Galápago leproso (Mauremys leprosa): la tortuga de agua dulce ibérica

Mauremys leprosa

El galápago leproso (Mauremys leprosa) es la tortuga de agua dulce más extendida de la península ibérica y una de las más resistentes del continente. Su nombre, poco afortunado, no alude a enfermedad alguna: procede del aspecto agrietado y a menudo cubierto de algas de su caparazón pardo, que en ejemplares viejos parece descamado. Habita ríos, charcas y humedales de la mitad sur peninsular y del noroeste de África, donde destaca por soportar aguas turbias, salobres o degradadas que otras especies no toleran. Precisamente esa rusticidad la enfrenta hoy a un rival de peso: la tortuga de Florida, introducida y muy competitiva.

Galápago leproso, Mauremys leprosa, tomando el sol sobre una roca con el cuello estirado
Galápago leproso (Mauremys leprosa). Foto: gailhampshire (CC BY 2.0).

Características físicas del galápago leproso

🔬 Ficha técnica

Nombre científicoMauremys leprosa
Categoríareptiles
Peso300 g - 1 kg (hembras mayores)
Longitud15-24 cm de caparazón
Velocidad máx.Ágil nadadora; lenta en tierra
Esperanza de vida20-30 años (hasta 40 en cautividad)
HábitatAguas dulces lentas: ríos, charcas, lagunas y marismas
DietaOmnívora oportunista (invertebrados, peces, carroña y plantas acuáticas)
Estado UICNVUVulnerable

El galápago leproso presenta un caparazón (espaldar) ovalado, aplanado y de color pardo oliváceo o gris amarillento, que le sirve de camuflaje en fondos fangosos. Las hembras son notablemente mayores que los machos: pueden alcanzar los 20-24 cm de longitud de caparazón, frente a los 15-18 cm de ellos, un caso claro de dimorfismo sexual. El peso oscila entre unos 300 g y cerca de 1 kg en las hembras más grandes.

Un rasgo diagnóstico son las manchas anaranjadas o amarillentas del cuello y los laterales de la cabeza, más vivas en los juveniles y que tienden a desdibujarse con la edad. Las patas, palmeadas y provistas de fuertes uñas, delatan sus hábitos acuáticos. Los machos adultos poseen la cola más larga y gruesa, con la cloaca situada más allá del borde del caparazón, y el peto (plastrón) ligeramente cóncavo para facilitar la cópula.

Galápagos leprosos, Mauremys leprosa, tomando el sol sobre una roca junto al agua
Galápagos leprosos (Mauremys leprosa) en el río Maçãs. Foto: Maxwell Lamb (CC BY-SA 4.0).

Hábitat y distribución

Es un galápago típicamente ligado a aguas dulces de curso lento o remansado: ríos, arroyos, lagunas, charcas, marismas, acequias e incluso embalses y balsas de riego. Tolera niveles de contaminación, eutrofización y salinidad que resultan letales para su pariente el galápago europeo (Emys orbicularis), lo que le permite colonizar tramos degradados de río y aguas salobres cerca de la costa.

Su área de distribución abarca el noroeste de África (Marruecos, Argelia, Túnez, Libia) y la península ibérica, donde es abundante en la mitad sur y el cuadrante suroccidental —Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Levante— y más escaso o localizado hacia el norte. Necesita zonas de solana con troncos, rocas o riberas donde asolearse (termorregulación), pues es un reptil ectotermo que regula su temperatura al sol.

Alimentación

El galápago leproso es un omnívoro oportunista con marcada tendencia carnívora, sobre todo cuando es joven. Su dieta incluye invertebrados acuáticos (insectos, larvas, crustáceos, gusanos y caracoles), pequeños peces, renacuajos y anfibios, así como carroña, un recurso que aprovecha con eficacia y que le da un papel de «limpiador» de los ecosistemas fluviales.

Con la edad incorpora una fracción vegetal creciente: algas, brotes y plantas acuáticas. Captura sus presas por succión, abriendo bruscamente la boca para engullir el bocado junto con el agua. Esta flexibilidad trófica es una de las claves de su éxito en medios cambiantes o pobres en recursos.

Comportamiento

Es una especie diurna y esencialmente acuática que pasa buena parte del día asoleándose sobre piedras o troncos y sumergiéndose al menor sobresalto. Durante los meses fríos entra en un letargo o hibernación en el fondo de charcas y remansos, enterrada en el fango; en las zonas más cálidas y secas del sur puede además estivar cuando las masas de agua se reducen en verano.

Cuando su charca se seca, el galápago leproso es capaz de realizar desplazamientos terrestres de cierta consideración en busca de otro punto de agua, comportamiento que lo expone a atropellos. Es un animal más bien esquivo, aunque en poblaciones acostumbradas a la presencia humana puede mostrarse relativamente confiado.

Reproducción

El cortejo y las cópulas tienen lugar sobre todo en primavera y otoño, dentro del agua. Entre mayo y julio las hembras salen a tierra firme para excavar un nido en suelos blandos y soleados próximos al agua, donde depositan de media una puesta de entre 3 y 9 huevos elipsoidales; una misma hembra puede realizar varias puestas por temporada.

La incubación dura alrededor de dos a tres meses y, como en muchas tortugas, el sexo de las crías depende de la temperatura del nido (determinación sexual dependiente de la temperatura). Los neonatos, de apenas 3 cm, nacen a finales de verano o en otoño y son extremadamente vulnerables. La madurez sexual es tardía —varios años— y la longevidad elevada, una estrategia «lenta» que hace a las poblaciones muy sensibles a la mortalidad de adultos.

Depredadores y amenazas

Los huevos y las crías son presa de zorros, jabalíes, ratas, aves como garzas y cigüeñas, y de peces y aves depredadoras en el agua. Los adultos, protegidos por su caparazón, tienen pocos enemigos naturales, pero no son inmunes a nutrias o grandes rapaces.

Las verdaderas amenazas son de origen humano: la destrucción y desecación de humedales, la contaminación severa, la extracción de agua, los atropellos en carretera y la captura ilegal. A ello se suma la competencia con la tortuga de Florida (Trachemys scripta), especie invasora liberada de forma irresponsable que compite por los lugares de asoleo y el alimento, tolera bien la degradación y puede transmitir patógenos. Frente a este intruso, la rusticidad del galápago leproso es su mejor baza, pero no siempre basta.

Estado de conservación

La UICN clasifica a Mauremys leprosa como Vulnerable (VU) a escala global, por la pérdida de humedales, la contaminación y el impacto de especies invasoras. En España está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, lo que prohíbe su captura, muerte o comercio, y varias comunidades autónomas la protegen específicamente. Aunque sigue siendo relativamente común en la mitad sur peninsular, sus poblaciones están fragmentadas y en retroceso local. La conservación de charcas, riberas y balsas, junto con el control de la tortuga de Florida y la lucha contra la contaminación, son las medidas clave para su futuro.

Ver también: lagarto ocelado, gallipato y rana común. Forma parte de reptiles; descubre también al galápago europeo.

💡 Curiosidades
  • 🐾Es la tortuga de agua dulce más ampliamente distribuida de la península ibérica, superando en extensión al galápago europeo (Emys orbicularis).
  • 🐾Tolera aguas salobres, turbias y contaminadas que resultan inhabitables para otras tortugas, por lo que sobrevive en tramos de río muy degradados.
  • 🐾Cuando su charca se seca es capaz de caminar por tierra firme durante cientos de metros para buscar otra masa de agua.
  • 🐾El sexo de las crías no está en los genes: lo decide la temperatura del nido durante la incubación de los huevos.
  • 🐾Actúa como carroñero fluvial, consumiendo animales muertos y ayudando a mantener limpios ríos y charcas.
¿Por qué se llama galápago leproso?

El nombre no tiene relación con ninguna enfermedad. Se debe al aspecto agrietado y descamado de su caparazón pardo, que en ejemplares viejos suele estar cubierto de algas y parece piel deteriorada.

¿Es venenoso o peligroso el galápago leproso?

No es venenoso ni peligroso para las personas. Es un animal esquivo que huye al agua ante cualquier amenaza. Si se le manipula puede intentar morder o arañar en defensa, pero no supone un riesgo real.

¿En qué se diferencia de la tortuga de Florida?

La tortuga de Florida (Trachemys scripta) es invasora y luce una mancha roja o amarilla muy llamativa tras el ojo. El galápago leproso es autóctono, de color pardo apagado y con manchas anaranjadas difusas en el cuello, sin la mancha roja característica.

¿Se puede tener un galápago leproso como mascota?

No. Es una especie protegida en España, por lo que capturarla, poseerla o comerciar con ella está prohibido por ley. Además, es un animal silvestre con necesidades específicas que no debe extraerse de su hábitat.

¿Qué come el galápago leproso?

Es omnívoro y oportunista. Se alimenta de invertebrados acuáticos, pequeños peces, renacuajos y carroña, y con la edad incorpora cada vez más algas y plantas acuáticas a su dieta.

Fuentes

  • Pleguezuelos, J. M., Márquez, R. & Lizana, M. (eds.). (2002). Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España. Obra de referencia editada por la Dirección General de Conservación de la Naturaleza y la AHE, con la distribución y el estado de conservación de Mauremys leprosa en España..
  • IUCN SSC Tortoise & Freshwater Turtle Specialist Group. (2024). Mauremys leprosa. The IUCN Red List of Threatened Species. Evaluación oficial que clasifica a la especie como Vulnerable (VU) y detalla amenazas como la pérdida de hábitat y las especies invasoras..
  • Keller, C. & Busack, S. D.. (2001). Mauremys leprosa. Catalogue of American Amphibians and Reptiles. Monografía taxonómica y biológica que sintetiza morfología, distribución y ecología del galápago leproso..