Sapo corredor (Epidalea calamita): el sapo que corre en vez de saltar

Epidalea calamita

El sapo corredor (Epidalea calamita) es uno de los anfibios más singulares de Europa occidental y una presencia habitual en las noches de primavera de la península ibérica. Reconocible al instante por la fina línea amarilla que recorre su lomo, este sapo de la familia Bufonidae desafía la imagen clásica del anuro saltarín: en lugar de dar brincos, avanza corriendo con pasos cortos y rápidos, como un ratón. Amante de los terrenos arenosos y las charcas efímeras, se ha especializado en criar deprisa en aguas que apenas duran unas semanas, y su canto nocturno, sorprendentemente potente para su tamaño, puede oírse a más de un kilómetro de distancia.

Sapo corredor (Epidalea calamita)
Sapo corredor (Epidalea calamita). Foto: Bernard DUPONT from FRANCE / CC BY-SA 2.0 vía Wikimedia Commons

Características físicas

🔬 Ficha técnica

Nombre científicoEpidalea calamita
Categoríaanfibios
Peso15-30 g (las hembras algo más pesadas)
Longitud6-8 cm; hembras hasta 9-10 cm
Velocidad máx.No salta; se desplaza corriendo a pasos cortos y rápidos
Esperanza de vidaHasta 15-17 años en libertad
HábitatDunas costeras, brezales, terrenos arenosos y charcas temporales
DietaCarnívoro (insectos, hormigas, escarabajos, arañas y otros invertebrados)
Estado UICNLCPreocupación menor

El sapo corredor es un anuro robusto y de patas relativamente cortas. Los machos miden entre 6 y 7 cm, mientras que las hembras son mayores y pueden superar los 8 cm, alcanzando excepcionalmente los 9-10 cm. Su piel es verrugosa y de coloración variable, en tonos verde oliva, pardo grisáceo o amarillento, con manchas irregulares que le proporcionan un excelente camuflaje sobre suelos arenosos.

El rasgo más distintivo es una estrecha línea amarilla o amarillo verdosa que recorre el centro del dorso desde la cabeza hasta la cloaca, presente en la gran mayoría de los ejemplares. Posee grandes glándulas parótidas paralelas tras los ojos, que segregan sustancias tóxicas de defensa, y sus ojos tienen el iris verde amarillento con la pupila horizontal. A diferencia de otros sapos, sus extremidades posteriores son notablemente cortas, lo que explica su peculiar forma de desplazarse.

Sapo corredor (Epidalea calamita)
Sapo corredor (Epidalea calamita). Foto: Bernard DUPONT from FRANCE / CC BY-SA 2.0 vía Wikimedia Commons

Un sapo que corre en lugar de saltar

Mientras la mayoría de los anuros escapan a saltos, el sapo corredor debe su nombre común a su locomoción característica: se mueve caminando y corriendo a pasos cortos y veloces, apoyando las cuatro patas, con un andar que recuerda al de un pequeño roedor. Esta adaptación está ligada a sus patas traseras reducidas, poco aptas para el salto potente pero eficaces para desplazarse con rapidez por terreno abierto y arenoso.

Es una especie de hábitos marcadamente nocturnos y crepusculares. Durante el día permanece oculto bajo piedras, en madrigueras que él mismo excava con las patas traseras en suelos sueltos, o enterrado en la arena. Es capaz de cavar rápidamente hacia atrás para refugiarse del calor y la desecación, algo esencial en los ambientes secos que habita.

Hábitat y distribución

El sapo corredor se distribuye por gran parte de Europa occidental, desde la península ibérica y Francia hasta las islas británicas, los países bálticos y algunas zonas de Europa central y oriental. Ocupa preferentemente ambientes abiertos y de suelos ligeros: dunas costeras, brezales, pinares aclarados, estepas, terrenos agrícolas, graveras y zonas alteradas por el ser humano.

En la península ibérica es una especie común y ampliamente repartida, presente en casi todo el territorio salvo en algunas áreas de montaña muy húmedas. Es especialmente abundante en el litoral atlántico y mediterráneo, en sistemas dunares y campos de cultivo. Tolera bien la aridez y la salinidad moderada, lo que le permite colonizar hábitats donde otros anfibios no prosperan, y llega a vivir por encima de los 2.000 metros de altitud en algunos sistemas montañosos.

Alimentación

El sapo corredor es un depredador oportunista de pequeños invertebrados. Su dieta se compone principalmente de escarabajos, hormigas, grillos, orugas, arañas, ciempiés, lombrices y otros artrópodos que captura de noche mientras patrulla el suelo. Localiza a sus presas por el movimiento y las atrapa con su lengua pegajosa y proyectable.

Los renacuajos, por su parte, son fundamentalmente herbívoros y detritívoros: se alimentan de algas, restos vegetales y microorganismos suspendidos en el agua, aunque también consumen materia animal cuando está disponible. Esta alimentación variada y su rápido crecimiento son clave para completar la metamorfosis antes de que se seque la charca donde nacieron.

Reproducción en charcas efímeras

La estrategia reproductiva del sapo corredor es una de sus adaptaciones más notables. En lugar de criar en aguas permanentes, donde abundan los depredadores y competidores, elige charcas someras, temporales y recién formadas tras las lluvias: rodadas encharcadas, depresiones dunares, cunetas o pozas efímeras que apenas duran unas semanas.

La época de reproducción es larga y oportunista, extendiéndose desde la primavera hasta bien entrado el verano, aprovechando cada episodio de lluvia. Las hembras depositan sus huevos en largos cordones gelatinosos que quedan enredados entre la vegetación o sobre el fondo, con varios miles de huevos por puesta. Los renacuajos, pequeños y oscuros, se desarrollan a gran velocidad: la metamorfosis puede completarse en apenas tres a seis semanas, una carrera contrarreloj contra la desecación de la charca. Esta apuesta por aguas efímeras implica un alto riesgo de que muchas puestas se pierdan si las lluvias no acompañan.

El canto nocturno más potente

Durante las noches templadas de la temporada de cría, los machos se congregan en las orillas de las charcas y emiten un canto extraordinariamente sonoro. Inflando un gran saco vocal bajo la garganta, producen un trino áspero, vibrante y continuo que sirve para atraer a las hembras y establecerse frente a otros machos.

En proporción a su tamaño, es uno de los cantos más potentes de la fauna europea: en noches favorables puede oírse a más de un kilómetro de distancia. Los coros de varios machos cantando al unísono constituyen uno de los sonidos característicos de las noches de primavera en dunas y humedales ibéricos, y son la mejor forma de detectar la presencia de la especie.

Depredadores y amenazas

Pese a las toxinas de sus glándulas parótidas, que disuaden a muchos atacantes, el sapo corredor tiene numerosos enemigos naturales. Culebras de agua y de collar, aves como garzas, cigüeñas y córvidos, y mamíferos como zorros, jabalíes o erizos depredan sobre adultos y juveniles. Los renacuajos y las puestas son consumidos por larvas de insectos acuáticos, aves y otros anfibios.

Las principales amenazas, sin embargo, son de origen humano: la destrucción y drenaje de sus hábitats de cría, la urbanización del litoral y los sistemas dunares, la contaminación de las charcas, el tráfico rodado —que causa gran mortalidad durante los desplazamientos nocturnos hacia el agua— y la desaparición de las pequeñas charcas temporales por abandono de usos tradicionales del suelo. El cambio climático, al alterar el régimen de lluvias, compromete además la disponibilidad de las charcas efímeras de las que depende su reproducción.

Estado de conservación

A escala global, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica al sapo corredor como especie de Preocupación Menor (LC), gracias a su amplia distribución y a poblaciones todavía numerosas en buena parte de su área. No obstante, la tendencia es descendente en varias regiones, y en el extremo norte de su rango —como Reino Unido, Irlanda o los países bálticos— sufre fuertes regresiones que han motivado programas específicos de conservación y reintroducción.

En España está incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, y sus hábitats dunares y de humedales temporales gozan de figuras de protección. Las medidas más eficaces para su conservación pasan por preservar y crear charcas temporales, mantener los sistemas dunares libres de urbanización, reducir la contaminación del agua e instalar pasos de fauna en carreteras que atraviesan sus zonas de cría.

Ver también: sapo común, rana común y gallipato. Forma parte de anfibios.

💡 Curiosidades
  • 🐾No salta como los demás sapos: se desplaza corriendo a pasos cortos y rápidos, apoyando las cuatro patas, con un andar que recuerda al de un ratón.
  • 🐾La estrecha línea amarilla que recorre su lomo es su seña de identidad y permite distinguirlo a simple vista de otros sapos ibéricos.
  • 🐾Cría en charcas efímeras que apenas duran unas semanas; sus renacuajos completan la metamorfosis en tan solo 3 a 6 semanas para escapar de la desecación.
  • 🐾Excava madrigueras hacia atrás con las patas traseras y se entierra en la arena para protegerse del calor y la deshidratación durante el día.
  • 🐾Es un anfibio muy longevo: puede vivir 15 años o más en libertad, una cifra notable para un sapo de su tamaño.
¿Por qué el sapo corredor corre en lugar de saltar?

Sus patas traseras son cortas y poco aptas para el salto potente típico de otros anuros. En su lugar avanza caminando y corriendo con pasos rápidos, una locomoción eficaz para desplazarse por los terrenos abiertos y arenosos que habita.

¿Es venenoso el sapo corredor?

Sus grandes glándulas parótidas segregan sustancias tóxicas que le sirven de defensa frente a depredadores. No es peligroso para las personas si simplemente se observa, pero conviene no manipularlo y lavarse las manos tras cualquier contacto, ya que las secreciones pueden irritar mucosas.

¿Cómo distinguir el sapo corredor del sapo común?

El sapo corredor presenta una fina línea amarilla en el centro del lomo, tiene las patas más cortas y camina o corre en vez de saltar. El sapo común (Bufo spinosus) es más grande, más pardo, carece de esa línea dorsal y se desplaza a saltos torpes.

¿Dónde vive el sapo corredor en España?

Está ampliamente distribuido por casi toda la península ibérica, con especial abundancia en dunas costeras del litoral atlántico y mediterráneo, brezales, campos de cultivo y zonas arenosas. Tolera bien la aridez y llega a vivir en zonas de montaña de considerable altitud.

¿Cuándo y dónde canta el sapo corredor?

Los machos cantan de noche durante la primavera y el verano, en las orillas de charcas temporales. Emiten un trino áspero y muy sonoro inflando su saco vocal, que en noches tranquilas puede oírse a más de un kilómetro y sirve para atraer a las hembras.

Fuentes

  • UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). (2009). Epidalea calamita. The IUCN Red List of Threatened Species. Ficha oficial de la Lista Roja con la evaluación del estado de conservación (Preocupación Menor), distribución, hábitat y amenazas de la especie..
  • Salvador, A. y Martínez-Solano, I.. (2020). Sapo corredor – Epidalea calamita. Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Monografía científica del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) con datos detallados de biología, reproducción y distribución en la península ibérica..
  • Beebee, T. J. C. y Griffiths, R. A.. (2000). Amphibians and Reptiles: A Natural History of the British Herpetofauna. Obra de referencia que aborda en profundidad la ecología, el comportamiento reproductor y la conservación del sapo corredor (natterjack toad) en Europa..