Rata negra (Rattus rattus): la rata de la peste y las islas

Rattus rattus

La rata negra (Rattus rattus), también conocida como rata de campo, rata de barco o rata de tejado, es un roedor de la familia Muridae originario del sur y sureste de Asia y de la India. Acompañando al ser humano y a sus barcos desde la Antigüedad, hoy es una especie cosmopolita presente en casi todos los continentes, especialmente abundante en climas cálidos y zonas costeras e insulares. Es una excelente trepadora que prefiere las alturas —tejados, desvanes, árboles y palmeras—, lo que en inglés le ha valido el nombre de roof rat («rata de tejado»). Ha pasado a la historia por dos motivos sombríos: fue la principal portadora de la peste negra medieval y es una de las peores especies invasoras del mundo en las islas.

Rata negra Rattus rattus de cuerpo entero sobre suelo de tierra mostrando su larga cola

Qué es la rata negra y cómo distinguirla de la rata parda

La rata negra es uno de los dos grandes roedores comensales del ser humano, junto a la rata común o rata parda (Rattus norvegicus). Aunque a menudo se confunden, son especies distintas con biología y comportamiento muy diferentes. La rata negra es más pequeña y esbelta, con un cuerpo de 16 a 22 cm, orejas grandes y, sobre todo, una cola más larga que el propio cuerpo: este es el rasgo más fiable para diferenciarla. La rata parda, en cambio, es mayor y más robusta, tiene orejas pequeñas y una cola más corta que el cuerpo.

La diferencia clave está en el comportamiento. La rata negra es una trepadora ágil que prefiere las alturas: anida en tejados, desvanes, falsos techos, árboles y palmeras, y se desplaza con facilidad por cables y vigas. La rata parda es excavadora y terrestre: domina los sótanos, las alcantarillas, los vertederos y las orillas. Por eso, en un mismo edificio, la rata negra suele ocupar los pisos altos mientras la parda reina en el subsuelo. Su nombre común de «rata negra» puede inducir a error, porque su pelaje no siempre es negro: muchos ejemplares son grises o pardos, y el color por sí solo no sirve para identificarla. Otros roedores domésticos, como el ratón, son mucho más pequeños y no deben confundirse con ninguna rata.

Características físicas de la rata negra

La rata negra tiene un cuerpo esbelto y alargado de 16 a 22 cm, al que hay que sumar una cola desnuda y escamosa que supera la longitud del cuerpo, alcanzando con frecuencia los 18-25 cm. El peso oscila entre 75 y 230 gramos, bastante menos que la rata parda. La cabeza es puntiaguda, con un hocico afilado, ojos grandes y prominentes y orejas grandes, finas y casi desnudas que, plegadas hacia delante, le cubrirían los ojos. El pelaje es suave y varía del negro al gris pizarra o al pardo, con el vientre más claro.

Como todos los roedores, posee incisivos de crecimiento continuo que debe desgastar royendo constantemente. Su larga cola prensil y sus patas con almohadillas y garras finas la convierten en una trepadora excepcional: puede subir por paredes verticales rugosas, cables y troncos con una agilidad muy superior a la de la rata parda. Su esperanza de vida es corta: alrededor de un año en libertad, limitada por los depredadores, las enfermedades y los rigores del clima, aunque su enorme capacidad reproductora compensa esa brevedad con creces.

Alimentación y comportamiento

La rata negra es omnívora oportunista, pero a diferencia de la rata parda muestra una clara preferencia por la materia vegetal: frutas, granos, semillas, frutos secos y brotes constituyen el grueso de su dieta, complementados con insectos, huevos, pequeños vertebrados y desperdicios. Esta inclinación frugívora explica por qué prospera tanto en huertos, almacenes de cereal, plantaciones de cítricos, palmeras y cocoteros, donde puede causar pérdidas agrícolas considerables. Es capaz de almacenar comida y de adaptar su dieta a lo que ofrezca el entorno.

Es un animal principalmente nocturno, cauteloso y neófobo: desconfía de los objetos nuevos en su territorio, lo que dificulta su control con trampas y cebos. Vive en grupos sociales con jerarquías y se reproduce a gran velocidad: una hembra puede tener varias camadas al año, de cinco a ocho crías cada una, que alcanzan la madurez sexual en pocas semanas. Esta fecundidad, unida a su agilidad y a su capacidad para colonizar tejados y árboles, la convierte en un comensal humano extraordinariamente exitoso allí donde el clima es benigno.

Dos ratas negras Rattus rattus alimentandose juntas en el suelo

La rata negra y la peste negra

Ningún animal está tan ligado a una catástrofe histórica como la rata negra a la peste negra. La enfermedad la causa la bacteria Yersinia pestis, que vive en las pulgas —sobre todo Xenopsylla cheopis— parásitas de la rata negra. Cuando la rata moría a causa de la infección, sus pulgas saltaban a otros huéspedes, incluido el ser humano, propagando la bacteria. La rata negra, comensal estrecho del hombre y viajera incansable en los barcos mercantes, fue el vehículo perfecto para que la peste recorriera las rutas comerciales del Mediterráneo y de Europa.

La gran pandemia de peste negra del siglo XIV (1347-1351) se considera una de las mayores catástrofes de la historia humana: las estimaciones habituales sitúan la mortalidad en 30 a 60 millones de personas, aproximadamente un tercio de la población europea de la época. La peste reapareció en sucesivos brotes durante siglos. Conviene matizar que la rata no causa la enfermedad por sí misma, sino que actúa como reservorio del patógeno y transporte de las pulgas vectoras; investigaciones recientes sugieren además que la transmisión entre personas pudo desempeñar un papel mayor del que se creía. Aun así, la asociación entre Rattus rattus y la peste quedó grabada para siempre en la memoria colectiva.

Una invasora devastadora en las islas

Más allá de la peste, la rata negra es hoy reconocida como una de las peores especies invasoras del planeta. Transportada por barco a casi todos los rincones del mundo, ha colonizado innumerables islas que carecían de mamíferos depredadores terrestres. En esos ecosistemas, la fauna nativa —aves marinas, reptiles, anfibios e invertebrados— había evolucionado sin defensas frente a un depredador trepador capaz de alcanzar nidos en acantilados, árboles y madrigueras. El resultado ha sido catastrófico.

La rata negra ha provocado o contribuido a la extinción de numerosas especies endémicas de aves, reptiles e invertebrados en archipiélagos del Pacífico, Nueva Zelanda, las islas Galápagos y Hawái, depredando huevos, polluelos y adultos indefensos. Por ello, muchos programas de conservación insular dedican enormes esfuerzos y presupuestos a la erradicación de ratas para salvar a las poblaciones de aves marinas amenazadas. En los climas templados, en cambio, la rata negra ha sido en gran medida desplazada por la rata parda, mayor y más agresiva, aunque sigue dominando en las regiones tropicales y subtropicales.

Estado de conservación

La rata negra está catalogada por la UICN como especie de Preocupación menor (LC). Lejos de estar amenazada, es uno de los mamíferos más abundantes y extendidos del mundo: su distribución es prácticamente global y sus poblaciones son enormes y estables, especialmente en las regiones cálidas. El reto que plantea no es su conservación, sino su control y, en muchos casos, su erradicación, dado el daño que causa como plaga agrícola, como transmisora de enfermedades y como invasora de ecosistemas insulares frágiles. La gestión de la rata negra es, paradójicamente, una herramienta clave para proteger a otras especies que sí están al borde de la extinción.

Preguntas frecuentes sobre la rata negra

¿En qué se diferencia la rata negra de la rata común o parda?

La rata negra (Rattus rattus) y la rata común o parda (Rattus norvegicus) son especies distintas. La rata negra es más pequeña y esbelta (16-22 cm), tiene orejas grandes y una cola más larga que el cuerpo, y es una trepadora ágil que prefiere las alturas: tejados, desvanes, árboles y palmeras. La rata parda es mayor y más robusta, con orejas pequeñas y cola más corta que el cuerpo, y es excavadora: domina sótanos, alcantarillas y suelos. El rasgo más fiable para distinguirlas es la longitud de la cola respecto al cuerpo.

¿Es la rata negra la culpable de la peste negra?

La rata negra fue la principal portadora de la peste negra, pero no la causa directa. La enfermedad la provoca la bacteria Yersinia pestis, que vive en las pulgas (sobre todo Xenopsylla cheopis) parásitas de la rata. Al morir la rata infectada, sus pulgas saltaban a otros huéspedes, incluido el ser humano. Como comensal del hombre y viajera en los barcos, la rata negra fue el vehículo perfecto para propagar la peste por el Mediterráneo y Europa, donde la pandemia del siglo XIV mató a unos 30-60 millones de personas, alrededor de un tercio de la población europea.

¿Por qué la rata negra es una especie invasora tan dañina?

Transportada por barco a casi todo el mundo, la rata negra ha colonizado numerosas islas que no tenían mamíferos depredadores terrestres. La fauna nativa de esas islas —aves marinas, reptiles e invertebrados— evolucionó sin defensas frente a un depredador trepador capaz de alcanzar nidos en árboles y acantilados. Como resultado, la rata negra ha causado o contribuido a la extinción de muchas especies endémicas en el Pacífico, Nueva Zelanda, las Galápagos y Hawái, lo que la convierte en una de las peores especies invasoras del planeta.

¿Dónde vive y de dónde es originaria la rata negra?

La rata negra es originaria del sur y sureste de Asia y de la India. Acompañando al ser humano y a sus barcos desde la Antigüedad, se expandió primero por el Mediterráneo y luego por todo el mundo, hasta convertirse en una especie cosmopolita. Hoy es especialmente abundante en climas cálidos y en zonas costeras e insulares. Como buena trepadora, prefiere las alturas: tejados, desvanes, falsos techos, árboles y palmeras, de ahí su nombre inglés roof rat o rata de tejado.

¿Qué come la rata negra?

La rata negra es omnívora oportunista, pero muestra una clara preferencia por la materia vegetal: frutas, granos, semillas, frutos secos y brotes forman el grueso de su dieta, complementados con insectos, huevos, pequeños vertebrados y desperdicios. Esta inclinación frugívora explica por qué prospera en huertos, almacenes de cereal y plantaciones de cítricos, palmeras y cocoteros, donde puede causar pérdidas agrícolas importantes.

¿Cuánto vive una rata negra?

En libertad, la rata negra vive alrededor de un año de media, una vida muy corta limitada por los depredadores, las enfermedades y el clima. Sin embargo, compensa esa brevedad con una enorme capacidad reproductora: una hembra puede tener varias camadas al año, de cinco a ocho crías cada una, que alcanzan la madurez sexual en pocas semanas. Esta fecundidad explica que sus poblaciones sean tan abundantes y difíciles de controlar.