El yak (Bos grunniens) es la forma doméstica del yak salvaje (Bos mutus), un bóvido de gran tamaño adaptado a algunas de las condiciones más extremas del planeta: las alturas heladas de la meseta tibetana y el Himalaya. Cubierto por un denso pelaje que lo protege de temperaturas bajo cero, el yak ha sido durante milenios el compañero indispensable de los pueblos nómadas de la región, que lo emplean como animal de carga, fuente de leche, carne, lana y combustible.

Características del yak
🔬 Ficha técnica
| Nombre científico | Bos grunniens |
| Categoría | Bóvidos y cérvidos |
| Peso | 225-585 kg (domésticos) |
| Longitud | 2-3,3 m |
| Esperanza de vida | 20-25 años |
| Hábitat | Praderas alpinas y estepas frías de la meseta tibetana, 3.000-5.500 m |
| Dieta | Herbívoro: pastos, hierbas, juncias y líquenes de alta montaña |
| Estado UICN | No evaluado (doméstico); salvaje (Bos mutus) Vulnerable |
El yak es un bóvido robusto, de cuerpo compacto y una característica joroba muscular sobre los hombros. Su pelaje es largo y denso, formado por una capa externa gruesa que puede llegar casi hasta el suelo y una capa interna de lana fina y aislante. El color varía entre el negro, el marrón oscuro y, en algunas variedades domésticas, tonos blancos o pardos moteados. Ambos sexos portan cuernos curvados hacia arriba y hacia adentro. Emite un sonido característico más parecido a un gruñido que al mugido típico del ganado vacuno, rasgo que da nombre a su epíteto científico «grunniens».

Adaptaciones a la vida en la alta montaña
El yak es uno de los mamíferos que vive a mayor altitud del mundo, capaz de desenvolverse hasta cerca de los 6.000 metros. Cuenta con pulmones y corazón proporcionalmente mucho más grandes que los del ganado vacuno común, además de una mayor concentración de glóbulos rojos. Su pelaje de doble capa y una piel gruesa con pocas glándulas sudoríparas lo protegen del frío extremo, aunque lo hacen muy vulnerable al calor. Sus pezuñas anchas le proporcionan agarre sobre terreno rocoso o helado.
El yak y la cultura tibetana
Pocos animales están tan integrados en la vida de un pueblo como el yak en la cultura tibetana, donde se le llama «el barco de la meseta». Su leche, mucho más grasa que la de la vaca, se transforma en mantequilla —base del tradicional té de mantequilla— y en quesos como el chhurpi. Su carne, lana y cuero son esenciales, y su estiércol seco es el combustible principal en regiones sin apenas árboles. También se cruza con el ganado vacuno para obtener híbridos llamados dzo y dzomo, más dóciles en altitudes intermedias.
Yak salvaje vs doméstico
El yak doméstico desciende del yak salvaje (Bos mutus), domesticado hace varios miles de años. El salvaje es considerablemente más corpulento, con machos que pueden superar los 1.000 kg y coloración casi siempre negra, frente a la mayor variedad de tamaños y colores de las poblaciones domésticas. El yak salvaje sobrevive en manadas pequeñas y dispersas en las zonas más remotas de la meseta tibetana y está catalogado como Vulnerable.
Estado de conservación
El yak doméstico no corre riesgo de desaparición dada su enorme población (14-15 millones de ejemplares) y su papel económico consolidado. La situación es muy distinta para el yak salvaje, catalogado como Vulnerable por la UICN, con una población estimada en pocos miles de individuos y en descenso por la caza furtiva, la competencia por pastos y la hibridación con yaks domésticos.
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- Puede vivir y trabajar a altitudes de hasta casi 6.000 metros, uno de los mamíferos de mayor altitud del planeta.
- Su leche contiene entre un 6 y un 7% de grasa, casi el doble que la leche de vaca.
- El cruce entre yak y ganado vacuno común produce híbridos fértiles solo en las hembras, llamados dzo y dzomo.
- A diferencia del mugido del ganado vacuno, emite un sonido parecido a un gruñido, origen de su nombre científico.
- Su estiércol seco es el combustible tradicional en las zonas de la meseta tibetana donde apenas crecen árboles.
En las regiones de alta montaña de la meseta tibetana y el Himalaya: China, Nepal, India, Bután, Mongolia y Pakistán, entre 3.000 y 5.500 metros de altitud.
Como animal de carga y tiro en montaña, y se aprovecha su leche, carne, lana, cuero y estiércol como combustible.
El yak doméstico no, con 14-15 millones de ejemplares. Su antepasado salvaje sí está catalogado como Vulnerable.
Un macho doméstico pesa entre 350 y 585 kg, y una hembra entre 225 y 255 kg. Los salvajes pueden superar los 1.000 kg.
Con un pelaje de doble capa, piel gruesa, pocas glándulas sudoríparas y pulmones y corazón de gran tamaño que le permiten obtener suficiente oxígeno en altura.