Las diatomeas (filo Bacillariophyta) son, sin exagerar, los organismos más importantes del planeta que casi nadie conoce. Estos microorganismos fotosintéticos unicelulares viven en cualquier lugar húmedo con luz —desde los océanos a las charcas, pasando por el suelo y el hielo— y producen entre el 20% y el 25% de todo el oxígeno que respiramos. Son la base de la cadena alimenticia marina, la principal causa de los blooms primaverales y la materia prima de los yacimientos de petróleo.
Lo más espectacular de las diatomeas es su armadura. Cada célula fabrica un caparazón de sílice —es decir, vidrio— con forma de cajita de dos valvas que encaja perfectamente. Esta frústula presenta nanoestructuras geométricas con simetrías tan precisas que sólo los microscopios modernos han podido estudiarlas en detalle. Existen unas 200.000 especies catalogadas, cada una con un patrón único de ornamentación.

Características físicas
Son unicelulares con un tamaño que va de 2 micras a 2 milímetros, así que algunas especies grandes son incluso visibles a simple vista como puntos dorados. El rasgo identificativo es la frústula: un caparazón de dióxido de silicio (SiO₂) compuesto por dos valvas superpuestas, como una caja de Petri en miniatura. La valva superior (epiteca) encaja sobre la inferior (hipoteca) y ambas están cubiertas de poros, estrías y crestas dispuestos en patrones simétricos y repetitivos.
El citoplasma contiene de uno a varios cloroplastos de color marrón dorado, ricos en fucoxantina y clorofilas a y c. Este color las distingue fácilmente de las algas verdes. Las células reservan energía en forma de crisolaminarina y gotas de aceite, que las hace flotar en la columna de agua.
Hábitat y distribución
Viven en prácticamente cualquier medio acuático iluminado: océanos de todas las latitudes, lagos, ríos, arroyos, charcas, aguas termales y hasta los sedimentos húmedos. Incluso forman parte del hielo marino ártico y antártico, donde constituyen la base alimentaria de las comunidades polares. Algunas especies son planctónicas (flotan en la columna de agua), otras bentónicas (viven fijas al fondo o sobre plantas).
En el plancton marino son dominantes sobre todo en aguas templadas y frías, donde comparten nicho con otros organismos clave como los copépodos.
Alimentación
Son estrictamente autótrofas. Realizan fotosíntesis oxigénica utilizando sus cloroplastos y fijan más CO₂ que todas las selvas tropicales juntas. Una parte de la energía queda almacenada como crisolaminarina y aceite, que son recursos valiosos para los animales que las comen.
Comportamiento
Las diatomeas planctónicas no se mueven activamente: flotan en la columna de agua gracias a las gotas de aceite y a prolongaciones espinosas de la frústula. Las diatomeas bentónicas, en cambio, tienen una hendidura a lo largo de la valva llamada rafe por la que secretan un moco que, al contactar con el sustrato, les permite deslizarse lentamente. Pueden formar cadenas de células unidas unas a otras mediante espinas, mocilina o procesos tubulares.
Reproducción
La mayoría del tiempo se reproducen asexualmente por fisión binaria: la célula se divide y cada hija hereda una de las dos valvas de la madre, fabricando la valva faltante. Con cada división, la célula hija que hereda la hipoteca (la valva interna) es ligeramente más pequeña, así que el linaje va reduciéndose de generación en generación. Cuando la célula alcanza un tamaño crítico, activa la reproducción sexual: produce gametos que se fusionan formando una auxospora capaz de crecer y restaurar el tamaño original.
- Producen entre el 20% y el 25% de todo el oxígeno atmosférico del planeta, más que todas las selvas tropicales juntas.
- Su caparazón está hecho de sílice —literalmente vidrio— con nanoestructuras de precisión que aún estudian los nanotecnólogos.
- Existen unas 200.000 especies catalogadas y cada una tiene un patrón de ornamentación único en la frústula.
- La tierra de diatomeas se usó para estabilizar la nitroglicerina en la dinamita original de Alfred Nobel.
- Cada generación asexual es ligeramente más pequeña que la anterior, hasta que se activa la reproducción sexual y el tamaño original se restaura.
Estado de conservación
No se evalúan formalmente: son unos de los organismos más abundantes del planeta, con estimaciones de millones de billones de células en los océanos. Su papel ecológico es inmenso: producen casi un cuarto del oxígeno atmosférico y sostienen la cadena alimentaria marina. Cuando mueren y se depositan en el fondo, sus caparazones de sílice forman yacimientos llamados tierra de diatomeas, usada desde el siglo XIX como abrasivo, filtro de agua e incluso ingrediente de la dinamita original de Alfred Nobel.
Preguntas frecuentes
Son microorganismos unicelulares fotosintéticos, una especie de algas microscópicas encerradas en caparazones de vidrio. Pertenecen al filo Bacillariophyta y existen unas 200.000 especies catalogadas.
Producen entre el 20% y el 25% del oxígeno que respiramos y son la base de la cadena alimenticia marina. Un bloom primaveral de diatomeas alimenta a zooplancton, peces y ballenas.
Su caparazón (frústula) está hecho de dióxido de silicio, el mismo material del vidrio común. Le sirve de protección física y de absorbente de luz, y su geometría precisa está aún siendo estudiada por su posible interés nanotecnológico.
Es un sedimento formado por los caparazones fosilizados de diatomeas muertas a lo largo de millones de años. Se usa como abrasivo suave, filtro para piscinas, insecticida natural, aislante térmico y, originalmente, para estabilizar la nitroglicerina en la dinamita de Alfred Nobel.
La mayor parte del tiempo por fisión binaria asexual: cada célula se divide en dos y hereda una de las valvas. Esto hace que cada generación sea ligeramente más pequeña, hasta que se dispara la reproducción sexual que restaura el tamaño.
Fuentes
- Round, F. E., Crawford, R. M. & Mann, D. G. (1990). The Diatoms: Biology and Morphology of the Genera. Cambridge University Press.
- Field, C. B. et al. (1998). Primary production of the biosphere. Science.
- Armbrust, E. V. (2009). The life of diatoms in the world’s oceans. Nature.