El Volvox es uno de los organismos más fascinantes del microcosmos: una colonia esférica de miles de células verdes individuales que, juntas, se comportan como un único ser vivo. Cada célula posee dos flagelos y el conjunto gira y nada coordinadamente, como un pequeño planeta verde impulsado por miles de remos microscópicos. Para muchos biólogos, observar un Volvox bajo el microscopio es ver en directo uno de los mayores saltos evolutivos de la historia: el paso de la vida unicelular a la pluricelular con división del trabajo.
Pertenece al grupo de las algas verdes (clorofitas) y habita aguas dulces de todo el mundo. Lo descubrió el holandés Antonie van Leeuwenhoek en 1700 y quedó tan impresionado que acuñó él mismo el nombre Volvox («el que rueda» en latín) para describir su movimiento.

Características físicas
Cada colonia es una esfera hueca de entre 500 micras y 1 milímetro de diámetro, lo que la hace apenas visible a simple vista como un punto verde. Está formada por entre 500 y 50.000 células biflageladas distribuidas en la superficie, conectadas por delgados puentes citoplasmáticos que les permiten comunicarse y coordinar el movimiento de los flagelos.
En el interior de la esfera flotan entre 8 y 16 colonias hijas más pequeñas, cada una con su propia estructura celular, que crecen dentro de la colonia madre hasta liberarse cuando ésta se rompe. Las células individuales tienen cloroplastos verdes, un núcleo, una mancha ocular y dos flagelos que baten de forma coordinada con los de sus vecinas para hacer rotar toda la colonia.
Hábitat y distribución
Vive en aguas dulces estancadas de todo el mundo: estanques, charcas, lagunas y arrozales, sobre todo en primavera y verano, cuando la luz y los nutrientes son abundantes. Tolera aguas ligeramente eutróficas y a veces forma manchas verdes visibles en la superficie de las charcas.
Comparte ecosistema con otros microorganismos del mismo nicho, como las euglenas y las diatomeas de agua dulce.
Alimentación
Es estrictamente autótrofa: todas las células son fotosintéticas y producen sus propios nutrientes a partir de luz, CO₂ y agua, usando sus cloroplastos. No existe división del trabajo alimenticio como en animales pluricelulares: cada célula se alimenta por sí misma, aunque se ha especializado en nadar y en reproducirse.
Comportamiento
El aspecto más llamativo es la coordinación. Todas las células —miles de ellas— baten sus flagelos en la misma dirección y al mismo ritmo, haciendo que la colonia entera gire lentamente sobre su eje mientras se desplaza. Es uno de los ejemplos más tempranos de comunicación intercelular en la historia evolutiva.
Las células no son todas iguales: las de la zona posterior son más pequeñas y nadan, mientras que las de la zona anterior son mayores y reproductivas. Esta diferenciación, aunque mínima, es considerada un paso evolutivo hacia los organismos pluricelulares con tejidos especializados.
Reproducción
Puede reproducirse asexualmente o sexualmente. La forma asexual es la más común: algunas células —las gonidias— se dividen repetidamente dentro de la colonia formando colonias hijas que crecen en el interior hasta que la madre se rompe y muere liberándolas. La reproducción sexual ocurre cuando las condiciones se vuelven adversas: algunas colonias producen espermatozoides y otras óvulos, que al fusionarse generan un zigoto resistente capaz de sobrevivir al invierno o a la sequía.
- Fue descrito por primera vez en 1700 por Antonie van Leeuwenhoek, el inventor del microscopio moderno.
- Su nombre significa «el que rueda» en latín, por el movimiento rotativo característico de la colonia.
- Las colonias madre mueren al liberar a las colonias hijas: es uno de los primeros ejemplos de muerte celular programada al servicio de la reproducción.
- Cada colonia contiene entre 500 y 50.000 células, conectadas por delgados puentes citoplasmáticos que permiten coordinar el batido de los flagelos.
- Su genoma fue secuenciado completamente en 2010 y sirve como modelo para estudiar la evolución de la multicelularidad.
Estado de conservación
No se evalúa formalmente: las especies del género Volvox son cosmopolitas y muy abundantes en su hábitat. Su valor científico es enorme: es uno de los modelos más utilizados para estudiar la evolución de la multicelularidad y se cultiva en laboratorios de biología del desarrollo de todo el mundo. El genoma de Volvox carteri fue secuenciado completamente en 2010.
Preguntas frecuentes
Es una colonia de algas verdes unicelulares. Cada colonia contiene entre 500 y 50.000 células agrupadas en una esfera hueca que se mueve y reproduce como si fuese un único organismo. Es uno de los ejemplos más claros de cómo pudo surgir la multicelularidad a partir de células independientes.
Cada célula tiene dos flagelos que baten coordinadamente con los de sus vecinas. Todas las células giran sus flagelos en la misma dirección, haciendo rotar lentamente la esfera entera sobre su eje mientras avanza por el agua.
Son colonias hijas. Algunas células de la colonia madre, llamadas gonidias, se dividen repetidamente dentro del volumen esférico y generan colonias nuevas que crecen hasta que la colonia madre se rompe para liberarlas. La madre muere en ese proceso.
Es un alga verde (clorofita) según la clasificación moderna. Hace fotosíntesis y tiene cloroplastos, por lo que está emparentada con las plantas más que con los animales, aunque es claramente distinta de las plantas terrestres.
Porque muestra en vivo la transición entre vida unicelular y pluricelular. Sus células se han especializado en funciones distintas (nadar vs. reproducirse), coordinan su movimiento y algunas mueren para que otras sobrevivan: comportamientos que en organismos más complejos damos por sentados pero que aquí vemos en su estado más sencillo.
Fuentes
- Kirk, D. L. (1998). Volvox: Molecular-Genetic Origins of Multicellularity and Cellular Differentiation. Cambridge University Press.
- Prochnik, S. E. et al. (2010). Genomic Analysis of Organismal Complexity in the Multicellular Green Alga Volvox carteri. Science.
- Herron, M. D. & Michod, R. E. (2008). Evolution of complexity in the volvocine algae: transitions in individuality through Darwin’s eye.