos. Sin embargo, entre 2018 y 2019 se documentó en España un brote de mixomatosis que saltó del conejo a la liebre ibérica, una novedad muy preocupante: el virus, recombinado, comenzó a provocar mortandades en liebres, una especie que hasta entonces se consideraba al margen de esta enfermedad. Este salto entre especies encendió las alarmas de gestores de fauna y cazadores por su posible impacto sobre las poblaciones de liebre y, de rebote, sobre los depredadores que dependen de ella.
Estado de conservación
La liebre ibérica está catalogada como Preocupación menor (LC) en la Lista Roja de la UICN, ya que mantiene poblaciones amplias y bien distribuidas por la península ibérica. Aun así, no está exenta de amenazas: la intensificación agrícola y la pérdida de los mosaicos tradicionales de cultivos, la presión cinegética en algunas zonas y, sobre todo, la aparición de la mixomatosis en la especie son factores de vigilancia. El seguimiento de sus poblaciones es importante no solo por la propia especie, sino por su papel como presa clave de fauna amenazada como el lince ibérico y el águila imperial. La conservación de los hábitats agrícolas extensivos y el control de las enfermedades emergentes son las principales líneas de actuación para garantizar su futuro.
Preguntas frecuentes sobre la liebre ibérica
La liebre ibérica (Lepus granatensis) es más pequeña que la liebre europea (Lepus europaeus): mide unos 44-50 cm y pesa entre 2 y 2,6 kg, frente al mayor tamaño de la europea. Además, la liebre ibérica tiene el vientre y los costados de un blanco muy puro, un rasgo que ayuda a distinguirla. Geográficamente, la ibérica es endémica de la península y ocupa casi todo el territorio, mientras que la liebre europea se limita en España a la franja cantábrica y los Pirineos, donde puede convivir con ella.
No. La liebre ibérica es un lagomorfo (orden Lagomorpha), no un roedor. Aunque ambos grupos tienen incisivos de crecimiento continuo, los lagomorfos como liebres, conejos y pikas poseen un segundo par pequeño de incisivos superiores situado detrás de los grandes (los «dientes clavija»), mientras que los roedores solo tienen un par. Por eso liebres y conejos se clasifican en un orden distinto al de ratas, ratones o ardillas.
No. A diferencia del conejo, que excava complejas redes de galerías subterráneas y vive en colonias, la liebre ibérica no cava madrigueras. Descansa en el suelo, en pequeñas depresiones llamadas encames, donde se queda quieta y camuflada. Sus crías, los lebratos, nacen además precociales (con pelo y ojos abiertos), mientras que los gazapos del conejo nacen desnudos y ciegos protegidos dentro de la madriguera.
La liebre ibérica es endémica de la península ibérica (España y Portugal) y también fue introducida en Mallorca. Ocupa campos de cultivo, dehesas, pastizales y matorrales de casi toda la península, salvo buena parte del norte, donde es sustituida o convive con la liebre europea y con la liebre de piornal (Lepus castroviejoi), endémica de la cordillera Cantábrica.
Porque, junto con el conejo, la liebre ibérica es una de las presas básicas de los grandes depredadores ibéricos amenazados. El lince ibérico y el águila imperial ibérica dependen de la abundancia de lagomorfos para alimentarse y criar. Cuando las poblaciones de conejo y liebre caen —por enfermedades o por pérdida de hábitat—, estos depredadores también se resienten, de ahí que la conservación de la liebre tenga un efecto en cascada sobre toda la fauna mediterránea.
Sí. Históricamente la mixomatosis afectaba solo a los conejos, pero entre 2018 y 2019 se documentó en España un brote en el que el virus, recombinado, saltó del conejo a la liebre ibérica y provocó mortandades. Fue una novedad preocupante para gestores de fauna y cazadores, ya que abría una nueva amenaza para una especie que se creía al margen de esta enfermedad y que es presa clave de depredadores amenazados.