Si los cefalópodos ya son los animales más sofisticados sin columna vertebral del planeta, los más extraños del grupo desafían directamente lo que pensábamos posible: tres corazones, sangre azul con cobre, fósiles vivientes con concha de 500 millones de años, pulpos que imitan a otras 15 especies, calamares que viven sin oxígeno y arañas-pulpo venenosas con piel parpadeante. Si la evolución hubiera tenido un departamento de «ideas raras», habría externalizado el trabajo a la clase Cephalopoda.
Esta es nuestra selección de los 10 cefalópodos más extraños del océano, ordenados por la peculiaridad biológica que los hace únicos. Algunos son las criaturas más temidas (o más ignoradas) del abismo, otros son referentes científicos por sus capacidades imposibles, y los hay que parecen sacados directamente de la imaginación de un guionista de ciencia ficción. Para profundizar en el grupo, visita nuestro hub de cefalópodos.

Los 10 cefalópodos más extraños del océano
1. Calamar vampiro (Vampyroteuthis infernalis) — un fósil viviente que no es ni pulpo ni calamar

Su nombre científico significa «calamar vampiro del infierno» y es el último representante vivo de un orden propio (Vampyromorphida) que se separó hace 300 millones de años. No es ni un pulpo ni un calamar: es algo intermedio. Vive entre 600 y 900 m de profundidad, en aguas con apenas oxígeno, y, en lugar de tinta, expulsa una nube bioluminiscente de partículas brillantes para confundir a depredadores. Es el único cefalópodo detritívoro: come «nieve marina» (restos orgánicos que caen del fondo). → Ver ficha completa del calamar vampiro
2. Pulpo imitador (Thaumoctopus mimicus) — el animal más camaleónico del planeta

Solo mide 60 cm extendido, pero es el único animal documentado capaz de imitar tanto la forma como el comportamiento de otras 15 especies marinas: serpiente marina, pez plano, pez león, medusa, cangrejo, raya… cambia de «papel» en función del depredador que tiene delante. Habita los fondos arenosos del Indo-Pacífico y se descubrió oficialmente en 1998. Es uno de los ejemplos más impresionantes de inteligencia adaptativa del reino animal. → Ver ficha completa del pulpo imitador
3. Pulpo de anillos azules (Hapalochlaena) — el cefalópodo de 12 cm con veneno mortal

Apenas el tamaño de una pelota de golf, pero su saliva contiene tetrodotoxina —la misma neurotoxina del pez globo— en cantidad suficiente para matar a 26 personas adultas en cuestión de minutos. No existe antiveneno. Cuando se siente amenazado, sus anillos azules iridiscentes parpadean a 1 Hz como advertencia gracias a un mecanismo iridióforo único entre los moluscos. Habita charcas mareales del Pacífico tropical australiano. → Ver ficha completa del pulpo de anillos azules
4. Sepia común (Sepia officinalis) — el maestro absoluto del camuflaje

Tiene la mayor capacidad de camuflaje del reino animal: cambia color, patrón y textura de la piel en menos de un segundo, gracias a millones de cromatóforos, iridóforos y leucóforos coordinados. Más extraño aún: sus embriones empiezan a «ver» a través de la cáscara del huevo días antes de eclosionar para reconocer presas que verán al nacer. Y todo esto siendo, técnicamente, ciega al color según los tests visuales convencionales — un misterio que la ciencia aún intenta resolver. → Ver ficha completa de la sepia común
5. Nautilo (Nautilus pompilius) — un fósil viviente con 90 tentáculos sin ventosas

Único cefalópodo moderno con concha externa, dividida en cámaras llenas de gas que regulan su flotabilidad como un submarino vivo. Tiene hasta 90 tentáculos sin ventosas (frente a los 8 o 10 del resto de cefalópodos) y dos pares de branquias. Su linaje data de hace más de 500 millones de años y apenas ha cambiado en los últimos 200. Su concha sigue una espiral logarítmica perfecta y ha inspirado a matemáticos, arquitectos y artistas durante siglos. → Ver ficha completa del nautilo
6. Calamar gigante (Architeuthis dux) — los ojos más grandes que han existido

Hasta 13 m de longitud y, sobre todo, los ojos más grandes del reino animal: 27 cm de diámetro, del tamaño de un balón de fútbol. Vive en las profundidades batipelágicas (300-1.000 m) y solo ha sido filmado vivo unas pocas veces en la historia. Las leyendas escandinavas del kraken, monstruo marino capaz de hundir barcos, se inspiraron probablemente en avistamientos accidentales de esta especie. Su único depredador conocido es el cachalote, que baja a profundidades imposibles para casi cualquier otro mamífero solo para cazarlo. → Ver ficha completa del calamar gigante
7. Calamar de Humboldt (Dosidicus gigas) — el «diablo rojo» que parpadea para hablar

Caza en bandos cooperativos de hasta 1.200 individuos y se comunica entre sí mediante destellos rojo-blanco coordinados generados por sus cromatóforos —un lenguaje visual de cromatóforos del que aún no entendemos el significado. Llega a 2 m y 50 kg, alcanza los 24 km/h propulsándose a chorro y soporta aguas con muy poco oxígeno gracias a un metabolismo único entre los cefalópodos. Los pescadores del Pacífico oriental le tienen tanto miedo que lo apodan «diablo rojo». → Ver ficha completa del calamar de Humboldt
8. Pulpo común (Octopus vulgaris) — nueve cerebros, tres corazones, una conciencia

El más conocido de la lista pero quizá el más sorprendente: tiene nueve cerebros (uno central y uno en la base de cada brazo, capaz de tomar decisiones independientemente del cerebro principal), tres corazones y sangre azul rica en hemocianina. Es capaz de abrir tarros de rosca, escapar de acuarios sellados, reconocer rostros humanos individualmente y aprender por imitación. La filosofía de la mente lo considera, junto con humanos y elefantes, uno de los pocos animales con indicios de «experiencia subjetiva». → Ver ficha completa del pulpo común
9. Sepia gigante australiana (Sepia apama) — la sepia más grande y sus orgías de invierno

Hasta 50 cm de manto y 10,5 kg, la mayor sepia del planeta. Cada invierno, miles de individuos se concentran en una sola bahía del sur de Australia para reproducirse en uno de los espectáculos sexuales más extraordinarios del océano: machos pequeños imitan ser hembras (cambian color y postura) para colarse junto a hembras ya emparejadas con machos dominantes y robarles la fecundación. Pura ingeniería del engaño. Y, como toda sepia, tiene tres corazones y sangre azul. → Ver ficha completa de la sepia gigante
10. Calamar común (Loligo vulgaris) — vida fugaz y reproducción explosiva

Cierra la lista el cefalópodo más conocido y, sin embargo, uno de los más raros en términos vitales. Su vida dura apenas 1 a 2 años: nace, crece a un ritmo vertiginoso, se reproduce una sola vez y muere. Las hembras pueden depositar más de 50.000 huevos en cordones gelatinosos pegados al fondo marino, y el macho muere pocos días después de fecundarlos. Es la estrategia opuesta a la del nautilo, que vive 20 años: dos extremos del mismo árbol evolutivo. → Ver ficha completa del calamar común
¿Qué hace tan extraños a los cefalópodos?
La rareza de los cefalópodos no es anecdótica: es estructural. Comparten varios rasgos que ningún otro grupo animal reúne a la vez: tres corazones, sangre azul con hemocianina (cobre) en lugar de hemoglobina (hierro), un sistema nervioso descentralizado donde dos tercios de las neuronas están repartidas por los brazos, propulsión a chorro mediante un sifón muscular, y un control consciente de la coloración cutánea que permite cambiar pigmentación en milisegundos.
Su evolución cerebral ocurrió de manera completamente independiente a la de los vertebrados (último ancestro común hace 600 millones de años), lo que los convierte en el experimento natural más radical para entender qué es la inteligencia. Por algo el filósofo Peter Godfrey-Smith los llama «el equivalente más cercano a una inteligencia alienígena que tendremos en la Tierra».
Difícil elegir uno, pero el calamar vampiro (Vampyroteuthis infernalis) es probablemente el más extremo: ni pulpo ni calamar, único miembro vivo de su orden, vive en aguas casi sin oxígeno y expulsa nubes bioluminiscentes en lugar de tinta. El pulpo imitador y el nautilo también son candidatos serios.
Por su sistema circulatorio: un corazón sistémico bombea sangre al cuerpo y dos corazones branquiales la impulsan a través de las branquias para oxigenarla. Su sangre es azul porque transporta oxígeno con hemocianina (cobre) en lugar de hemoglobina (hierro), un pigmento más eficiente en aguas frías y con poco oxígeno donde viven la mayoría de cefalópodos.
El pulpo de anillos azules (género Hapalochlaena) es el único cefalópodo letal para humanos: su saliva contiene tetrodotoxina suficiente para matar a 26 personas adultas. Habita charcas mareales del Pacífico tropical y no existe antiveneno. Pese a ello, ataca solo si se siente amenazado y avisa parpadeando sus anillos azules.
Mucho. Los pulpos son los invertebrados más inteligentes conocidos: resuelven problemas, abren tarros, usan herramientas (cocos como refugio), aprenden por imitación y muestran personalidad individual. Su sistema nervioso evolucionó de forma independiente a la de los vertebrados, lo que los convierte en uno de los pocos casos de inteligencia surgida dos veces en la historia de la vida.
Sorprendentemente poco para lo inteligentes que son. La mayoría vive entre 1 y 2 años: nace, crece muy rápido, se reproduce una sola vez y muere. Las únicas excepciones son el nautilo (puede vivir hasta 20 años) y algunos pulpos de aguas frías como el Graneledone boreopacifica, que tiene la incubación más larga conocida del reino animal: 4,5 años cuidando los huevos sin comer.