La alpaca (Vicugna pacos) es un camélido doméstico de los Andes, criado desde hace milenios por una única razón que sigue vigente: su fibra. Más pequeña que la llama y de aspecto entrañable —cara redondeada, orejas rectas y un vellón espeso que la convierte en un peluche viviente—, es hoy uno de los animales de granja más rentables por kilo de pelo del mundo. Detrás de su imagen amable se esconde una historia de domesticación de siete mil años, una industria textil de lujo y una expansión reciente que la ha llevado de la puna peruana a granjas de Europa, Norteamérica y Australia.

Características físicas
La alpaca es el más pequeño de los camélidos sudamericanos domésticos. Un adulto pesa entre 55 y 65 kg —excepcionalmente hasta 80 kg— y mide alrededor de 90 cm a la cruz, con una longitud total cercana a los 1,2-2,2 m contando el largo cuello. Se distingue de la llama por su menor tamaño, sus orejas rectas (no curvadas en forma de plátano) y una cara más corta y peluda.
Su rasgo definitorio es el vellón. La fibra de alpaca es hueca en su interior, lo que le confiere un poder aislante superior al de la lana de oveja, y carece de lanolina, por lo que resulta hipoalergénica. A diferencia de casi cualquier otro animal de fibra, la alpaca produce pelo en un abanico natural de tonos: el estándar peruano reconoce oficialmente 22 colores, del blanco puro al negro azabache pasando por toda la gama de beis, marrones y grises. Como buen camélido, carece de pezuñas: apoya el peso sobre dos dedos con almohadillas blandas, lo que reduce el daño al pasto y al suelo.

Razas y variedades
Existen únicamente dos razas de alpaca, diferenciadas por completo por el tipo de fibra:
- Huacaya: representa en torno al 90 % de la población mundial. Su vellón es esponjoso, denso y rizado (con ondulación o crimp), y crece perpendicular al cuerpo, dando ese aspecto redondeado y afelpado tan característico.
- Suri: apenas un 10 % del censo. En lugar de rizarse, su fibra crece en mechones largos, lisos y brillantes que cuelgan a los lados del cuerpo como rastas sedosas. Es más rara, más lustrosa y más cotizada en el mercado de lujo.
Dentro de cada raza se seleccionan animales por finura de la fibra (medida en micras: la más fina, la royal alpaca, ronda las 19 micras o menos), densidad del vellón y color. La alpaca puede cruzarse con la llama; el híbrido resultante se conoce como huarizo.
Historia de la domesticación
La alpaca fue domesticada en los altiplanos del sur de Perú hace entre 6.000 y 7.000 años a partir de la vicuña (Vicugna vicugna), su ancestro silvestre. Durante mucho tiempo se la clasificó como descendiente del guanaco (y por eso figuró como Lama pacos), pero los estudios genéticos han confirmado que su verdadero antepasado es la vicuña, de ahí que hoy se la nombre Vicugna pacos.
En el Imperio inca la fibra de alpaca era un bien de altísimo valor, reservado en sus grados más finos a la nobleza. La conquista española estuvo a punto de arruinar la especie: la introducción de ovejas y las epidemias diezmaron los rebaños, que sobrevivieron sobre todo en manos de comunidades indígenas en las zonas más altas e inhóspitas de la puna, por encima de los 3.500 metros. Allí se conservó el grueso de la diversidad genética que hoy sostiene la industria.
Hábitat, distribución y alimentación
Aunque es un animal doméstico presente en granjas de todo el mundo, el corazón de la especie sigue estando en los Andes. Perú concentra alrededor del 85-87 % de las alpacas del planeta, seguido de Bolivia y Chile. Su medio natural es la puna altoandina: pastizales fríos, secos y de altura, entre los 3.500 y los 5.000 metros, donde soporta grandes oscilaciones térmicas gracias a su vellón.
Es un herbívoro estricto y muy eficiente. Se alimenta de gramíneas y pastos de baja calidad, rumia el alimento en un estómago de tres compartimentos y aprovecha el agua con notable frugalidad, algo esencial en el altiplano. Su pisada blanda y su forma de pastar cortando la hierba sin arrancar las raíces la hacen mucho menos agresiva con el terreno que ovejas o cabras.
Comportamiento y reproducción
La alpaca es un animal gregario que vive en rebaños con una jerarquía marcada y que sufre si se la mantiene aislada. Se comunica mediante zumbidos o humming, además de posturas de orejas y cuello. Cuando se siente amenazada o molesta escupe —normalmente a otras alpacas para dirimir disputas, y solo ocasionalmente a las personas—, un gesto que puede incluir contenido del estómago. Es limpia por naturaleza: el rebaño utiliza letrinas comunes, montones de estiércol en puntos fijos que facilitan el manejo y el control de parásitos.
Las hembras son ovuladoras inducidas (la ovulación se desencadena por la cópula), por lo que pueden quedar preñadas casi en cualquier época. La gestación dura unos 11,5 meses y da lugar a una única cría, llamada cría o tui, que suele nacer de día y ponerse en pie en menos de una hora. Los partos de gemelos son rarísimos.
Relación con el ser humano
La alpaca no es un animal de carga ni de tiro: se cría casi exclusivamente por su fibra, aunque su carne, magra y baja en colesterol, se consume tradicionalmente en los Andes. Cada animal se esquila una vez al año y produce entre 2 y 4 kg de vellón, que se clasifica minuciosamente por finura y color. La fibra de alpaca es un producto de lujo textil comparable al cachemir, apreciado por su suavidad, ligereza, brillo y capacidad térmica.
En las últimas décadas la especie se ha exportado con éxito fuera de Sudamérica —Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Alemania y España cuentan con granjas—, impulsando un mercado de animales reproductores de alto valor. A esto se suma su creciente papel en la agroturismo, la terapia asistida con animales y la simple compañía, gracias a su carácter dócil. Para las comunidades quechuas y aimaras del altiplano, además, la alpaca sigue siendo un pilar económico, cultural y ritual heredado directamente de época prehispánica.
Estado de conservación
Como especie doméstica, la alpaca no se evalúa en la Lista Roja de la UICN; su ancestro silvestre, la vicuña, figura como especie de Preocupación Menor tras recuperarse de un grave declive. La población mundial de alpacas se estima en torno a 3,5-4 millones de animales, con lo que la especie en su conjunto no corre peligro. El foco de conservación está en la diversidad genética de sus poblaciones y colores: la presión del mercado por la fibra blanca (más fácil de teñir) amenaza con reducir la enorme variedad cromática tradicional, y la finura media del vellón se ha visto afectada por cruces poco cuidadosos y por el manejo en tierras marginales.
Organismos como la FAO —a través de su base de datos DAD-IS de recursos zoogenéticos— y programas nacionales en Perú y Bolivia trabajan en la conservación de las líneas de color, la mejora de la finura y el mantenimiento del patrimonio genético que las comunidades altoandinas custodian desde hace siglos.
Ver también: llama, camello bactriano y dromedario. Forma parte de Mamíferos.
- La alpaca no tiene pezuñas: camina sobre dos dedos con almohadillas blandas, por lo que su pisada apenas erosiona el suelo del altiplano, a diferencia de la de ovejas y cabras.
- El estándar peruano reconoce oficialmente 22 colores naturales de fibra de alpaca, más que casi cualquier otro animal domesticado por su pelo.
- Durante siglos se clasificó erróneamente como descendiente del guanaco (Lama pacos); el ADN demostró que su antepasado real es la vicuña, de ahí su nombre actual, Vicugna pacos.
- Las alpacas son extremadamente limpias: todo el rebaño defeca en montones comunes y fijos, lo que reduce la dispersión de parásitos y facilita el trabajo del ganadero.
- Su fibra es hueca por dentro y carece de lanolina, lo que la hace más aislante que la lana de oveja e hipoalergénica, apta para personas sensibles a la lana.
Preguntas frecuentes sobre alpaca
¿Cuál es la diferencia entre una alpaca y una llama?
La alpaca es más pequeña (unos 60 kg frente a los 130-155 kg de la llama), tiene orejas rectas y la cara más corta y peluda. Además, la llama se domesticó como animal de carga a partir del guanaco, mientras que la alpaca desciende de la vicuña y se cría por su fibra.
¿Las alpacas escupen a las personas?
Escupen sobre todo entre ellas para resolver disputas por la comida o el rango dentro del rebaño. Escupir a un humano es poco frecuente y suele ser una señal de estrés o molestia, no de agresividad habitual; una alpaca bien manejada es un animal dócil.
¿Para qué se cría la alpaca?
Principalmente por su fibra, un producto textil de lujo tan valorado como el cachemir. En menor medida se aprovecha su carne, magra y baja en colesterol, en los Andes. No es un animal de carga ni de tiro.
¿Cuántos colores de fibra tiene la alpaca?
El estándar peruano reconoce 22 colores naturales, desde el blanco puro hasta el negro, pasando por toda la gama de beis, marrones y grises. Es una de las mayores variedades cromáticas entre los animales de fibra.
¿Cuánto vive una alpaca?
En condiciones adecuadas vive entre 15 y 20 años, y algunos ejemplares superan los 25. Su esperanza de vida depende mucho del manejo, la altitud y el control veterinario de parásitos.
Fuentes
- Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). (2005). Situación actual de los camélidos sudamericanos en el Perú. Proyecto de Cooperación Técnica TCP/RLA, FAO.
- Wheeler, J. C.. (1995). Evolution and present situation of the South American Camelidae. Biological Journal of the Linnean Society.
- Quispe, E. C.; Rodríguez, T. C.; Iñiguez, L. R.; Mueller, J. P.. (2009). Producción de fibra de alpaca, llama, vicuña y guanaco en Sudamérica. Animal Genetic Resources Information, FAO.