Anémona del Mediterráneo (Anemonia sulcata): la ortiguilla verde-violeta

Anemonia sulcata

La anémona del Mediterráneo u ortiguilla (Anemonia sulcata, también clasificada como Anemonia viridis) es uno de los cnidarios más característicos del litoral atlántico-mediterráneo: una anémona de tentáculos largos no retráctiles, color verde con las puntas violeta o rosadas, que vive en aguas iluminadas gracias a una llamativa simbiosis fotosintética con microalgas. A diferencia de su pariente la anémona común (Actinia equina), no se contrae en una bola al bajar la marea: mantiene sus tentáculos siempre desplegados, dándole un aspecto de «cabellera de Medusa» del que toma su nombre inglés snakelocks anemone.

En España se conoce sobre todo como ortiguilla de mar y es una especialidad gastronómica en Cádiz y el Delta del Ebro, donde se rebozan y fríen como tapa. Su picadura es más intensa que la de la anémona común, parecida a la de una ortiga, pero no resulta peligrosa para los seres humanos.

Anémona del Mediterráneo (Anemonia sulcata) con tentáculos verde y violeta
Anémona del Mediterráneo (Anemonia sulcata), también llamada ortiguilla

Características de la anémona del Mediterráneo

La anémona del Mediterráneo presenta un disco basal cilíndrico de entre 5 y 8 cm de diámetro y unos 200 tentáculos largos que pueden alcanzar los 15 cm extendidos, dispuestos en seis círculos concéntricos alrededor del disco oral. Cuando la anémona está completamente abierta sobre la roca, su silueta puede ocupar hasta 20 cm de diámetro, lo que la convierte en una de las anémonas más grandes y vistosas del Mediterráneo.

El color verde brillante de la columna y los tentáculos no es un pigmento propio: procede de unas microalgas simbiontes llamadas zooxantelas (Symbiodinium) que viven en los tejidos del animal y realizan la fotosíntesis. Las puntas violeta o rosadas de los tentáculos, en cambio, sí son un pigmento de la anémona y actúan como protector ultravioleta. La presencia de estas algas obliga a la A. sulcata a vivir en zonas iluminadas y poco profundas: los individuos que pierden sus zooxantelas se decoloran y mueren.

Hábitat y distribución de Anemonia sulcata

Es la anémona más frecuente en todo el mar Mediterráneo y se extiende también por la costa atlántica europea, desde Bretaña y las Islas Británicas hasta la costa de Marruecos, alcanzando las Azores, Madeira y las Islas Canarias. Vive entre la zona intermareal y los 25 metros de profundidad, siempre que reciba luz suficiente para mantener sus zooxantelas.

Se fija a rocas, espigones, cascos de barcos hundidos y posidonia muerta. A diferencia de muchos cnidarios, tolera bien aguas con cierta turbulencia y no se retrae ante el oleaje moderado. Es muy abundante en las charcas mareales del estrecho de Gibraltar, las costas catalana y valenciana, las islas Baleares y la costa del Levante.

Alimentación y simbiosis con zooxantelas

La anémona del Mediterráneo es mixótrofa: combina dos fuentes de alimento. Por un lado, captura presas con sus tentáculos urticantes —pequeños crustáceos, larvas, anélidos y peces juveniles— a las que paraliza con sus cnidocitos y conduce hasta el disco oral. Por otro, recibe una parte sustancial de su energía de los azúcares producidos por la fotosíntesis de sus zooxantelas simbiontes.

Esta doble economía energética es la clave de su éxito. En zonas pobres en presas, la fotosíntesis de las microalgas le permite sobrevivir; en zonas con abundancia, la captura activa de presas acelera su crecimiento. La relación es mutualista: las zooxantelas reciben CO₂, nitrógeno y un refugio seguro dentro de los tejidos de la anémona.

Comportamiento y simbiosis con otros animales

La Anemonia sulcata mantiene varias asociaciones simbióticas notables. El cangrejo araña Inachus phalangium se refugia entre sus tentáculos y a cambio limpia restos de comida del disco oral. El gobio de manchas (Gobius bucchichi) es uno de los pocos peces inmunes a sus toxinas y vive permanentemente entre las puntas violeta, usándolas como escudo contra depredadores —un comportamiento análogo al del pez payaso con las anémonas tropicales.

Aunque parece inmóvil, la anémona del Mediterráneo puede desplazarse lentamente sobre su disco basal y es territorial: contra otras anémonas despliega tentáculos especiales llamados acrorhagi cargados con nematocistos especialmente potentes, que utiliza únicamente para combatir a competidores. Tras una pelea, la anémona perdedora se desplaza varios centímetros antes de volver a fijarse.

Reproducción de la anémona del Mediterráneo

A diferencia de la anémona común, que es vivípara, Anemonia sulcata tiene sexos separados y es ovípara: los machos y las hembras liberan gametos al mar, donde se produce la fecundación externa. Las larvas (plánulas) flotan en el plancton varios días antes de fijarse a un sustrato adecuado y metamorfosearse en pequeñas anémonas.

También se reproduce asexualmente por fisión basal: el disco basal se divide y origina dos individuos genéticamente idénticos. Este mecanismo es responsable de las acumulaciones de anémonas del mismo color y patrón que se observan a veces en una misma roca. Su longevidad en libertad supera los 20 años.

Las ortiguillas: la anémona del Mediterráneo en la gastronomía

En el sur de España, la Anemonia sulcata se conoce como ortiguilla de mar y es una tapa tradicional de Cádiz, Sanlúcar de Barrameda, Chiclana y el Delta del Ebro. Se preparan rebozadas en harina de garbanzo y fritas en aceite de oliva, lo que da un crujiente exterior y un interior gelatinoso con un intenso sabor a mar.

El plato es seguro para el consumo: las toxinas urticantes de los cnidocitos se desnaturalizan con el calor del aceite y dejan de ser activas. En Italia, sobre todo en la costa adriática, las ortiguillas se marinan previamente en aceite y limón antes de freír. España la reconoce oficialmente como especie pesquera y como recurso de acuicultura experimental, con explotaciones piloto en Andalucía.

Estado de conservación de Anemonia sulcata

La Anemonia sulcata no figura en la lista roja de la UICN como especie evaluada, pero es muy abundante en todo su rango de distribución y no se considera amenazada. Sin embargo, en algunas zonas del sur de España y el Delta del Ebro, su recolección para consumo como ortiguillas fritas ha generado preocupación por la sobreexplotación local, regulada por talla mínima y vedas autonómicas.