Salamanquesa: el geco de las paredes que no es una salamandra

Tarentola mauritanica

La salamanquesa común (Tarentola mauritanica) es el geco de pared más familiar de la cuenca mediterránea: ese reptil aplanado y de piel rugosa que aparece inmóvil sobre las fachadas al caer la noche, acechando a los insectos que revolotean junto a las farolas. A pesar de su nombre y de la creencia popular, no es un anfibio ni tiene nada que ver con la salamandra: es un reptil escamoso, un lagarto de la familia de los gecónidos, capaz de trepar por paredes verticales e incluso caminar boca abajo por un techo gracias a sus dedos adhesivos. Inofensiva para las personas y voraz devoradora de mosquitos, polillas y cucarachas, es una de las mejores aliadas silenciosas de nuestras casas.

Salamanquesa (Tarentola mauritanica)
Salamanquesa (Tarentola mauritanica). Foto: Danny S. / CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons

Características físicas

🔬 Ficha técnica

Nombre científicoTarentola mauritanica
CategoríaLagartos
Peso4-8 g
Longitud8-16 cm (cola incluida)
Velocidad máx.Ágil trepadora; carreras cortas y rápidas al capturar presas
Esperanza de vidaHasta 8-10 años
HábitatMuros, roquedos, fachadas y ruinas de la cuenca mediterránea; especie antropófila y termófila
DietaInsectívora (mosquitos, polillas, moscas, escarabajos, hormigas y otros artrópodos)
Estado UICNLCPreocupación menor

La salamanquesa común es un geco robusto que alcanza entre 8 y 16 centímetros de longitud total, cola incluida, siendo una de las especies de geco más grandes de Europa. Su cuerpo es marcadamente aplanado, lo que le permite refugiarse en grietas estrechas, y su piel presenta un aspecto rugoso y verrugoso, cubierta de tubérculos cónicos dispuestos en hileras longitudinales que la distinguen de otros gecos ibéricos de piel lisa.

Su coloración es muy variable —del gris ceniciento al pardo oscuro— y tiene una notable capacidad para aclararse u oscurecerse según la temperatura, la luz y su estado de actividad: de noche suele mostrarse más pálida. La cabeza es ancha y triangular, con grandes ojos sin párpados móviles protegidos por una escama transparente que lame para limpiar; la pupila es vertical, típica de un animal de hábitos nocturnos. El rasgo más característico son sus dedos ensanchados en la punta, provistos de laminillas adhesivas.

Salamanquesa (Tarentola mauritanica)
Salamanquesa (Tarentola mauritanica). Foto: Daniel Capilla / CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

Dedos adhesivos: cómo trepa por el cristal

La capacidad de la salamanquesa para escalar superficies verticales lisas e incluso desplazarse cabeza abajo se debe a las laminillas o setas microscópicas que recubren la cara inferior de sus dedos. Cada uno de estos filamentos se ramifica en miles de terminaciones diminutas que, al contactar con la superficie, generan fuerzas de Van der Waals, una atracción molecular débil pero que, sumada en millones de puntos de contacto, permite al animal sostener varias veces su propio peso.

Este mecanismo es puramente físico —no hay pegamento ni ventosas— y funciona sobre cristal, azulejo o estuco. Además, la salamanquesa despega el dedo cambiando el ángulo de contacto, lo que le permite adherirse y soltarse a gran velocidad sin dejar residuo. Es el mismo principio que ha inspirado adhesivos secos reutilizables y materiales de agarre en biomimética.

Hábitat y distribución

Especie típicamente mediterránea y termófila, la salamanquesa común se distribuye por el norte de África (de donde procede su nombre científico, mauritanica, por la antigua Mauritania) y por buena parte del sur de Europa: península ibérica, sur de Francia, Italia, costa adriática y numerosas islas mediterráneas. Ha sido introducida por el ser humano en zonas más alejadas, incluidas América.

En la península ibérica es abundante y está muy extendida por todo el litoral mediterráneo, el valle del Guadalquivir, Portugal y buena parte del interior, faltando solo en las zonas más frías y húmedas del noroeste atlántico. Es una especie profundamente antropófila: aunque habita roquedos, muros de piedra y cortezas de árbol, ha encontrado en las paredes de casas, ruinas, puentes y farolas un hábitat inmejorable, donde el calor acumulado y la luz que atrae insectos le ofrecen refugio y despensa.

Alimentación y caza nocturna

La salamanquesa es un depredador insectívoro de emboscada. Al anochecer sale de sus refugios y se aposta inmóvil cerca de un foco de luz —una farola, una bombilla del porche, un cristal iluminado— aprovechando que las lámparas atraen a polillas, mosquitos, moscas, escarabajos, hormigas aladas y otros artrópodos. Cuando una presa se acerca lo suficiente, se lanza con un movimiento rápido y la captura con las mandíbulas.

Su dieta la convierte en un controlador natural de plagas muy valioso en jardines y viviendas, pues consume grandes cantidades de mosquitos y de insectos molestos. También caza durante el crepúsculo y, en días templados de invierno, puede vérsela tomando el sol para regular su temperatura. Los ejemplares grandes llegan a depredar sobre presas de buen tamaño, incluidas otras salamanquesas más pequeñas.

Comportamiento y reproducción

Es un animal territorial y en gran medida solitario, aunque en muros favorables pueden concentrarse varios individuos. Los machos son marcadamente agresivos entre sí y emiten un chasquido o chirrido característico, además de exhibir posturas de amenaza. Como todos los gecos, puede practicar la autotomía caudal: desprende la cola si un depredador la atrapa, y esta sigue moviéndose para distraerlo mientras el animal escapa; después la regenera, aunque la nueva cola es más corta y de aspecto distinto.

La reproducción es ovípara. Entre la primavera y el verano la hembra pone habitualmente dos huevos (a veces uno), de cáscara dura y calcárea, que oculta en grietas, bajo piedras o tras las tejas, y puede realizar varias puestas por temporada. No hay cuidado parental: los huevos incuban con el calor ambiental durante varias semanas y las crías nacen ya autónomas, réplicas en miniatura de los adultos.

Depredadores y amenazas

Pese a su carácter esquivo, la salamanquesa forma parte de la dieta de numerosos depredadores: culebras (como la culebra bastarda o la de escalera), aves nocturnas y crepusculares, y sobre todo el gato doméstico, uno de sus principales enemigos en entornos urbanos. Sus crías y huevos son vulnerables a escorpiones, arañas grandes y otros reptiles.

No es una especie amenazada a escala global, pero sí sufre presiones locales: la rehabilitación de fachadas antiguas y la eliminación de muros de piedra reducen sus refugios, y persiste una injustificada persecución por parte de personas que la creen venenosa o peligrosa. Se trata de un mito sin fundamento: la salamanquesa no es venenosa, no muerde a las personas ni transmite enfermedades; su presencia en la casa es beneficiosa. En España, como el resto de la herpetofauna autóctona, está protegida por la legislación.

Estado de conservación

La salamanquesa común está catalogada como Preocupación Menor (LC) por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), gracias a su amplia distribución, su gran adaptabilidad y su capacidad para prosperar en ambientes urbanizados. Sus poblaciones son estables e incluso se expanden por introducción humana. No obstante, en España está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, por lo que su captura o muerte deliberada está prohibida. Las principales medidas de conservación pasan por conservar los muros de piedra tradicionales, evitar el uso indiscriminado de insecticidas —que reducen su alimento— y desterrar los prejuicios que llevan a matarla.

Ver también: camaleón, salamandra común y eslizón. Forma parte de Lagartos.

💡 Curiosidades
  • 🐾A pesar de su nombre, no es un anfibio ni pariente de la salamandra: es un reptil escamoso de la familia de los gecos (Phyllodactylidae), tan emparentado con las salamandras como lo estamos nosotros de una rana.
  • 🐾Puede desprenderse voluntariamente de la cola cuando un depredador la atrapa; el trozo amputado sigue retorciéndose para distraerlo mientras el animal huye, y luego regenera una cola nueva más corta.
  • 🐾Sus dedos adhesivos han inspirado a los ingenieros para desarrollar adhesivos secos reutilizables y materiales de agarre que funcionan sin pegamento, un clásico de la biomimética.
  • 🐾No tiene párpados móviles: sus ojos están cubiertos por una escama transparente fija que mantiene limpia lamiéndola con la lengua.
  • 🐾Cambia de color para termorregularse: se oscurece para absorber más calor cuando hace fresco y se aclara, volviéndose casi translúcida, durante la noche o el calor intenso.
¿La salamanquesa es venenosa o peligrosa?

No, en absoluto. La salamanquesa no tiene veneno, no ataca a las personas y no transmite enfermedades. Es un reptil inofensivo y beneficioso, ya que se alimenta de mosquitos y otros insectos molestos. La creencia de que es venenosa es un mito sin ningún fundamento.

¿La salamanquesa es una salamandra?

No. Aunque el nombre se parezca, la salamanquesa es un reptil (un geco), mientras que la salamandra es un anfibio. Se diferencian en la piel (seca y escamosa frente a húmeda y lisa), en la reproducción y en la biología. Comparten poco más que un nombre parecido.

¿Por qué se meten las salamanquesas en casa?

Buscan calor, refugio en grietas y, sobre todo, comida. Las paredes de las viviendas acumulan calor y las luces atraen a los insectos de los que se alimentan, así que las farolas, porches y ventanas iluminadas son sus zonas de caza favoritas al anochecer.

¿Cómo consigue caminar por las paredes y el techo?

Gracias a las laminillas microscópicas de sus dedos, que generan fuerzas moleculares de Van der Waals al contactar con la superficie. Este agarre físico le permite trepar por cristal liso e incluso desplazarse boca abajo por un techo, sin usar ninguna sustancia pegajosa.

¿Qué hago si encuentro una salamanquesa en casa?

Lo mejor es dejarla tranquila, porque controla plagas de insectos de forma natural. Si prefieres sacarla, puedes cubrirla con un vaso, deslizar una cartulina por debajo y liberarla en el exterior. Nunca hay que matarla: es inofensiva y está protegida por la ley en España.

Fuentes

  • Salvador, A. (coord.). (2015). Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles: Tarentola mauritanica. Ficha monográfica del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) con la biología, distribución, reproducción y ecología de la salamanquesa común en España..
  • IUCN Red List (Vogrin, M. et al.). (2009). Tarentola mauritanica: The IUCN Red List of Threatened Species. Evaluación oficial del estado de conservación de la especie, catalogada como Preocupación Menor (LC), con datos de distribución y amenazas..
  • Autumn, K. et al.. (2002). Evidence for van der Waals adhesion in gecko setae (PNAS). Estudio científico que demuestra el mecanismo físico de adhesión de los dedos de los gecos mediante fuerzas de Van der Waals..