El pájaro carpintero, o pico picapinos (Dendrocopos major), es el carpintero más común y extendido de Europa. Se reconoce fácilmente por su plumaje blanco y negro contrastado, con manchas blancas en los hombros y una mancha roja bajo la cola; los machos además lucen una mancha roja en la nuca. Habita bosques, parques y jardines arbolados, donde pasa buena parte del día trepando por los troncos en busca de insectos bajo la corteza. Es célebre por su tamborileo, un sonido percusivo que produce golpeando la madera a gran velocidad, tanto para comunicarse como para alimentarse.

Características del pájaro carpintero
🔬 Ficha técnica
| Nombre científico | Dendrocopos major |
| Categoría | aves |
| Peso | 70-100 g |
| Longitud | 20-26 cm |
| Esperanza de vida | Hasta 10 años |
| Hábitat | Bosques caducifolios, mixtos y de coníferas |
| Dieta | Insectos xilófagos, arañas, semillas y frutos secos |
| Estado UICN | Preocupación menor (LC) |
Mide entre 20 y 26 cm de longitud, con una envergadura de 38 a 44 cm y un peso de 70 a 100 gramos. Su plumaje es blanco y negro, con una franja blanca en cada hombro y la zona bajo la cola de un rojo intenso. Los machos se distinguen por una mancha roja en la nuca, ausente en las hembras. Su pico es corto, robusto y cincelado, y sus patas zigodáctilas (dos dedos hacia delante y dos hacia atrás) junto con su cola rígida le permiten anclarse firmemente en posición vertical sobre los troncos.

Cómo puede picotear sin dañarse el cerebro
Un pico carpintero puede golpear la madera decenas de veces por segundo con una desaceleración que superaría el umbral de conmoción cerebral en un humano, pero su anatomía absorbe ese impacto. Su cráneo tiene hueso esponjoso que actúa como amortiguador, el cerebro es pequeño y está orientado para repartir la presión, y una membrana nictitante se cierra en cada impacto para proteger los ojos. La lengua, extremadamente larga, se enrolla alrededor del cráneo por dentro, lo que también contribuye a estabilizar la cabeza.
El tamborileo: comunicación y territorio
El tamborileo no busca comida: es una forma de comunicación que sustituye al canto en la mayoría de los carpinteros. El ave golpea repetidamente una rama seca o un tronco resonante para anunciar su presencia, delimitar su territorio y atraer pareja. Cada ráfaga dura menos de un segundo pero incluye entre 10 y 20 golpes. A diferencia del picoteo para buscar alimento, más lento e irregular, el tamborileo territorial elige superficies que amplifican el sonido.
Hábitat y nidificación
Vive en bosques caducifolios, mixtos y de coníferas de Europa, el norte de África y gran parte de Asia templada, adaptándose también a parques y jardines con árboles maduros. Excava una cavidad nueva cada año en el tronco de un árbol, generalmente muerto o debilitado. La hembra pone entre 4 y 7 huevos que ambos progenitores incuban durante unas dos semanas.
Estado de conservación
Está catalogado como especie de Preocupación menor (LC) por la UICN, con una población estable y en expansión en gran parte de Europa. Se beneficia de la gestión forestal que conserva árboles muertos, imprescindibles para excavar sus cavidades. Las principales amenazas locales son la tala de árboles viejos y la pérdida de bosques maduros.
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- Puede tamborilear hasta 20 veces por segundo, uno de los movimientos repetitivos más rápidos registrados en un vertebrado.
- Excava una cavidad nueva cada año, por lo que sus nidos abandonados sirven de refugio a otras aves y mamíferos.
- Su lengua, extremadamente larga y pegajosa, se enrolla por dentro del cráneo alrededor del hueso hioides.
- Machos y hembras se distinguen a simple vista: solo el macho tiene una mancha roja en la nuca.
- También come piñones y avellanas, que encaja en grietas de la corteza a modo de 'yunque' para romperlos con el pico.
Gracias a un cráneo con hueso esponjoso que amortigua el impacto, un pico y mandíbula que actúan como muelles, un cerebro bien encajado que reparte la presión, y una membrana nictitante que protege los ojos en cada golpe.
Durante el tamborileo territorial puede alcanzar hasta 20 golpes por segundo, en ráfagas de menos de un segundo. El picoteo para buscar comida es más lento e irregular.
Sobre todo insectos xilófagos y sus larvas, que extrae con su lengua larga y pegajosa, además de semillas, piñones y avellanas.
Rara vez perjudica árboles sanos: suele excavar en madera muerta o debilitada, y al eliminar insectos xilófagos ayuda al control de plagas forestales.
En bosques caducifolios, mixtos y de coníferas de Europa, el norte de África y Asia templada, también en parques y jardines con árboles maduros.