Cabra montés: el íbice ibérico endémico de las sierras españolas

Capra pyrenaica

La cabra montés (Capra pyrenaica), también llamada íbice ibérico, es uno de los mamíferos más emblemáticos de las montañas españolas y una especie endémica de la Península Ibérica. Adaptada a las zonas escarpadas y rocosas del norte, centro y sur de España, es un caprino ágil, robusto y resistente que durante siglos ha sobrevivido a la caza intensiva, a las enfermedades del ganado y a la competencia con los humanos en los terrenos más exigentes del país.

Una cabra montés ibérica (Capra pyrenaica) en un paisaje de montaña.
Una cabra montés ibérica (Capra pyrenaica) en un paisaje de montaña.

Es un símbolo de los parques nacionales ibéricos y una de las especies cinegéticas más codiciadas. Su población ha oscilado drásticamente a lo largo del siglo XX: dos de las cuatro subespecies se extinguieron (la del Pirineo en el año 2000 y la de Sierra Morena a mediados del siglo XX) antes de que la conservación lograra recuperar las otras dos en los Sistemas Centrales, Sierra Nevada y la Sierra de Gredos. Hoy es una de las historias mixtas de pérdida y éxito de la conservación ibérica.

Características físicas de la cabra montés

Es un caprino de tamaño medio-grande. Los machos son notablemente más grandes que las hembras: pesan entre 60 y 80 kg, mientras que las hembras rondan los 30-45 kg. La longitud corporal es de 1,20 a 1,50 metros y la altura a la cruz de 65 a 80 cm. El cuerpo es compacto, musculoso y perfectamente adaptado al terreno escarpado, con patas cortas pero poderosas, pezuñas duras con bordes afilados que se agarran a las rocas más lisas y una cola pequeña.

Los cuernos, presentes en ambos sexos, son su rasgo más espectacular. Los machos tienen cuernos grandes, robustos y curvados hacia atrás y a los lados en forma de lira, con anillos de crecimiento que indican la edad (uno por año). Pueden alcanzar los 75 cm de longitud y los 5 kg de peso. Los cuernos de las hembras son mucho más pequeños, cortos y menos curvados. El pelaje varía entre marrón rojizo en verano y marrón oscuro en invierno, con la cara, patas y vientre más claros. Los machos adultos desarrollan una barba característica y manchas negras en los flancos durante el celo.

Hábitat y distribución

La cabra montés es endémica de la Península Ibérica. Actualmente se encuentra en las principales sierras españolas: Sierra Nevada (Granada, Almería), Cazorla, Segura y las Villas (Jaén), Sierra de Gredos (Ávila), Sierra Morena, Sistema Central, Maestrazgo, Els Ports (Castellón-Tarragona), Montes de Toledo y varias sierras béticas menores. En total se estiman unas 60.000 cabras monteses en España. También ha sido reintroducida en Portugal y en los Pirineos franceses a partir de ejemplares españoles.

Prefiere zonas montañosas y escarpadas entre 500 y 3.400 metros de altitud, con paredes rocosas, pedregales y matorrales bajos. Es capaz de moverse con agilidad extraordinaria sobre paredes casi verticales, saltar entre riscos y bajar pendientes pronunciadísimas a velocidad. Esta capacidad acrobática es su principal defensa contra los depredadores, que en el pasado incluían al lobo ibérico y al lince pardelo, además del águila real para las crías.

Alimentación

Es un herbívoro generalista. Su dieta varía estacionalmente y según la altitud: en primavera y verano consume hierbas tiernas, brotes, flores y hojas de arbustos. En otoño añade frutos secos (bellotas, castañas), bayas y setas. En invierno, cuando la nieve cubre las pastizales, se alimenta de corteza, ramas, líquenes y cualquier vegetación leñosa que pueda encontrar. Es capaz de digerir plantas muy duras y fibrosas gracias a un sistema digestivo de rumiante adaptado.

Durante el invierno desciende a zonas más bajas siguiendo movimientos trashumantes verticales, y en verano sube hasta los puertos altos donde hay mejor pasto y menos molestias humanas. Esta migración estacional forma parte de su ciclo anual y es crítica para su supervivencia en las sierras más elevadas.

Comportamiento social y reproducción

Las hembras y los jóvenes forman grupos matriarcales de 10 a 30 individuos que comparten territorio durante todo el año. Los machos adultos, en cambio, son más solitarios o forman pequeños grupos de solteros fuera de la época de celo. Durante el celo (llamado «ronca»), que ocurre entre noviembre y diciembre, los machos combaten ferozmente por el acceso a las hembras, realizando espectaculares choques de cuernos que se oyen a kilómetros de distancia. El golpe puede generar una fuerza de hasta 1.700 julios sin causarles daño cerebral gracias a la absorción del impacto por la base ósea de los cuernos.

Tras una gestación de 160-170 días, la hembra pare en primavera (mayo-junio) entre 1 y 2 crías (los gemelos son frecuentes). Los recién nacidos son precoces: pueden caminar y seguir a la madre pocas horas después del parto, y en días son capaces de saltar entre rocas. El destete ocurre hacia los 6 meses, y los jóvenes permanecen con sus madres durante el primer año. La madurez sexual llega hacia los 2-3 años y la cabra montés puede vivir entre 12 y 16 años en libertad.

Conservación: entre extinción y recuperación

La historia reciente de la cabra montés es agridulce. Existían cuatro subespecies en la Península Ibérica: Capra pyrenaica pyrenaica (pirenaica, extinta en 2000), C. p. lusitanica (portuguesa, extinta a mediados del siglo XX), C. p. victoriae (Gredos) y C. p. hispanica (sureste). Las dos subespecies extintas se perdieron por la caza excesiva, las enfermedades transmitidas por el ganado doméstico (sobre todo la sarna sarcóptica) y la pérdida de hábitat. La pirenaica fue la primera subespecie cuya extinción estuvo seguida de un intento de «desextinción» por clonación en 2003, aunque la cría murió poco después de nacer.

A nivel de especie, está clasificada como Preocupación Menor (LC) por la UICN porque las subespecies sobrevivientes han prosperado: la población total ibérica supera las 60.000 cabezas y se ha expandido notablemente en las últimas décadas gracias a los programas de reintroducción, la creación de reservas y la gestión cinegética sostenible. Las principales amenazas actuales son los brotes epidémicos de sarna (que en Cazorla causaron un colapso del 90% de la población en los años 80) y las enfermedades transmitidas por cabras y ovejas domésticas.

💡 Curiosidades
  • 🐾Es endémica de la Península Ibérica: no existe de forma natural en ningún otro lugar del mundo.
  • 🐾Dos de sus cuatro subespecies se extinguieron en el siglo XX, incluida la pirenaica en el año 2000.
  • 🐾El choque de cuernos de los machos en celo puede generar una fuerza de 1.700 julios sin dañar el cerebro.
  • 🐾Sus pezuñas funcionan como ventosas y le permiten caminar por paredes casi verticales.
  • 🐾En 2003 se clonó con éxito un feto de bucardo, la primera desextinción de la historia, aunque la cría murió a los pocos minutos.

Preguntas frecuentes sobre la cabra montés

¿La cabra montés ibérica es una especie endémica?

Sí. Capra pyrenaica es endémica de la Península Ibérica: no vive de forma natural en ningún otro lugar del mundo. Existían cuatro subespecies de las que dos se extinguieron en el siglo XX (la pirenaica en 2000 y la portuguesa a mediados del siglo). Las dos supervivientes (Gredos y del sureste) han prosperado y hoy hay más de 60.000 ejemplares en las sierras españolas.

¿Cómo consigue caminar por paredes verticales?

Sus pezuñas son una maravilla biomecánica: el borde exterior duro agarra las rocas mientras que la almohadilla central blanda se adapta al relieve como una ventosa. Combinadas con patas cortas pero extraordinariamente musculosas y un centro de gravedad bajo, la cabra montés puede moverse con agilidad en paredes de 60-80 grados de inclinación. Es uno de los herbívoros mejor adaptados a la escalada.

¿Dónde se puede ver cabra montés en España?

Los mejores lugares son el Parque Nacional de Sierra Nevada (Granada), Sierra de Cazorla y Segura (Jaén), Parque Regional de la Sierra de Gredos (Ávila), los Montes de Toledo y Els Ports (Tarragona-Castellón). En Gredos es habitual verlas a pocos metros de los senderos, ya habituadas a los excursionistas.

¿Se extinguió alguna subespecie de cabra montés?

Sí, dos subespecies desaparecieron en el siglo XX. El íbice pirenaico (Capra pyrenaica pyrenaica) se extinguió oficialmente el 6 de enero del año 2000 cuando murió el último ejemplar, una hembra llamada Celia, en el Parque Nacional de Ordesa. En 2003 los científicos clonaron con éxito un feto a partir de células congeladas, pero la cría murió pocos minutos después del nacimiento, convirtiéndose en la primera ‘desextinción’ de la historia, aunque fugaz.

¿Cuál es la diferencia entre la cabra montés y la doméstica?

La cabra montés (Capra pyrenaica) es una especie silvestre distinta de la cabra doméstica (Capra hircus), aunque pertenecen al mismo género. La montés es más grande, tiene los cuernos mucho más largos y curvados en lira, vive en zonas escarpadas de montaña, no se deja domesticar y es más tímida. Ambas especies pueden hibridarse y cuando ocurre (por ejemplo con cabras asilvestradas) se considera una amenaza para la pureza genética de las poblaciones silvestres.

Fuentes

  • Herrero, J., Pu00e9rez, J.M.. (2008). Capra pyrenaica, The IUCN Red List of Threatened Species. e.T3798A10085421. UICN..
  • Folch, J., Cocero, M.J., Chesnu00e9, P. et al.. (2009). First birth of an animal from an extinct subspecies (Capra pyrenaica pyrenaica) by cloning. Theriogenology 71(6): 1026-1034..