El meloncillo (Herpestes ichneumon), también llamado mangosta egipcia, es un pequeño carnívoro de cuerpo largo y patas cortas que goza de un título singular: es el único herpéstido (mangosta) que vive de forma natural en Europa. Con su pelaje pardo entrecano, su hocico afilado y una cola rematada por un característico mechón negro, recorre el matorral mediterráneo con un andar sinuoso, casi reptante. Es famoso por su costumbre de desplazarse en fila india y por su audacia como cazador de culebras y otras presas. En la península ibérica representa un caso zoológico fascinante, tanto por su origen debatido como por su espectacular expansión reciente.

Características físicas
🔬 Ficha técnica
| Nombre científico | Herpestes ichneumon |
| Categoría | Mamíferos |
| Peso | 2-4 kg |
| Longitud | 48-60 cm de cuerpo (hasta 1,1 m con la cola) |
| Velocidad máx. | Hasta 35 km/h en carreras cortas |
| Esperanza de vida | 12 años en libertad; hasta 20 en cautividad |
| Hábitat | Matorral mediterráneo denso, sotos y riberas fluviales |
| Dieta | Carnívora oportunista (conejos, roedores, aves, reptiles) |
| Estado UICN | LCPreocupación menor |
El meloncillo tiene un aspecto inconfundible: cuerpo muy alargado y flexible, patas cortas y una cola gruesa en la base que se afina hacia un llamativo penacho de pelos negros. El cuerpo mide entre 48 y 60 cm y la cola añade otros 33 a 54 cm, de modo que un ejemplar grande supera el metro de largo total. El peso oscila entre 2 y 4 kg, y los machos suelen ser algo mayores que las hembras.
Su pelaje es largo y áspero, de tonalidad gris parduzca entrecana: cada pelo presenta bandas claras y oscuras (patrón agutí) que, al combinarse, dan ese aspecto «salpimentado» tan característico. La cabeza es pequeña y triangular, con orejas cortas y redondeadas, ojos de pupila horizontal y un hocico puntiagudo. Las patas terminan en cinco dedos con uñas no retráctiles, adaptadas a excavar y manipular presas.

Hábitat y distribución
La especie tiene una amplísima distribución africana, presente en casi todo el continente al sur del Sáhara, además del norte de África y Oriente Próximo (de ahí el nombre de «mangosta egipcia»). En Europa habita únicamente en la península ibérica, en el suroeste peninsular.
Prefiere zonas de vegetación densa: matorral mediterráneo, sotos fluviales, cañaverales, linderos de bosque y riberas de ríos y arroyos, siempre con buena cobertura donde ocultarse. Evita los espacios abiertos y desprovistos de refugio. La cercanía al agua y la presencia de matorral impenetrable son claves en la elección de su territorio, ya que le proporcionan tanto presas como escondrijos frente a sus enemigos.
Presencia en la península ibérica
El origen del meloncillo en Iberia es objeto de debate científico. Durante mucho tiempo se creyó que fue introducido por el ser humano (fenicios, romanos o musulmanes) desde el norte de África, quizá como controlador de plagas o animal de compañía. Estudios genéticos más recientes apuntan a una colonización antigua, posiblemente natural o facilitada por el hombre hace miles de años, sin una respuesta definitiva.
Lo que sí es indiscutible es su reciente expansión. Antaño confinado a Andalucía y Extremadura, en las últimas décadas ha colonizado buena parte de la mitad occidental peninsular, alcanzando el valle del Duero e incluso latitudes cantábricas. El abandono rural, la recuperación del matorral y la reducción de la persecución directa han favorecido este avance hacia el norte.
Alimentación
El meloncillo es un carnívoro oportunista de dieta muy variada. Su presa preferida en Iberia es el conejo, que persigue activamente entre la maleza, pero completa su menú con roedores, aves y sus huevos, reptiles, anfibios, peces, grandes insectos y, ocasionalmente, carroña.
Es célebre por su capacidad para cazar serpientes, incluidas culebras de considerable tamaño. Las mangostas poseen cierta tolerancia al veneno de algunos ofidios y una asombrosa agilidad para esquivar los ataques, cansando a la presa antes de rematarla con una dentellada en la cabeza o la nuca. Para acceder a alimentos protegidos, como huevos o caracoles, puede lanzarlos contra piedras. Este ingenio y su versatilidad dietética explican en parte su éxito colonizador.
Comportamiento
A diferencia de la mayoría de pequeños carnívoros ibéricos, el meloncillo es de hábitos diurnos, especialmente activo al amanecer y al atardecer. Su rasgo de conducta más llamativo es el desplazamiento en fila india: las hembras y sus crías avanzan una tras otra, casi pegadas, formando una hilera ondulante que, vista desde lejos y entre la hierba, ha alimentado leyendas populares sobre una «serpiente gigante» recorriendo el campo.
Es un animal territorial que marca su dominio con secreciones de las glándulas anales. Aunque suele buscar el alimento en solitario, puede formar pequeños grupos familiares. Excelente trepador y nadador, se refugia en madrigueras, huecos de rocas o vegetación espesa. Emite gruñidos, chillidos y bufidos para comunicarse.
Reproducción
La época de celo se concentra en primavera y verano. Tras una gestación de unos 11 semanas (aproximadamente 75-84 días), la hembra pare de 1 a 4 crías en una madriguera bien oculta. Los cachorros nacen ciegos e indefensos, cubiertos de un pelo ralo, y dependen por completo de la madre durante las primeras semanas.
El destete se produce hacia las 4-8 semanas, aunque las crías acompañan a la madre durante meses, aprendiendo a cazar y desplazándose con ella en la característica fila. Alcanzan la madurez sexual hacia los dos años. Este cuidado prolongado de la prole, unido a camadas modestas, hace del meloncillo un reproductor relativamente lento pero eficaz.
Depredadores y amenazas
Los adultos tienen pocos enemigos naturales gracias a su tamaño y agilidad, pero las crías y los ejemplares jóvenes pueden caer ante el lince ibérico, grandes rapaces como el águila real o el búho real, y otros carnívoros. La principal amenaza, sin embargo, es de origen humano.
Los atropellos en carreteras causan una mortalidad importante, sobre todo en sus zonas de expansión. Históricamente fue perseguido por cazadores y ganaderos que lo consideraban un competidor por el conejo o un depredador de aves de corral y caza menor, y hoy todavía sufre capturas accidentales en cepos y lazos destinados a otras especies. La destrucción del matorral y de los sotos fluviales reduce además su hábitat óptimo.
Estado de conservación
El meloncillo está catalogado como Preocupación Menor (LC) por la UICN, gracias a su amplia distribución mundial y a poblaciones estables o en aumento. En la península ibérica su situación es especialmente favorable: lejos de estar amenazado, protagoniza una notable expansión de su área de distribución hacia el norte, favorecida por el abandono de tierras y la recuperación del matorral.
Está protegido por la legislación española, que prohíbe su caza y persecución. Los principales retos para su conservación no son la escasez, sino la mortalidad por atropellos y las capturas accidentales en artes ilegales dirigidas a otros carnívoros. Su avance obliga además a estudiar su papel ecológico en los nuevos territorios que ocupa.
Ver también: gineta, garduña y zorro. Forma parte de Mamíferos.
- Cuando una hembra se desplaza con sus crías, todas avanzan pegadas en fila india formando una hilera ondulante que, entre la vegetación, ha dado origen a leyendas sobre serpientes gigantes recorriendo el campo.
- Es el mayor de las mangostas del género Herpestes, con ejemplares que superan el metro de longitud total y alcanzan los 4 kg de peso.
- A diferencia de casi todos los pequeños carnívoros ibéricos, es de costumbres diurnas y se le puede ver activo a plena luz del día.
- Posee cierta tolerancia al veneno de algunos ofidios y una agilidad extraordinaria que le permite cazar culebras esquivando sus ataques.
- En las últimas décadas ha colonizado buena parte de la mitad occidental de la península, llegando desde su reducto andaluz hasta el valle del Duero y las estribaciones cantábricas.
No. El meloncillo es un animal esquivo que rehúye el contacto humano y huye ante la menor amenaza. No ataca a las personas y solo mordería si se le acorrala o manipula, como cualquier fauna silvestre.
Es un carnívoro oportunista. Su presa favorita en Iberia es el conejo, pero también caza roedores, aves y huevos, reptiles, anfibios, peces, insectos grandes y carroña. Es famoso por su capacidad para cazar culebras.
Sí. Es un notable cazador de ofidios, incluidas culebras grandes. Cuenta con cierta resistencia al veneno de algunas especies y una gran agilidad para esquivar sus ataques hasta rematarlas con una dentellada en la cabeza.
Habita sobre todo en la mitad occidental peninsular. Su núcleo tradicional está en Andalucía y Extremadura, pero se expande hacia el norte y ya alcanza el valle del Duero. Prefiere matorral mediterráneo denso y riberas.
Sí. El meloncillo es una mangosta, también llamada mangosta egipcia (Herpestes ichneumon). De hecho es el único miembro de la familia de las mangostas que vive de forma natural en Europa.
Fuentes
- Palomares, F. & Delibes, M.. (1993). Social organization in the Egyptian mongoose: group size, spatial behaviour and inter-individual contacts in adults. Estudio de referencia sobre la biología y el comportamiento social del meloncillo en Doñana, publicado en Animal Behaviour..
- Do Linh San, E., Maddock, A.H., Gaubert, P. & Palomares, F.. (2016). Herpestes ichneumon. The IUCN Red List of Threatened Species. Evaluación oficial de la UICN que clasifica a la especie como Preocupación Menor (LC) y detalla su distribución y amenazas..
- Barros, T., Carvalho, J., Fonseca, C. & Cabral, J.A.. (2015). Modelling the range expansion of the Egyptian mongoose in Iberia. Análisis de la expansión reciente del meloncillo en la península ibérica y de los factores que la favorecen..