Siluro (Silurus glanis): el bagre gigante del Ebro y el mayor pez de agua dulce de Europa

Silurus glanis
Siluro Silurus glanis bagre europeo
El siluro (Silurus glanis), el pez de agua dulce más grande de Europa.

El siluro o bagre europeo (Silurus glanis) es el mayor pez de agua dulce del continente europeo y uno de los depredadores de río más imponentes del mundo. Los ejemplares adultos en ríos como el Po italiano, el Danubio o el Ebro español superan habitualmente los 2 metros de longitud, con récords documentados de 2,78 m y más de 130 kg, y testimonios históricos —no siempre verificados— de ejemplares de hasta 5 metros capturados en el Dniéper a mediados del siglo XIX. Su anatomía combina un cuerpo cilíndrico y viscoso sin escamas, una cabeza enorme aplanada dorsoventralmente, seis barbillones —dos muy largos en la mandíbula superior y cuatro cortos en la inferior— y una boca cavernosa provista de miles de dientes diminutos en forma de cepillo, ideales para sujetar presas resbaladizas. Es, literalmente, un depredador construido para el fondo turbio de los grandes ríos centroeuropeos.

Nativo de las cuencas fluviales de Europa central y oriental —desde el Rin hasta el Volga y el Aral—, el siluro ha sido introducido deliberadamente en España desde los años 70 por clubes de pesca deportiva, con una primera suelta documentada en el embalse de Mequinenza en 1974. Desde allí colonizó el eje fluvial del Ebro, el Cinca, el Segre y progresivamente los grandes embalses peninsulares. Hoy está incluido en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (RD 630/2013) por su efecto devastador sobre la fauna autóctona, y junto con la tilapia, la piraña invasora y el siluro es uno de los depredadores que ha justificado la creación de nuestra categoría de peces de agua dulce.

Morfología y adaptaciones sensoriales

El siluro es un prodigio de ingeniería evolutiva para la vida en el fondo de aguas turbias. Su piel sin escamas está recubierta de una capa mucosa densa que reduce la fricción con el agua y lo protege de parásitos y heridas, pero lo convierte también en un pez extremadamente resbaladizo —los pescadores saben que no hay forma de sujetarlo sin guantes especiales—. La coloración dorsal varía del verde oliva al negro casi azabache, con el vientre blanco o amarillento, patrón clásico de contrasombreado que lo camufla tanto visto desde arriba como desde abajo.

Donde el siluro es verdaderamente excepcional es en sus sistemas sensoriales no visuales. Sus ojos son pequeños y de visión limitada, pero lo compensa con:

  • Seis barbillones: los dos superiores, larguísimos, funcionan como radares táctiles y quimiosensoriales. Cada centímetro de barbillón contiene miles de botones gustativos capaces de detectar aminoácidos en concentraciones de partes por billón.
  • Línea lateral hipertrofiada: detecta las vibraciones de cualquier pez o animal que se mueva en un radio de varios metros, incluso en oscuridad total.
  • Sentido eléctrico débil: algunos estudios sugieren que puede detectar los campos bioeléctricos de sus presas, aunque menos especializado que el de tiburones o anguilas eléctricas.
  • Oído interno grande conectado a la vejiga natatoria mediante el aparato de Weber, típico de los otofisos, que amplifica el sonido subacuático.

Comportamiento depredador y caza

El siluro es fundamentalmente un cazador nocturno y emboscador. Durante el día permanece inmóvil en pozas profundas, socavones, árboles sumergidos o huecos bajo orillas, confundido con el fondo. Al anochecer sale a patrullar y caza con tres estrategias principales:

  1. Succión explosiva: abre la boca bruscamente generando un vacío que aspira a la presa junto con un gran volumen de agua. Esta técnica es tan característica que produce un «clap» audible desde la orilla.
  2. Persecución activa en aguas someras: en verano se le ha visto atacar cardúmenes de mújoles y albures en zonas de menos de 50 cm de profundidad, llegando a quedar con medio cuerpo fuera del agua.
  3. Caza de presas terrestres en la orilla: el fenómeno más espectacular documentado científicamente se produce en el río Tarn (Francia), donde siluros adultos saltan a la orilla para capturar palomas que beben, una conducta aprendida análoga a la de las orcas varándose para cazar focas. El estudio de Cucherousset et al. (2012) describió ataques deliberados con una tasa de éxito del 28%.

Su dieta es extraordinariamente amplia: peces de todos los tamaños (especialmente carpas, barbos, anguilas y otros siluros), anguilas europeas, cangrejos de río, ranas, serpientes acuáticas, patos y polluelos, ratas almizcleras, e incluso perros pequeños que cruzan el río, según testimonios del Volga. El siluro también consume carroña con avidez, lo que explica que a veces se lo encuentre con restos humanos en el estómago —de ahí las leyendas balcánicas del «pez devorador»—.

Reproducción y ciclo de vida

Los siluros alcanzan la madurez sexual a los 3-4 años (machos) o 4-5 años (hembras), cuando miden 60-80 cm. La freza ocurre entre mayo y julio, cuando el agua supera los 18-20 °C. El macho construye un nido rudimentario en la orilla, apartando vegetación acuática y detritos con movimientos de cola, y la hembra deposita entre 30.000 y 800.000 huevos dependiendo de su tamaño. Lo realmente extraordinario es el cuidado parental del macho: abanica los huevos con las aletas para oxigenarlos, los defiende con extrema agresividad frente a cualquier intruso (incluyendo buceadores humanos) y permanece con los alevines varios días tras la eclosión. Esta inversión parental explica por qué, pese a no poner cantidades tan masivas como otros peces, el siluro tiene tanto éxito reproductivo.

El impacto ecológico en España: el caso del Ebro

La introducción del siluro en el Ebro en 1974 ha sido el experimento ecológico involuntario más grande de la ictiofauna ibérica. En 50 años, el Ebro se ha convertido en el río con los siluros más grandes de Europa occidental: ejemplares de más de 2,5 m son relativamente habituales, y el récord español está en 2,52 m (Mequinenza, 2012). Los efectos sobre la fauna nativa son documentados y severos:

  • Colapso de ciprínidos autóctonos: barbo de Graells, madrilla del Ebro y sarbo han reducido drásticamente sus poblaciones en los tramos con siluro.
  • Depredación sobre aves acuáticas: se han encontrado restos de garzas, ánades y fochas en estómagos de siluros adultos.
  • Cascada trófica: la presión sobre presas intermedias altera las comunidades de invertebrados y la vegetación acuática.
  • Impacto en la anguila europea (Anguilla anguilla), ya amenazada, que cae fácilmente en las emboscadas del siluro.

Paradójicamente, el siluro se ha convertido también en un motor económico de la pesca deportiva: cada año acuden miles de pescadores internacionales a Mequinenza, Caspe y Riba-roja en busca del «monstruo del Ebro», generando ingresos turísticos relevantes para comarcas despobladas. Esta dualidad —plaga ecológica y activo turístico— complica cualquier política de erradicación.

¿Cuánto puede medir y pesar un siluro?

Los siluros adultos miden habitualmente entre 1,5 y 2 metros, pero los ejemplares mayores superan los 2,5 metros y 100 kg. El récord mundial verificado es de 144 kg y 2,84 m, capturado en el río Po en 2023. En el Ebro español se han documentado ejemplares de más de 2,5 m, siendo el mayor pez de agua dulce de la Península Ibérica.

¿Es peligroso el siluro para los humanos?

No en condiciones normales. No hay ataques mortales documentados científicamente contra bañistas adultos. Sin embargo, se han registrado mordiscos defensivos de machos protegiendo nidos a buceadores, y cualquier siluro grande tiene potencia de mandíbula suficiente para causar heridas importantes. Los ataques a palomas en el río Tarn o a aves acuáticas son reales, pero el hombre no está en su dieta habitual.

¿Por qué el siluro está considerado especie invasora en España?

Porque fue introducido artificialmente en los años 70 desde Europa central y ha causado un colapso documentado de la fauna nativa del Ebro: ciprínidos autóctonos, anguila europea y aves acuáticas. Está incluido en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (RD 630/2013), lo que prohíbe su cría, transporte y suelta, aunque la pesca deportiva está regulada pero permitida.

¿Cómo cazan los siluros las palomas del río Tarn?

Los siluros del río Tarn, en Francia, han aprendido a emboscar palomas que bajan a beber a la orilla. Nadan semisumergidos en agua somera, detectan a las aves por la línea lateral y realizan una embestida explosiva fuera del agua, varándose brevemente para atrapar a la paloma. El estudio de Cucherousset y colaboradores (2012) documentó una tasa de éxito del 28% y es un ejemplo de comportamiento aprendido análogo al de las orcas cazando focas varadas.

¿Cuánto vive un siluro?

La esperanza de vida normal del siluro es de 20 a 30 años, pero en condiciones óptimas puede superar los 50 años. Hay registros excepcionales de ejemplares rusos y ucranianos que habrían alcanzado los 80 años. A diferencia de los mamíferos, el siluro presenta crecimiento indeterminado: sigue ganando tamaño durante toda su vida, por lo que los ejemplares más grandes son siempre los más viejos.

🎬 Vídeo: Siluro (Silurus glanis): el bagre gigante del Ebro y el mayor pez de agua dulce de Europa

💡 Curiosidades
  • 🐾En el folclore centroeuropeo el siluro era conocido como el "tiburón de río"; las leyendas húngaras y ucranianas le atribuían la capacidad de tragarse a niños y perros enteros.
  • 🐾Pueden sobrevivir fuera del agua varias horas gracias a una respiración cutánea accesoria, lo que explica los vídeos virales de siluros caminando sobre tierra hacia charcas cercanas.
  • 🐾El récord mundial verificado de captura es de 144 kg y 2,84 m, obtenido en el río Po en 2023 por el pescador Alessandro Biancardi.
  • 🐾En Chernóbil, tras el accidente nuclear de 1986, los siluros del estanque de refrigeración alcanzaron tamaños récord al quedar sin competidores; no son mutantes gigantes, simplemente siguieron creciendo toda su vida sin presión pesquera.
  • 🐾Su nombre científico Silurus ya era usado por Plinio el Viejo en la Naturalis Historia para referirse a bagres gigantes del Danubio.

Fuentes