La llama (Lama glama) es el mayor de los camélidos sudamericanos domésticos y uno de los animales que mejor resume la historia de los pueblos andinos. Domesticada hace milenios en el altiplano de los Andes, fue durante siglos el principal animal de carga de las civilizaciones precolombinas, que carecían de caballos, bueyes y de la rueda con tracción animal. Elegante, resistente y sorprendentemente sociable, la llama sigue siendo hoy un pilar económico de comunidades de Perú, Bolivia, Chile y Argentina, y se ha extendido por el mundo como animal de granja, guardián de rebaños y compañía.

Características físicas de la llama
🔬 Ficha técnica
| Nombre científico | Lama glama |
| Categoría | Mamíferos |
| Peso | 130-200 kg |
| Longitud | 1,1-1,3 m de altura a la cruz (hasta 1,8 m con la cabeza) |
| Velocidad máx. | Hasta 45 km/h en carrera |
| Esperanza de vida | 15-25 años |
| Hábitat | Doméstico, mundial (originario del altiplano andino) |
| Dieta | Herbívora (pastos de altura, ichu, hierbas y arbustos) |
| Estado UICN | Doméstico |
La llama es un mamífero ungulado esbelto de cuello largo, orejas curvadas hacia dentro en forma de plátano y patas finas rematadas en dos dedos con almohadillas blandas, una adaptación que le permite pisar sin erosionar los frágiles suelos de montaña. Un adulto mide entre 1,1 y 1,3 metros hasta la cruz —y hasta 1,8 metros contando la cabeza— y pesa habitualmente entre 130 y 200 kilos, lo que la convierte en el camélido doméstico más grande.
Su pelaje, denso y lanoso, presenta una enorme variedad de colores: blanco, negro, marrón, gris y numerosas combinaciones manchadas. A diferencia de la alpaca, criada por su fibra fina, la llama tiene una capa externa de pelo más grueso sobre un subpelo suave. Está perfectamente adaptada a la vida en altura: su sangre contiene glóbulos rojos ovalados y una hemoglobina con gran afinidad por el oxígeno, lo que le permite vivir y trabajar por encima de los 4.000 metros sin sufrir mal de altura.

Razas y variedades de llama
No existe una clasificación de razas tan estandarizada como en el ganado europeo, pero tradicionalmente se reconocen dos tipos principales según el pelaje:
- Ccara (o q’ara): de capa corta y pelo más basto, con cara y patas despejadas. Es el tipo más común y el preferido como animal de carga por su agilidad y resistencia.
- Ch’aku (o lanuda / tampuli): de vellón largo, abundante y más fino, cubriendo buena parte del cuerpo e incluso la cara. Se cría sobre todo por su fibra.
Además de estos tipos, se habla de líneas seleccionadas por tamaño o color. La llama comparte género con la alpaca (Lama glama pacos o Vicugna pacos según la clasificación) y puede cruzarse con ella dando híbridos fértiles llamados huarizo, lo que ha complicado durante décadas la genética de ambas poblaciones.
Historia de la domesticación
La llama desciende del guanaco (Lama guanicoe), su ancestro salvaje, del que fue domesticada en el altiplano peruano-boliviano hace entre 6.000 y 7.000 años, siendo uno de los primeros grandes animales domesticados en América. Los restos arqueológicos de la puna de Junín y de Telarmachay documentan este proceso milenario.
Fue el pilar de las culturas andinas, culminando con el Imperio inca, que mantenía inmensos rebaños estatales. Las llamas transportaban alimentos, tejidos y metales a lo largo de los miles de kilómetros del Qhapaq Ñan (la red de caminos incas), formando auténticas caravanas. También aportaban carne, cuero, fibra, estiércol como combustible y fertilizante, y protagonizaban sacrificios rituales de enorme importancia religiosa.
Alimentación y comportamiento
La llama es un herbívoro rumiante modificado: posee un estómago de tres cámaras (no cuatro como los rumiantes verdaderos) que fermenta con gran eficiencia pastos duros, ichu de altura, arbustos y hierbas secas, aprovechando alimentos que otros ganados no digieren. Es muy eficiente con el agua y puede pasar días bebiendo poco, obteniendo humedad de las plantas.
Socialmente vive en grupos jerárquicos y se comunica con posturas de orejas, cola y una gama de zumbidos y gorjeos. Es célebre por escupir: un mecanismo que emplea sobre todo entre congéneres para marcar dominancia o rechazo, y rara vez contra las personas salvo si se siente muy acosada. Cuando se siente amenazada emite un fuerte sonido de alarma agudo. Bien socializada es dócil, curiosa y de trato fácil.
La llama y el ser humano
Además de su histórico papel como animal de carga —puede transportar entre 25 y 45 kilos y recorrer unos 25-30 km diarios por terreno abrupto—, la llama sigue proporcionando fibra para textiles, carne magra muy valorada en la gastronomía andina, cuero y estiércol. En Bolivia y Perú, países que concentran la mayor parte de la cabaña mundial (calculada en varios millones de animales), continúa siendo un recurso económico esencial para las comunidades altoandinas.
En las últimas décadas su papel se ha diversificado en el mundo. Se emplea como animal guardián de rebaños de ovejas y cabras frente a zorros y perros asilvestrados, como animal de trekking y turismo, en programas de terapia asistida por su carácter tranquilo, y como mascota exótica de granja. Culturalmente, la llama es un icono de la identidad andina y se ha convertido en un símbolo pop reconocible en todo el planeta.
Estado de conservación
Como especie doméstica, Lama glama no figura en la Lista Roja de la UICN, que sí evalúa a su ancestro silvestre, el guanaco, catalogado como de Preocupación Menor. La población mundial de llamas se estima en varios millones de cabezas, concentradas mayoritariamente en Bolivia y Perú, por lo que la especie en conjunto no corre peligro.
El reto de conservación se sitúa a nivel de la diversidad genética y de las poblaciones locales. La FAO, a través de su banco de datos DAD-IS, advierte de la erosión genética que supone el cruce descontrolado entre llamas y alpacas, que ha diluido las líneas puras. La pérdida de pastores tradicionales, la competencia con la ganadería introducida y la presión sobre los pastizales de altura hacen que preservar los tipos autóctonos y su manejo ancestral sea una prioridad para mantener este patrimonio zoogenético.
Ver también: alpaca, camello bactriano y dromedario. Forma parte de Mamíferos.
- Las llamas no escupen a las personas por norma: reservan el escupitajo —que puede incluir contenido estomacal maloliente— casi exclusivamente para resolver disputas de jerarquía entre ellas.
- Su sangre posee glóbulos rojos ovalados, únicos entre los mamíferos, y una hemoglobina especialmente ávida de oxígeno que les permite vivir sin problemas por encima de los 4.000 metros de altitud.
- Los anticuerpos de las llamas (nanoanticuerpos o VHH) son objeto de investigación biomédica de vanguardia y se han estudiado para tratamientos contra virus como el de la COVID-19.
- Se usan como guardianes de rebaños: una sola llama integrada en un grupo de ovejas puede ahuyentar a zorros y perros gracias a su tamaño, sus patadas y su alarma sonora.
- Las crías, llamadas 'crías' o 'chulengos' en algunas zonas, nacen tras unos 11,5 meses de gestación y son capaces de ponerse en pie y caminar en menos de una hora.
Preguntas frecuentes sobre llama
¿En qué se diferencia una llama de una alpaca?
La llama es bastante más grande (130-200 kg frente a los 50-80 kg de la alpaca) y tiene el cuello más largo y las orejas curvadas en forma de plátano. La alpaca es más pequeña, de orejas rectas y cara peluda, y se cría sobre todo por su fibra fina, mientras que la llama se usó tradicionalmente como animal de carga.
¿Las llamas escupen a las personas?
Rara vez. El escupitajo es un comportamiento social que emplean sobre todo entre ellas para marcar dominancia o rechazar a otra llama. Solo escupen a un humano si se sienten muy acosadas o mal socializadas; una llama bien tratada es dócil y tranquila.
¿De qué animal salvaje desciende la llama?
La llama procede del guanaco (Lama guanicoe), un camélido silvestre de los Andes y la Patagonia, del que fue domesticada hace entre 6.000 y 7.000 años en el altiplano andino.
¿Cuánto peso puede cargar una llama?
Una llama adulta transporta cómodamente entre 25 y 45 kilos y puede recorrer unos 25-30 kilómetros diarios por terreno de montaña. Si se la sobrecarga, simplemente se niega a avanzar o se echa al suelo.
¿Dónde viven la mayoría de las llamas del mundo?
La inmensa mayoría de las llamas se encuentran en los Andes de Sudamérica, sobre todo en Bolivia y Perú, que concentran la mayor parte de la cabaña mundial. También hay poblaciones en Chile, Argentina, Estados Unidos, Europa y Australia como animal de granja y compañía.
Fuentes
- FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). (2024). Domestic Animal Diversity Information System (DAD-IS): Lama glama. Base de datos oficial de recursos zoogenéticos, FAO.
- Wheeler, J. C.. (1995). Evolution and present situation of the South American Camelidae. Biological Journal of the Linnean Society.
- Baldwin, J. y otros (UICN SSC South American Camelid Specialist Group). (2016). Lama guanicoe: The IUCN Red List of Threatened Species. Lista Roja de la UICN (ancestro silvestre).